García Verdugo: un ceutí en la cumbre de la investigación

DIA MUNDIAL DE LA SALUD

Catedrático emérito en la Universidad de Valencia, nació en la barriada de Villajovita y es uno de los mayores expertos mundiales en el sistema neuronal

José Manuel García Verdugo
José Manuel García Verdugo

Como en el poema de Riilke, José Manuel García Verdugo hace bueno aquello de que la verdadera patria del hombre, es la infancia. “Mi Ceuta es mi Ceuta”, nos dice con una sonrisa tímida, en un acento que delata a quienes son de todas partes y de ninguna a la vez.

Entremos en materia. “Mi padre era agente de aduanas, y nací en Ceuta. Lo hice en Villajovita, en una casa baja. Pasé ahí los primeros años de mi vida, y recuerdo las callecitas estrechas, la cercanía de la playa y jugar al fútbol en una plaza que entonces me parecía enorme. Cuando volví por última vez, hará unos veinte años, me reí porque la infancia magnifica lugares en los que hemos vivido. La plaza es muy pequeñita, y la casa en la que nací o viví mis primeros años sigue estando, pero modificada. Unieron la casa de al lado, pero me fue muy entrañable que mi madre me llevase al sitio donde pasé mi niñez, y que aflorasen los recuerdos de esa época”.

En Ceuta no conserva ninguna amistad ni vínculo familiar “Se acabaron los puertos francos, y con veinte años nos fuimos a Canarias”. Y aquí acaba la nostalgia del nacido en Ceuta para hablar de lo enorme de García Verdugo: uno de los mayores expertos mundiales en neuronas. “Siempre me ha interesado la capacidad del ser humano para generar neuronas en el momento del postparto. Hace unos años descubrimos que mientras los ratones van generando nuevas neuronas a lo largo de la vida, en el caso del ser humano generamos todas las neuronas al nacer. Lo que hacemos es ir almacenándolas, utilizandolas a lo largo de nuestra vida en función de los impulsos que el cerebro emita, de los circuitos que diseñe el ser humano”.

Le ponemos como ejemplo si ese recuerdo a la Ceuta de su infancia responde a estímulos selectivos del cerebro. Es “perfectamente válido”, nos dice.” “En el curso de la evolución lo estamos viendo en el curso de los humanos, y de los primates no humanos, no tanto en ratas. Es como si el cerebro dijese que voy a dejar unos cuantos millones por si necesito estas para un futuro”. Aquello de tener una botella de aceite de oliva en la cocina y algunas más en la despensa.

El profesor García Verdugo, catedrático emérito en la Universidad de Valencia, señala que “El problema es que el humano es muy difícil investigar porque por razones éticas no se puede investigar con los ratones. Tenemos que ir de forma indirecta, entonces”.

A partir de aquí, entran en funcionamiento las células guiales. “Las neuronas mueren y son fagocitadas por unas células que en cuestión de nanosegundos, y desaparecen. Estas células guiales se comen a las muertas, rellenan ese hueco, pero no emiten señales. Si la célula muere y se queda ahí puede producir una serie de degradaciones”.

Entonces ¿esta puede ser la causa de problemas o enfermedades degenerativas como el Alzheimer o la ELA?. “Este tipo de enfermedades , son fallos de células guiales. Las neuronas tienen una envoltura que se llaman mielina, que si se degrada termina muriendo”.

Dar, por tanto, con la clave de la degradación de la mielina es lo que podría abrir las puertas para tratamientos o bien curativos o bien paliativos de estas enfermedades. “Hay que ser prudentes, no generar falsas expectativas a personas que puedan padecer estas enfermedades o tener alguien cerca. Normalmente, se suele hablar de plazos de quince o veinte años, pero la ciencia es imprevisible: igual antes descubrimos algo, o no lo terminamos de descubrir nunca. El caso es que se están ensayando medicamentos y fármacos que podrían retrasar la muerte de las motoneuronas, que conectan con el músculo. Pero las causas no se saben. Hay ensayos con unas células modificadas genéticamente. Son células que se trasplantarían, modificadas genéticamente para sustituir a las neuronas”. Pero si, es posible luchar científicamente contra problemas como la ELA o el Alzheimer. Problemas que hace años no estaban en la agenda, pero que vamos descubriendo a medida que nuestra esperanza de vida va aumentando. O que nos queden cada vez más lejos esos años de infancia de aquel niño feliz en Villajovita.

“En España no se habla de ciencia: en televisión hay política y gente en islas”

De ser cierta la anécdota que se atribuye a Severo Ochoa, es deliciosa. Tras años de exilio (además de una eminencia era un ferviente republicano), se le concedió el Premio Nobel de Medicina. Según esta anécdota, llegó a su despacho un telegrama en el que se le decía que el general Franco estaba dispuesto a recibirlo en El Pardo. La respuesta de Ochoa. “Que me pida audiencia Franco a mi, y ya veré si lo recibo”.

El caso es que el profesor García Verdugo si lamenta que no haya más reconocimiento no hacia su persona, sino hacia la ciencia en general. “En las televisiones faltan mesas redondas que hablen sobre ciencia, que expliquen la ciencia a la gente. Uno pone un programa generalista y lo que se encuentra son debates políticos o gente que vive en islas”.

Y eso que venimos de épocas en las que se ha hablado mucho de ciencia, aunque sea por aquello de acordarnos de Santa Bárbara en mitad de la tormenta, como el caso del SIDA o del Coronavirus. “En efecto, si no se hubiera hablado tanto de ambos problemas, no se habrían movilizado tantos recursos. Y los ejemplos son correctos, La investigación para la vacuna contra la COVID-19 estuvo basada, en buena medida, en los trabajos de investigación sobre el SIDA. Hablamos de dos virus, diferentes pero similares en muchos aspectos”, recuerda.

Como decimos, García Verdugo es profesor en la Universidad de Valencia. Si se hubiera escuchado más a las gentes de la ciencia ¿podrían haberse evitado, o amortizado, los efectos de la DANA?. “Sin duda. En Valencia hace muchos años que la capital quedó devastada por una gota fría. Un grupo de ingenieros decidió hacer dos cauces: uno que recorre el centro de la ciudad, y en el que se pueden encontrar paseos ajardinados, campos de fúbol o rugby, etc. Pero hay otro cauce, que rodea la ciudad, y que es el que ha evitado que la ciudad se viese afectada por la DANA. Sin embargo, esos pantanos que se hicieron en los sesenta, ese cauce no se siguió hacia el Barranco del Poyo, que es lo que lindaba con todas las localidades que se han visto afectadas por la DANA. Se daba por hecho que con el cambio climático vamos a un escenario de sequedad, y no se tuvo en cuenta que una gota fría puede aparecer en cualquier momento”, explica García Verdugo.

¿Qué falta para que los científicoss sean reconocidos en la calle como un futbolista? ¿Por qué nombres como el de García Verdugo, pero también López Otín, Juan Ignacio Cirac, Martínez Picado o Atanasio Pandiella no son conocidos? “Nosotros no somos futbolistas. Somos corredores de fondo, de maratón, de resistencia”,dice aceptando el ejemplo. “La ciencia es lenta, es reflexiva, se cuestiona permanentemente hasta que alguien da en el clavo. Normalmente, cuando protagonizamos alguna portada es, precisamente, por una emergencia o por un descubrimiento importante. Hasta ese momento, no se suele hablar casi nunca del trabajo científico”.

Y hay veces en las que ese momento no llega. “Llevamos años investigando contra el cáncer, sabiendo luchar contra el, pero aún no hemos determinado qué es lo que verdaderamente lo provoca”. Por el momento...

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