Entrevista concedida por el Papa León XIV a la revista del Colegio San Agustín de Ceuta
PAPA LEÓN XIV
La profesora de Historia del Luis de Camoens, Isabel María Martín, ha ofrecido la conversación íntegra que mantuvo con el pontífice durante su visita a Ceuta en mayo de 2007
Cuando Isabel María Martín González supo que el recién proclamado papa León XIV, Robert Prevost, es agustino, sintió “alegría” y buscó su teléfono. Llamó con él a varios de los buenos amigos que conserva en el Colegio San Agustín de Ceuta, donde trabajó entre el 2000 y 2019, y les felicitó por ser parte de la comunidad del estadounidense. Uno de ellos, el padre Isidro, la informó de que el pontífice había visitado la ciudad autónoma durante su época como jefe general de la congregación. La actual profesora de Historia en el IES Luis de Camoens comenzó a rebuscar entre los archivos de la revista del colegio, que ella dirigía. Tras unas horas de investigación se topó con las fotografías del papa junto al claustro del centro y una entrevista íntegra que ella misma le realizó al ahora León XIV. La docente ha compartido con este diario el contenido gráfico y periodístico, que plasmamos a continuación.
Pregunta.- ¿Cuál es su nombre y cargo dentro de la familia agustiniana?
Respuesta.- Mi nombre es Padre Robert Prevost, y soy de Estados Unidos. No tenemos apellidos maternos, pero si lo llevara sería Martínez, pues mi abuelo era hijo de españoles; y por otro lado también tengo ascendencia francesa.
Profeso en la orden de Los Agustinos desde hace casi treinta años y desde hace seis años tengo el cargo de Prior General, responsable de toda la orden a nivel mundial. Mi residencia actualmente está en Roma, pero mi trabajo me lleva a viajar por varios países, donde trabajamos los agustinos. Así que el 50 o 60 % del año lo paso visitando estos lugares.
P.- ¿A qué se debe su visita a nuestro centro? ¿Es algo rutinario o se debe por un motivo en especial?
R.- Quería venir a conocer este centro, porque había oído hablar mucho de Ceuta, de la presencia de este colegio en la ciudad; pero por otro lado es parte de mi trabajo. Por mi cargo, tengo la responsabilidad de visitar todas las comunidades donde trabajan los Agustinos. Algunas veces es casi físicamente imposible realizar esta tarea, por lo que existe un Consejo General que colaboran conmigo en este trabajo. Por lo tanto algunas de esas visitas se hacen por delegación. Pero si me es posible, y son lugares que aún no conozco, me gusta ir personalmente a los centros; pues me da una idea más amplia de la realidad.
Mi visita aquí se debe a un recorrido que estoy haciendo por todas las casas de las distintas provincias de España en estos meses.
P.- Siendo la primera vez que nos visita, ¿qué le ha parecido nuestro centro?
R.- Muy interesante, me gustó mucho. Es pequeño. Hay colegios agustinos que son dos y tres veces más grandes, pero me gusta la idea de que no sea tan extenso, porque con setecientos u ochocientos alumnos es más fácil crear un ambiente de familia, o lo que nosotros llamamos “comunidad”, que es parte de nuestro carisma. Así que, trabajando como agustinos en un lugar en el que hay más posibilidad de promover la unidad entre todos los alumnos, profesores y resto de personal, crea un ambiente donde realmente se puede trabajar con nuestros valores agustinianos.
P.- ¿Qué le han parecido los alumnos y el profesorado?
R.- He visto muy poco, en un día no se puede conocer en profundidad a toda la comunidad educativa, pero parece que hay un ambiente muy bueno, sano; también buena disciplina y orden, que es muy importante. Y se aprecia un espíritu de convivencia, algo bastante positivo.
P.- ¿Qué le ha parecido nuestra ciudad, ya que es la primera vez que la conoce?
R.- Con algunos padres agustinos he podido dar una vuelta en coche, por casi toda Ceuta, visitando los miradores, la playa, las dos fronteras con Marruecos… Me gustó, y me resulta curioso que sigamos estando en España, aunque sea en otro continente. Al no ser una ciudad demasiado grande, tiene una personalidad. En la gente no se ve el ajetreo de las ciudades grandes, por lo que los que viven aquí se sienten más valorados dentro de este ambiente.
P.- Usted es una persona joven, y ostenta un cargo de muy alto nivel ¿Cómo ha sido su trayectoria hasta llegar a este punto culminante?
R.- Nosotros, dentro de la comunidad agustiniana, vivimos un espíritu algo democrático. El ser Prior General no ha sido ninguna ambición, no era algo que buscaba. Es una elección que se hace una vez cada seis años en un capítulo general.
Como dije anteriormente, nací en Estados Unidos y estudié allí para llegar a ser diácono. Luego fui enviado a Roma a hacer mis estudios postgrado, estudié Derecho Canónico y allí estuve cuatro años. Con mi estancia allí también tuve la oportunidad de aprender más idiomas, y eso ayuda muchísimo en este trabajo, pues la comunicación con los demás agustinos y las personas con quienes trabajamos es más fácil conociendo otras lenguas. Cuando estaba terminando mis estudios, fui a trabajar a América Latina, estuve en Perú doce años. Trabajé en misiones, en lugares muy alejados y en una ciudad un poco más grande que Ceuta, Trujillo, situado en la costa norte de Perú. Tiene unas quinientas mil personas. Trabajé como párroco y también como profesor en el seminario, preparando a jóvenes que querían ser agustinos. Estando allí tuve la oportunidad de conocer también otras misiones de la orden, porque hay una organización muy activa en América Latina, que llamamos O.A.L.A., Organización de los agustinos en Sudamérica. Entre reuniones, algunas responsabilidades, participación en encuentros, llegué a conocer a muchos agustinos de otras provincias u otras instituciones.
Estando allí, mi provincia de los agustinos, concretamente la que se encuentra en Chicago, en Estados Unidos (donde hay tres provincias), me eligió como su superior provincial. Así que salí de Perú y regresé a mi tierra. La provincia de Chicago es más o menos grande; tiene colegios, parroquias y misiones, y allí trabajé unos tres años.
En 2001 fui a Roma, pues los provinciales participan en las elecciones del capítulo general, y es allí donde salí elegido como Prior General. Aquello ocurrió precisamente el día de mi cumpleaños, cuando cumplí cuarenta y seis años, ahora tengo cincuenta y uno. Resultó un privilegio para poder conocer la orden en más profundidad.
P.- ¿Se ha dedicado alguna vez a la enseñanza?
R.- Antes de Perú también fui profesor. Cuando estudiaba teología en Chicago enseñé durante dos años en colegios de los agustinos, en uno que se llamaba Mendel (por un famoso agustino, que descubrió las leyes de la genética) y en otro que se llama Santa Rita. Enseñé matemáticas y ciencias físicas. Cuando me mandaron a Roma ya no volví a impartir matemáticas, pero en el seminario sí enseñé teología en varios campos, derecho… He tenido mucha experiencia docente.
P.- ¿Qué le parece el alumnado actual, en general?
R.- Hay jóvenes muy buenos, que tienen ganas de aprender y estudiar. Hay también influencias de una sociedad que muchas veces crean dificultades para que se dediquen a los estudios, quizás muchas distracciones que no son siempre positivas. También hay muchos peligros, de no hace muchos años, que están muy presentes. No sé cómo será en Ceuta, pero el problema de la droga, y otros factores pueden crear en el joven un problema. Por eso creo que el Colegio San Agustín tiene en sus manos la oportunidad de preparar a los jóvenes para el futuro, y de tener una influencia muy grande en la sociedad. En ese sentido sí quisiera aprovechar para animar a los jóvenes que estudian aquí, para que no desperdicien la oportunidad que tienen. Y gracias a las ciencias, las letras y por supuesto la religión (que muchos quieren olvidar, pero es muy importante), se pueden formar como hombres íntegros, algo muy importante.
P.- ¿Cuántos centros están bajo su mandato?
R.- Son más o menos quinientos. Colegios son unos cien, pero las parroquias, las casas, comunidades…; hacen en total quinientos. Hay tres mil religiosos y unas ochocientas monjas de clausura.
P.- ¿Cómo se estructura nuestra gran familia agustiniana?
R.- La orden existe en todos los continentes, estamos en cincuenta países.
Está dividida en provincias. Así, como un país, tiene un gobierno central, y en cada región otro superior, y finalmente vicariatos, que ocupan regiones más pequeñas. Yo tengo la responsabilidad del gobierno central. Hay algunos temas que tratamos de gestionar desde Roma, que vemos que afectan en la vida de todos los hermanos. A nivel provincial existe una administración más directa. Así en España hay cuatro provincias agustinas, tres en Estados Unidos… A este nivel la dirección es muchos más fácil.
En todo caso, para que el nivel del gobierno central pueda funcionar bien, existen estas visitas para poder conocer toda la orden.
P.- ¿Tienen todos los centros y regiones los mismos criterios, o cada uno posee su propia “constitución interna”?
R.- Nosotros como orden no somos tan centralizados como otras. Sí tenemos unos valores o principios de nuestra vida, como religiosos, sobre todo con nuestra vida comunitaria, y también en la forma de trabajar. Somos hijos de San Agustín, por lo que en todos nuestros centros vamos a promover siempre la figura, el pensamiento, la filosofía, la teología de San Agustín. Su espiritualidad, su sentido de promover el bien en todos, empezando con el respeto de cada uno; y luego construyendo en base a una fe común, en Jesucristo. Con estos principios tratamos de aplicarlos según la cultura, el momento histórico, la realidad donde estamos trabajando.
Para nosotros un valor muy grande es la capacidad de inculcar nuestros valores en la realidad de la persona. Porque no es igual tener un Colegio en Ceuta que uno en Lima, Perú. Y el respeto por las personas y su cultura también es importante.
Nosotros siempre tratamos de ver cómo enseñar el evangelio sobre todo, cómo enseñar San Agustín, y esos valores cristianos en el lugar, en el lenguaje, de una manera que la gente pueda entender y asumir.
P.- ¿Cuál de esos cincuenta países en los que están los agustinos, posee más centros de la orden?
R.- Donde más agustinos hay es en España. Después vendría Estados Unidos, Italia, Filipinas, México, Perú y Venezuela. Tenemos también varias universidades.
P.- ¿Así que se encuentran repartidos por los cinco continentes?
R.- Efectivamente, llegamos a todos los sitios.
P.- Usted debe conocer bastantes idiomas, ya que debe viajar mucho visitando cada centro de la orden, ¿Cuántos habla?
R.- Puedo hablar a un nivel alto el inglés, evidentemente, el italiano y español. Luego me defiendo en francés, portugués, puedo leer el alemán, el latín por supuesto. Y alguno más por ahí.
P.- ¿Qué futuro le ve usted a nuestro centro de Ceuta?
R.- Tengo esperanzas de que haya un futuro importante. El centro casi ha llegado a los cien años, y espero que todavía alcance muchos más. Veo que la presencia del Colegio, la fama, el prestigio que tiene, la calidad en la educación, son valores que merece la pena mantener. Otro punto es que, como dijo en un discurso nuestro actual Papa Benedicto XVI, aumenta cada vez más las tensiones entre católicos y musulmanes, así como otras religiones. Y el mundo, aunque tenga mucha globalización, está cada vez más fragmentado.
Nosotros, como agustinos que somos, y por el carisma que tenemos, debemos seguir trabajando para promover una mayor unidad. Eso significar saber acometer un diálogo interreligioso, más que tolerancia el poseer un respeto mutuo entre las personas que no compartan la misma creencia religiosa.
Quizás no haya un mejor lugar hoy, como este Colegio. Sé que la mayoría aquí son católicos, pero también hay musulmanes, hindúes y hebreos. Hay que saber promover un auténtico respeto. Así que la misión de este centro es importante. Con la participación de los padres de familia, los profesores, los agustinos, se debe acometer siempre más esa experiencia de unidad.
P.- ¿Cómo se imagina que será el alumnado en los próximos años?
R.- Es difícil determinar hacia dónde nos llevará esta sociedad, con tantos cambios culturales. Pero hay un reto muy grande. Nosotros podemos dejar que la corriente nos lleve por sí sola, pero también podemos ser nosotros los que determinemos a dónde queremos llegar. Creo que éste también es un reto importante para esta congregación. Nosotros queremos que Ceuta sea una comunidad ejemplar en este tema de la convivencia entre culturas y el diálogo.
Por eso vamos a formar a los jóvenes para realizar esto. Aunque en muchas ocasiones signifique remar contra corriente, porque hay tantos “anti-valores” fuertes que nos llevan por lugares en los que no queremos estar, aunque tampoco hacemos esfuerzos para ir en dirección contraria. En definitiva, queremos que los jóvenes sean buenos, con una buena formación, cristianos los que son cristianos, buenos musulmanes los que profesan esta religión, etc… Pero sobre todo que sean personas con grandes valores humanos.
P.- ¿Quiere enviar algún mensaje desde estas líneas para los lectores de nuestra revista?
R.- Tener primero una actitud de gratitud, con la oportunidad que tienen aquí. Luego saber aprovecharla en el mejor sentido. No perder el tiempo en cosas que no son importantes y cultivar las oportunidades que hay aquí.
Que busquen ellos mismos las respuestas a las cuestiones realmente importantes: El sentido de la vida, el valor del ser humano, de la amistad, de las relaciones, el porqué de un diálogo, de una comprensión mutua. Y que sean ellos los auténticos líderes del futuro. Aquí tienen en sus manos los instrumentos y herramientas para construir un mañana mucho mejor. Que sean valientes y que lo hagan, claro está con nuestro apoyo. Pero que lo hagan, como San Agustín lo hizo en su tiempo. Que den este ejemplo aquí en Ceuta y en todos los lugares a los que vayan en el futuro.
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