La Ciudad limpia Calamocarro y ruega responsabilidad a la población para mantener la naturaleza
LIMPIEZA
Operarios se han encargado de extraer toda la basura del merendero mientras desde Fomento recuerdan que las sanciones por arrojar residuos al monte pueden superar los 500 euros
La Ciudad no sabe cómo hacer entender a la ciudadanía que el cuidado de la naturaleza y los espacios verdes es tarea de todos. Aunque el Ayuntamiento cuenta con numerosos recursos para el mantenimiento y la limpieza integral de los espacios públicos, la población debe poner de su parte y, al menos dentro de sus posibilidades, evitar ensuciar las calles y caminos por donde pasean todos los ceutíes. Es el mensaje que desde la Consejería de Fomento, Medio Ambiente y Servicios Urbanos quieren encajar en la conciencia de los ceutíes. Y no es nada nuevo.
Operarios de limpieza y mantenimiento han logrado extraer toda la basura acumulada en el merendero de Calamocarro. Ese con vistas al mar y rodeado de árboles donde las familias, las parejas y los grupos de amigos pasan jornadas de picnic y senderimos. Toda la zona se encontraba llena de residuos arrojados por la ciudadanía que acudiera últimamente a almorzar o merendar. Dejaron tiradas bolsas y botellas de plástico, latas de cerveza y refrescos, platos de papel, servilletas y demás utensilios dispersos por toda el área.
Una vecina denunció públicamente esta situación a El Pueblo de Ceuta, asegurando que llevaba dos semanas viendo la suciedad en el merendero sin que nadie hiciera nada para limpiarlo. La Ciudad ha hecho llegar a este diario fotografías que demuestran que la zona se encuentra ya totalmente limpia después de enviar hasta allí varios trabajadores para la tarea. Desde Fomento han querido remarcar la importancia del civismo y la responsabilidad individual.
Si quienes disfrutan de la belleza natural de Calamocarro agruparan todos sus residuos en bolsas que después dejaran en contenedores de basura nunca se llegaría a tal situación, y los trabajadores de limpieza de los bosques solo tendrían que acudir para realizar un mantenimiento superficial. En caso de que las papeleras del merendero, con un espacio reducido, se encuentren llenas cuando se quiera hacer uso de ellas, se debe esperar a tirar las bolsas de basura en un contenedor apropiado. Si apelar a la concienciación cívica no es suficiente, desde la Consejería recuerdan que se contemplan sanciones al respecto.
Las sanciones
La Ciudad Autónoma contempla diferentes tipos de sanciones para quienes incumplen las normas de limpieza, especialmente en lo que respecta al abandono de residuos en espacios públicos o naturales. Estas sanciones están recogidas en la Ordenanza Reguladora de la Limpieza Viaria y Residuos Sólidos Urbanos y en la Ordenanza del Buen Uso de los Espacios Públicos, que clasifican las infracciones en leves, graves y muy graves, en función del daño causado y la intencionalidad del acto.
Las infracciones leves son aquellas que provocan un impacto menor en el entorno urbano y no generan daños significativos. Ejemplos de este tipo de conducta son arrojar colillas, papeles o chicles al suelo, o depositar residuos en las papeleras de forma incorrecta. También se considera leve sacar la basura con cierto retraso fuera del horario establecido, siempre que no sea una acción reiterada. Estas infracciones pueden acarrear multas de hasta 150,25 euros.
En un escalón superior se encuentran las infracciones graves, que conllevan un riesgo notable para la salubridad pública o el medio ambiente. Entre ellas se incluye sacar la basura fuera del horario reiteradamente, dejar bolsas fuera de los contenedores, o abandonar muebles y electrodomésticos en la vía pública sin usar el servicio municipal de recogida. También se sanciona como grave el vertido de líquidos contaminantes en espacios públicos. Las multas en estos casos oscilan entre 150,26 y 1.500 euros.
Por último, las infracciones muy graves son aquellas que causan un daño grave o persistente al entorno, a la salud pública o al mobiliario urbano. Incluyen el abandono de residuos peligrosos, como productos químicos o industriales, así como los vertidos ilegales en espacios naturales protegidos o zonas verdes de especial valor ambiental. Estas acciones pueden ser sancionadas con multas que van desde 1.501 hasta 3.000 euros.
La Policía Local es la encargada de vigilar el cumplimiento de esta normativa, y desde el Ayuntamiento se recuerda que el respeto al entorno es una responsabilidad colectiva. Además, entidades como Obimasa y las Brigadas Verdes participan activamente en la limpieza y conservación de zonas naturales, especialmente tras episodios de acumulación de basura por uso indebido.
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