Cibervictimización y ciberagresión: Un estudio con más de 400 adolescentes de Ceuta en la era digital
EDUCACIÓN
La investigación comenzó en octubre de 2021, cuando la autora solicitó la autorización correspondiente a la Dirección Provincial de Educación de Ceuta. Una vez obtenida la aprobación, se estableció contacto con los directores de 12 centros educativos de la ciudad, de los cuales siete aceptaron la realización del estudio. La muestra final consistió en 472 jóvenes, de los cuales 14 estudiantes fueron excluidos del análisis por superar el rango de edad establecido
La tesis doctoral presentada por Ana Isabel Fernández Herrerías en la Universidad de Granada aborda un tema de creciente relevancia en la sociedad actual: el ciberacoso y la ciberdelincuencia entre menores de edad. Su trabajo, titulado “Ciberdelincuencia en jóvenes menores de edad: un estudio centrado en la ciudad autónoma de Ceuta”, explora los factores que influyen en la incidencia de estos fenómenos y las implicaciones educativas, sociales y legales que los rodean, con un enfoque específico en la ciudad autónoma de Ceuta.
La investigación tiene como objetivo principal analizar el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la adolescencia, específicamente en los estudiantes de Educación Secundaria y Bachillerato de Ceuta. Para lograrlo, se han seguido diversas metodologías complementarias. En primer lugar, se ha llevado a cabo una exhaustiva revisión bibliográfica y documental, abarcando la evolución del ciberacoso, la legislación relacionada y las principales sentencias judiciales que han marcado precedentes en la materia. Además, se ha analizado el papel de las instituciones educativas y las organizaciones que trabajan para prevenir y erradicar el ciberacoso.
Uno de los componentes clave de esta tesis ha sido el estudio empírico realizado entre 472 estudiantes de secundaria y bachillerato en Ceuta, con edades comprendidas entre los 14 y los 17 años. El estudio, que se llevó a cabo con la debida autorización ética y con el consentimiento informado de los participantes, consistió en un cuestionario online distribuido a través de Google Forms, donde los estudiantes respondieron preguntas relacionadas con sus hábitos en línea, su percepción sobre el uso de las TIC, y sus experiencias personales en relación con el ciberacoso.
Procedimiento de investigación
La investigación comenzó en octubre de 2021, cuando la autora solicitó la autorización correspondiente a la Dirección Provincial de Educación de Ceuta. Una vez obtenida la aprobación, se estableció contacto con los directores de 12 centros educativos de la ciudad, de los cuales siete aceptaron la realización del estudio. La muestra final consistió en 472 jóvenes, de los cuales 14 estudiantes fueron excluidos del análisis por superar el rango de edad establecido
El cuestionario abordó aspectos como la incidencia de la cibervictimización, los tipos de ciberagresión más comunes, la relación entre los diferentes factores de riesgo, como la baja autoestima y la desinhibición en línea, y la diferencia de comportamientos entre chicos y chicas. Los resultados mostraron una clara diferencia en los tipos de ciberdelincuencia experimentados por los jóvenes según su género y edad, lo que permitió identificar patrones y riesgos específicos para la población de Ceuta.
Resultados y conclusiones
Entre los hallazgos más relevantes de la investigación se destaca que los niveles de cibervictimización entre los adolescentes de Ceuta son mayores que los de ciberagresión. Sin embargo, a medida que aumenta la edad de los jóvenes, también lo hace la incidencia de ciberagresión y cibervictimización. En cuanto a las diferencias de género, los chicos presentan mayores índices de ciberagresión, mientras que las chicas son las principales víctimas de acoso cibernético, especialmente a través de comentarios sexuales no deseados. "El tipo de ciberagresión que predomina en los chicos es molestar, insultar, realizar comentarios ofensivos, realizar llamadas anónimas para amenazar, publicar rumores, por teléfono o por redes sociales como Instagram, Twitter, Facebook o WhatsApp. La cibervictimización que predomina entre las chicas adolescentes en estas edades coinciden con los datos de ciberagresión, pero son ellas quienes las reciben incluyendo comentarios sexuales no deseados a través de Internet", explica la tesis.
La investigación también subraya que el mal uso de las TIC puede aumentar la vulnerabilidad de los menores a ser tanto agresores como víctimas en el entorno virtual. Factores como la baja autoestima y la desinhibición en línea se han identificado como elementos clave en el aumento de la cibervictimización, lo que pone de manifiesto la importancia de la educación en el uso responsable de internet. Además, se destaca la necesidad de que tanto padres como educadores intervengan activamente en la prevención del ciberacoso, ofreciendo herramientas para desarrollar habilidades sociales y emocionales entre los jóvenes.
El estudio también ha mostrado la importancia de las redes sociales en la vida de los adolescentes. Aunque las redes ayudan a fortalecer relaciones, su mal uso puede derivar en comportamientos de riesgo. En particular, los estudiantes han manifestado un uso intensivo de plataformas como Instagram, WhatsApp, Facebook y Twitter.
El ciberacoso y la ciberdelincuencia, dos retos del presente y futuro
El ciberacoso se ha convertido en una de las formas más insidiosas de acoso debido a la facilidad con la que los agresores pueden atacar a sus víctimas sin restricciones de tiempo o lugar. En su trabajo, Fernández Herrerías expone las consecuencias psicológicas y afectivas que sufren las víctimas de este tipo de acoso, que pueden afectar profundamente su desarrollo personal y social. La exposición continua a comentarios dañinos o humillantes a través de internet puede llevar a los jóvenes a sufrir estrés, ansiedad, depresión, e incluso pensamientos suicidas.
En el contexto legal, la tesis también hace un recorrido por la legislación española sobre protección de menores, ciberacoso y ciberdelincuencia, analizando el marco normativo actual y las sentencias judiciales más significativas. Además, aborda la responsabilidad de los centros educativos frente a este fenómeno, destacando los protocolos que deben seguir para prevenir y actuar ante situaciones de acoso escolar y ciberacoso.
Así las cosas, la tesis subraya que la lucha contra el ciberacoso debe implicar a toda la comunidad educativa. Los centros escolares tienen un papel fundamental en la prevención, detección y actuación frente al acoso cibernético, y deben contar con protocolos claros para enfrentar estos desafíos. Además, Fernández Herrerías destaca la necesidad de programas educativos que sensibilicen tanto a estudiantes como a padres sobre los peligros de internet y las TIC.
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