Cinco años de la pesadilla que se llevó la vida de más de 200 ceutíes

SOCIEDAD

Este viernes se cumple un lustro tanto de la declaración del Estado de Alarma como del primer positivo por coronavirus en la Ciudad Autónoma de Ceuta

Toma de un test de antígenos/ Archivo
Toma de un test de antígenos/ Archivo

Si no fuera porque lo vivimos, parecería mentira o un giro cruel de algún guionista de Hollywood (Contagio, de Steven Soderbergh, fue la película más vista en las plataformas de streaming de aquel mes). Pero por desgracia no estábamos viendo una película sino una cuestión tan real como la vida misma. Este viernes, 14 de marzo, se cumplen cinco años desde que España se confinase y desde que en Ceuta se concretase el primer positivo por coronavirus

Vayamos por lo local. Ceuta amanece, el sábado 14 de marzo de 2020, siendo la única región del territorio nacional que no tiene, ese día, ningún caso de coronavirus. Incluso, algunos digitales a nivel nacional hablan de la ‘isla’ a la que no llega la COVID. Pero esa relativa calma durará poco.

A primera hora de la mañana, ya se sabe que el día 16 tendremos que estar todos en casa, salvo las profesiones imprescindibles, para luchar contra el enemigo invisible. Ya hace dos días que se ha cerrado la frontera, lo que sorprende a muchas personas que iban a Marruecos atrapadas a este lado de la frontera. Pasan las primeras horas de la tarde en la explanada de Juan XXIII, hasta que comienzan las negociaciones entre España y Marruecos para las repatriaciones de nacionales.

Esa misma tarde, el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ofrece una rueda de prensa que parece profética: el movimiento entre Ceuta y la Península debe remitirse a las mercancías esenciales, causa de fuerza mayor y acompañarse de medidas fiscales para amortiguar el golpe económico que se aventura.

Mientras, varias personas ya se han confinado. Se trata de los tripulantes y pasajeros de un helicóptero que aterriza en Ceuta el miércoles, 11 de marzo de 2020. Uno de ellos presenta síntomas compatibles con el coronavirus, y a última hora de la tarde se confirma que un universitario que cursa sus estudios en Madrid entra en la historia como el primer positivo de coronavirus de Ceuta. Los tripulantes de aquella aeronave no eran los primeros confinados. Los delegados de VOX en un acto nacional se encerraron, ante la constatación de que el presidente de la formación, Santiago Abascal y el secretario general, Javier Ortega Smith, habían dado positivo. También un ciudadano de origen chino se encerró un par de meses antes al regresar de China, país al que había acudido para visitar a unos familares.

Aquel estudiante superó, afortunadamente, la enfermedad. Sin embargo, una semana más tarde se confirman las primeras muertes. Dos vecinos de la barriada Juan Carlos I, conocidos con el sobrenombre de “los Pepes” policías nacionales jubilados ambos y que vivían puerta con puerta, fallecen a la semana siguiente. También Carmen Raya, histórica dirigente vecinal de la barriada Alfau y Samra, una joven peluquera con problemas renales a la que el coronavirus se lleva con solo 27 años.

Ceuta pasó un verano relativamente tranquilo en cuanto al capítulo más luctuoso. Los meses transcurren entre el encierro que parece perpetuo, los ‘Resistiré’ a las ocho de la tarde, Protección Civil llevando a la Patrulla Canina por cada barrio a esa hora para visitar a los pequeños del hogar y un rosario de altas y bajas en el número de contagios. En mayo llegan las mejores noticias y Ceuta es el primer territorio libre de COVID durante meses. Coincide eso con el levantamiento del toque de queda, con la libertad de las restricciones para pasear y hacer deporte y una cierta normalidad.

Pero en agosto, volvemos a tener un positivo. Y a finales de ese mes, un fallecimiento. Comienza una espiral de muertes tremenda. Sesenta mueren antes del 31 de diciembre de ese año, 70 en 2021, y llegamos a tener días con cinco y seis fallecimientos. Eso si: Ceuta fue la única región en la que no murió un solo mayor en Residencias.

De aquella no salimos mejores, como auguraban los discursos más optimistas. Desde entonces, oficialmente, en Ceuta nos faltan 203 personas.

Los transfronterizos: un problema que, cinco años después, todavía deja coletazos en la actualidad

Parece que fue hace un siglo, pero solo cinco años atrás la frontera de Ceuta era una riada diaria de personas entrando y saliendo. Turistas, si; pero mayoritariamente trabajadores de sectores como el comercio, la restauración, la albañilería y, sobre todo, la limpieza de hogar y cuidados a la tercera edad.

Muchos se vieron atrapados en un limbo jurídico entre la expedición de sus pasaportes, la vigencia de sus contratos -necesarios para poder reclamar algo- y una frontera cerrada. En la práctica: tener que elegir entre mandar algo de dinero a sus familiares en Marruecos, pero sin estar en su compañía, o cruzar la frontera pero sin recibir un sólo euro.

Esta situación llevó a que muchos de ellos se concentrasen, cada lunes a primera hora de la mañana, frente a Delegación del Gobierno. La casuística, variada como en botica. Desde aquellos que se habían quedado como un miembro más de la familia acogidos en las casas en las que prestaban servicio, hasta quienes vieron como se quedaban en albergues al haber fallecido la persona a la que cuidaban. Algunos, incluso, llegaron a morir víctima de la COVID-19 en Ceuta.

La complejidad del limbo jurídico en el que se vieron atrapadas estas personas motivan que, a día de hoy, todavía no hayan podido regresar a Marruecos. Agravó la situación la entrada masiva del 17 y 18 de mayo de 2021, tras la que se confirmó la inhabilitación de la excepción al tratado Schengen que eximía del visado a los ciudadanos residentes en la provincia de Tetuán para entrar o salir de Ceuta.

También estuvieron aquellos que no pudieron regresar a Ceuta, y que en muchos casos -no todos- siguieron percibiendo sus salarios. Ello derivó, en un espectacular aumento de las transacciones de Western Union, el sistema de pagos que en Ceuta llegó a mover millones de euros esos meses.

Sin Semana Santa, Feria, rezo colectivo... ni visita de los Reyes

El primer acto suspendido en Ceuta por motivo de la pandemia fue un cinefórum en el Centro Cultural de los Ejércitos. Sin embargo, en la tarde/noche del 12 de marzo llegaba una noticia que daba alcance de la situación: por primera vez desde la Guerra Civil, la Semana Santa quedaba suspendida.

No sólo eso. Poco tiempo después llegaba el mes sagrado del Ramadán, con la comunidad musulmana de Ceuta celebrándolo en perfecto cumplimiento de la normativa sanitaria vigente. Tampoco, en 2020, hubo rezo colectivo en la explanada de Loma Colmenar.

En agosto, las Fiestas Patronales en honor de Santa María de África quedaron canceladas. De hecho, la Feria no volvió a celebrarse hasta el año 2022, cuando las circunstancias sanitarias lo permitieron. Se suspendieron las competiciones deportivas, venta de lotería, celebraciones de bodas, bautizos o comuniones y lo más doloroso: aquellos que tuvieron que enterrar a un ser querido y que no pudieron contar con el abrazo de familiares o amigos. Al levantarse el Estado de Alarma, los Reyes visitaron todo el territorio nacional, salvo dos autonomías. Una pista para resolver la adivinanza: no son La Rioja ni Aragón...

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