Crimen de Parques de Ceuta: Cabrera niega la violencia de género sin haber estudiado la unidad familiar
TRIBUNALES
El doctor contratado por la defensa como experto reconoce no haber realizado una pericial enfocada en la relación doméstica de los implicados a diferencia que los psicólogos forenses, que resaltaron que el padre trataba peor a las mujeres de la casa
El doctor José Cabrera, contratado como perito de la defensa del acusado del crimen de Parques de Ceuta en 2022, ha reconocido este martes en sede judicial no haber tenido en cuenta en su informe el estudio de la unidad familiar a pesar de haber negado que existiese violencia de género en la motivación del supuesto asesino, el policía local Alonso G. Durante la sesión de tarde el experto se enfrentó a los psicólogos forenses propuestos por las acusaciones y concedió que, a diferencia de él, estos técnicos sí habían realizado una pericial relacionada con el componente machista en la muerte de Mari Ángeles, propiciada por un disparo del arma reglamentaria del agente y en presencia de la hija menor de edad del matrimonio. La abogada del acusado y el experto de parte han rechazado en este punto del juicio seguir incriminando a la joven y han seguido aludiendo a los problemas mentales del padre tildando su actuación como "un zafarrancho" -en palabras del médico-.
Durante la sesión de tarde se abordó la última pericial de la vista centrada en si los hechos enjuiciados pueden estar motivados por la violencia de género, y en ella los referidos psicólogos destacaron el peor trato del acusado con las mujeres de la casa -Mari Ángeles y la joven M.G.L- frente a la atención que recibía su hijo varón más pequeño y que expuso la adolescente el martes de la semana pasada. También pusieron sobre la mesa que la "motivación" de Alonso para apretar el gatillo fueron sus sospechas de que su mujer le fuera infiel, una información que ha expresado conocer la psiquiatra habitual del agente, a la que visitaba junto a su esposa en Algeciras (Cádiz) y de la que aflora el componente machista del crimen.
De la misma manera, los expertos consideran que la ausencia de denuncias previas y de testimonios de violencia explícita y física de las declaraciones anteriores abundan también en el "ocultamiento" de esa violencia de puertas para adentro, así como que Mari Ángeles era una víctima -según su perfil "sumiso" y "deprimido” o “decaído"- que escondía este tipo de conductas de su marido, con quien solo discutía en el interior del dormitorio y sin presencia de más familiares. Estos no conocían la voluntad de divorciarse de Mari Ángeles, algo que la defensa ha esgrimido como otro factor que excluiría el componente machista del presunto asesinato.
Los psicólogos ven este ocultamiento "compatible" con el referido estudio de la unidad familiar y de los roles domésticos y del resto de parientes del matrimonio. En su otro informe, expuesto en la pericial anterior, resaltaron también que el comportamiento del acusado "no respondía a un brote psicótico" y que el hecho de cargar el arma no fue una conducta accidental, pero en esta última prueba fueron más allá asegurando que Alonso cumple el patrón de culpable de un crimen machista y que Mari Ángeles se corresponde con una víctima típica que tenía "miedo a las represalias" por no haber denunciado la violencia que sufría, viendo un factor determinante en su trabajo como funcionaria de justicia y el conocimiento que tenía de la "dificultad" de experimentar un proceso judicial enfrentada a "la persona que amaba".
“Un zafarrancho” o “una tragedia”
Por su parte, el doctor Cabrera ha negado que la víctima amara a su marido apoyándose en su voluntad de divorciarse, ha insistido en que el suceso pudo ser "accidental" por las enfermedades mentales que sufría el acusado y tendría sus capacidades cognitivas y volitivas “anuladas” durante el supuesto brote psicótico que atravesaba. “La muerte no fue por el hecho de que ella fuera mujer, sino por un zafarrancho del marido, lo que desdibuja la violencia de género”, ha tratado de defender desde el inicio de la prueba, considerando como una “tragedia” o un “desastre” el maltrato habitual apuntado por la hija y que culminaría en el asesinato de la madre.
La defensa ha contabilizado miles de imágenes y centenares de conversaciones de WhatsApp entre el matrimonio, lo que le dio alas a Cabrera para afirmar que si en su teléfono “no hay violencia” ni se documentaron denuncias previas, la muerte de Mari Ángeles no se produjo por voluntad de Alonso. Esto contradice el móvil del divorcio, esgrimido para contextualizar el brote psicótico que supuestamente atravesaba.
- Doctor Cabrera, ¿es cierto que en nuestra sociedad se intenta engrandecer la violencia de género por cobrar indemnizaciones? - expuso la abogada, preguntando a su perito por una opinión más alejada del caso que lo que concretamente se enjuicia. La respuesta del médico dio la razón a la letrada afirmando a su parecer que “es un tópico de España” que la violencia machista mueve “grandes cantidades de dinero” traducido en distintas formas como “oenegés” o “teléfonos de asistencia”, pero una vez más quedó en “no valorar” si este móvil responde al crimen de Parques de Ceuta.
El miércoles se espera que las partes expongan sus informes y que el jurado popular pueda empezar con el veredicto, si bien la magistrada Rosa de Castro ha expuesto la posibilidad de que la vista se alargue hasta el jueves.
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