El declinar de una barriada que ansía recuperar el esplendor perdido

CIUDAD

El movimiento vecinal advierte del progresivo aislamiento del barrio: “Hay gente de Hadú que no va al centro y gente del centro que lleva años sin visitar Hadú”

Puerta principal del mercado/FOTO EL PUEBLO
Puerta principal del mercado/FOTO EL PUEBLO

El mercado de Hadú se ha convertido en el símbolo de la decadencia de una barriada. “Me da mucha pena, pues creo que yo no llegaré a ver el día en el que se arregle, si eso llega a pasar”. El lamento procede del presidente de la asociación de vecinos Hadú-San José. Hamido Mohamed Selam “Frugui”, dedicado a inventariar las carencias de la barriada en la que nació y documentar su pérdida de pujanza.

Hace años que Hadú pasó a integrar esa mitad de Ceuta que los periódicos, los informes oficiales y los estudios de los sociólogos han venido en identificar como la de las “barriadas periféricas”. Lo cierto es que Hadú responde a lo que se espera de cualquiera de las zonas que arrastra el estigma que significa asumir su segregación de la Ceuta más próspera: fracaso escolar, altos índices de pobreza y riesgo de exclusión social y reivindicaciones vecinales que no encuentran respuesta o que, si lo hacen, tardan años en materializarse.

“La gente de mi generación ha tenido en esta barriada una calidad de vida de primera división -recuerda Frugui- Teníamos comercio, había más de 30 bares (Los Pulpos, El Espigón, Pepe Noguera, Juanito Lara, El Astorga, El Buen Gusto…), un ambiente enorme en las calles.Pero todo eso desapareció”.

Puerta principal del mercado/FOTO EL PUEBLO
Puerta principal del mercado/FOTO EL PUEBLO

El progresivo decaimiento de la barriada ha propiciado, incluso, un cambio apreciable de su estructura social. El presidente vecinal habla de la huida de una clase media que no ha vuelto a recuperarse y de un proceso de segregación que, en una ciudad cuyo modelo de convivencia se esgrime como estandarte, resulta preocupante. “Nos hemos dado cuenta de que se ha producido una separación muy grande -continúa el presidente de la barriada- Antes convivíamos todos, pero eso se perdió. Hay gente de Hadú que ya no va al centro y gente del centro que puede llevar quince años o veinte años sin subir Hadú. Esto ha afectado mucho a la barriada”.

Los vecinos más viejos de Hadú contemplan cómo en el transcurso de los últimos años se han ido asentando en la barriada nuevos residentes procedentes del país vecino en busca de un futuro más próspero. Un estudio sociológico que data de hace algunos años señalaba que ocho de cada diez hogares donde el cabeza de familia es extranjero son pobres. Un escenario que no invita a ser optimista sobre la evolución socioeconómica de la barriada.

Mientras Frugui habla, un grupo de migrantes subsaharianos se concentra a pocos metros del cuartel de Regulares. Los vecinos explican que la de estos jóvenes se ha convertido en una presencia familiar. Su propósito es hacerse visibles a aquellos que acuden al lugar en busca de mano de obra para ejecutar a cambio de algún dinero cualquier pequeño trabajo.

La actividad económica, centrada en gran medida en el comercio, preocupa a los vecinos y a las autoridades municipales. La exigencia de revitalizar el pulso comercial es tanto un tópico de los debates políticos como una reclamación, de momento insatisfecha, de los habitantes de Hadú.

El presidente de la asociación vecinal, Hamido Mohamed Selam/FOTO EL PUEBLO
El presidente de la asociación vecinal, Hamido Mohamed Selam/FOTO EL PUEBLO

Dos proyectos de futuro

Sin embargo, existen algunos motivos para que la barriada vuelva a confiar. El proyecto que la Ciudad ha impulsado para la renovación de las redes de saneamiento, que comportará una serie de mejoras anejas, es ahora un asidero al que se aferran en la asociación de vecinos. Los trabajos supondrán la modernización de la avenida Teniente Coronel Gautier y, con ella, un escenario propicio para alentar nuevas inversiones y animar a los empresarios del sector comercial a emprender nuevas aventuras en el barrio. “Estamos contentos, aunque quizá los técnicos deberían habernos preguntado, porque nosotros llevamos toda la vida aquí y conocemos cuáles son las necesidades del barrio”, apunta Frugui.

La reforma de la principal vía de Hadú evoca a los residentes los esfuerzos y sacrificios que su efectiva ejecución ha representado y les obliga a recordar los que se invirtieron en otro proyecto emblemático: el de la remodelación de la Plaza Nicaragua. El presidente de la asociación considera que ambos ponen de manifiesto las ingentes energías que el movimiento vecinal ha de invertir para sacar adelante sus demandas. “Para que la Plaza Nicaragua sea una realidad, han sido necesarias tres décadas de reclamaciones”, recuerda.

Esa disposición a la movilización reivindicativa es algo que el presidente de la asociación de vecinos echa a faltar desde hace algunos años. “Ya la gente no se implica y a mí, a veces y aunque tengo el apoyo de muchos vecinos, me entran ganas de dejarlo todo”, confiesa Frugui.

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