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Viernes, 4 de noviembre de 2016

A vueltas con la LOMCE y las reválidas

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Las pruebas externas al finalizar los estudios lejos de ser “retrógradas o anticuadas” son una práctica habitual en numerosos países europeos.

Cuenta Jordi LLovet , catedrático de Literatura Comparada, en su libro “Adiós a la Universidad. El eclipse de las Humanidades”, que los Planes de estudio de Educación Secundaria han llevado a este país a la ruina cultural. No lo dice por decir. Sus alumnos de primer curso universitario desconocían “si León Tolstoi había nacido antes o después de Goethe; no sabían quién era Kandinsky y nunca habían escuchado una sinfonía de Mozart.

 

Las lenguas clásicas, latín y griego, les eran desconocidas y el español actual casi también. Desde luego no hace falta ser un lince para descubrir las dificultades para expresarse tanto oralmente como por escrito, de muchos alumnos que acceden a la Facultad con un vocabulario paupérrimo, con faltas de ortografía etc, síntomas clarividentes de que algo va mal o muy mal en nuestro desprestigiado sistema educativo. Eso sí, los alumnos manejan el móvil, el ordenador y el Power Point como nadie , pero de leer un libro nada de nada y al paso que vamos, la democracia no merecerá llevar tal nombre, porque los ciudadanos no tendrán capacidad intelectual para el discernimiento.

 

Hace ya demasiado tiempo que todas las evaluaciones internacionales, fundamentalmente el informe PISA elaborado por la OCDE, certifican el fracaso de nuestro sistema educativo y aconsejan introducir reformas , para mejorar los resultados de las enseñanzas que se imparten en los Colegios de Primaria y en los Institutos de Secundaria.

 

Esta realidad es el resultado del modelo educativo implantado por la izquierda- léase PSOE- , que es el que ha estado vigente desde la promulgación de la Logse en 1990 y que con ligeros maquillajes ha llegado hasta nuestros días , o mejor dicho, hasta que al acomplejado PP, lacayo de la “superioridad moral” del PSOE, le dio por parir la LOMCE. Y aquí comienzan las desgracias.

 

Pero hagamos un examen retrospectivo. Ya nadie parece acordarse de que el modelo “logsiano” trajo consigo la pérdida de autoridad del profesor y por ende de la disciplina en clase, sin olvidar el deterioro de la calidad de la enseñanza donde conceptos como esfuerzo, disciplina, exigencia, interés, son poco menos que proscritos.

 

La Logse confundió igualdad con igualitarismo. Igualdad significa que todos los alumnos tienen derecho a recibir educación, gozando de las mismas oportunidades, independientemente de su extracción social. ¿Y cómo se consigue el igualitarismo?. Rebajando los niveles de las distintas materias, socavando cualquier clase de estímulo para los estudiantes más brillantes o más capaces porque lo importante es que los alumnos aprueben. Cuantos más mejor. No importa que pasen de curso con seis suspensos; no importa que se den títulos de Graduados en Secundaria con dos suspensos, ni que los Institutos que imparten por la tarde la E.S.A. – Educación Secundaria de Adultos- regalen aprobados por el mero hecho de asistir a clase, por la realización de un trabajito encargado por el profesor de la asignatura correspondiente y, en ocasiones, superar algún simulacro de evaluación que causaría sonrojo a un niño de Primaria.

 

La herencia logsiana ya ha dado sus frutos hace tiempo. El resultado de más de veinte años de legislación socialista en materia educativa está a la vista: una generación perdida de españoles con graves carencias en su formación académica en general y de dominio de la lengua en particular. Resulta desolador prestar atención a un medio de comunicación cualquiera, ya sea hablado o escrito, y comprobar con desaliento cómo triunfa el error, cómo se propaga el vulgarismo, la frase torpe, la incorrección ortográfica, el desconocimiento de la sintaxis los abusos de expresiones como “ al objeto de” , “de cara a” cuando lo correcto es introducir la preposición “para”; la manía de confundir el infinitivo del verbo “prever” por el inexistente “preveer” y, en fin, la moda boba del extranjerismo cursi y descontrolado.

 

¿Y qué ocurre con el PP? Que no tiene o no ha tenido suerte en su intento de cambiar el sistema educativo. Por una u otra razón ha fracasado continuamente en su deseo de crear un nuevo modelo. Volviendo la vista al pasado, la malhadada Logse, parida en 1990 bajo el gobierno socialista de Felipe González y sus adalides Maravall, Marchesi y Rubalcaba como presentadores del engendro, fracasó rotundamente con legiones de analfabetos funcionales salidos de las aulas, fruto de la impudicia y la falta de escrúpulos de estos salvapatrias.

 

Eso sí, esta maravilla de educación pública era tan buena que sus defensores más pertinaces hacían el sacrificio de privar a sus hijos de semejante privilegio. Por eso, naturalmente, los llevan a colegios privados donde no gozaban de las bondades de la Logse. A eso se le llama coherencia con las ideas. El pobre a la escuela pública.

 

 

El hijo del político, del rico, a la privada. Faltaría más.

 

Como socialista radical, Rubalcaba pensaba que el sistema educativo está para expedir títulos a todos, con independencia de la capacidad, el mérito y el empeño que se ponga en el intento. Que está para igualar a la juventud en la mediocridad, aunque luego esto resulte en generar la falsa expectativa de que el título conseguido con el mínimo esfuerzo le servirá para ganar el mundo. La consecuencia de la sistemática y rotunda manipulación de la educación por la izquierda, gracias a la Logse y a las leyes universitarias de Rubalcaba, no sólo ha sido la modesta capacitación intelectual y técnica de nuestros hijos sino la cultura recibida en vena, que se resume en lo siguiente: el Estado es el verdadero responsable de nuestro destino , incluso de nuestra felicidad. Irónicamente, a pesar de haber sido el causante de este magnicidio, Rubalcaba se fue de rositas entre elogios unánimes.

 

¿ Qué ha hecho el PP para cambiar la coyuntura? Recordemos que en la última legislatura de Aznar su ministra de Educación Pilar del Castillo defendió la implantación de la LOCE (Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza) con el loable propósito de poner coto a los desmanes de la ley socialista, pero ni siquiera tuvo oportunidad de ponerla en marcha pues al llegar al poder el PSOE en 2004, lo primero que hizo el iletrado Zapatero fue derogar dicha ley. ¿Hubo alguna protesta por parte de las Confederaciones y Asociaciones de Padres? Ninguna. ¿

 

Protestaron los estudiantes, muy interesados ellos en mejorar la calidad educativa? Negativo. ¿Hubo un clamor social en contra de la persistencia de la Logse bajo el disfraz de la LOE en el sistema educativo? Tampoco. Sin embargo, en estos últimos tiempos se constata, con qué intensidad, con qué aplicación, con qué encono se emplea la progrez dispuesta siempre a criticar cualquier iniciativa que tome el PP en materia educativa. Recuérdese la “superioridad moral de la izquierda”. Está en posesión de la verdad única. La suya.

 

La LOMCE nació muerta desde el principio. Porque no afronta con valentía lo que debería ser una profunda reforma del sistema educativo, recuperando la importancia de la Filosofía, de las Lenguas clásicas, de las Humanidades en general que son las que impregnan de un barniz cultural a la población; del Bachillerato de tres años, de la renovación de los programas de las distintas materias con temarios actualmente demenciales y carentes de atractivo para profesores y alumnos y sobre todo, mimando la Formación Profesional, pieza vital del engranaje educativo. La LOMCE más bien parece un repello de la Logse, intentando tapar de cualquier manera los desastres de la ley socialista. Seguramente sería necesario un Pacto Nacional por la Educación, en el que se trazaran las líneas maestras de un sistema educativo que sirviera para bastantes años, escuchando a todas las partes implicadas. Y si el 80% del profesorado, los Sindicatos de la Enseñanza, las AMPAS, los alumnos y el propio Consejo Escolar del Estado están disconformes con la implantación de las Reválidas, habrá que dialogar y llegar a un acuerdo sobre el tipo de prueba que validaría los estudios de enseñanza postobligatoria, es decir la que sustituiría a la Selectividad.

 

No es cierto que las pruebas externas (reválida) al finalizar los estudios sean algo retrógrado y anticuado. Veintitrés países europeos, entre ellos, Francia, Alemania, Italia, Finlandia, Reino Unido, Holanda y Dinamarca tienen en sus planes de enseñanza postobligatoria (bachillerato) las citadas pruebas de validación de estudios que sirven tanto para la entrada en la universidad como para conseguir el título de estudios de enseñanza secundaria postobligatoria, si bien sólo hay cinco países donde también se hacen las mismas al finalizar el alumnado los estudios de enseñanza secundaria obligatoria: Portugal, Italia, Reino Unido, Estonia y Malta.

 

Los ceutíes que estudiaron en la década de los 50 y 60, recordarán las reválidas de cuarto y sexto de Bachillerato cuando incluso venían profesores de la Universidad de Granada a examinar de dichas pruebas. Los alumnos eran conscientes de lo que se jugaban. Los esforzados, los que estudiaban , los que no perdían el tiempo, ya fuesen de familias acomodadas, humildes o mediopensionistas , superaban con éxito los exámenes correspondientes.

 

                                                                                                                                                                                                                       Y a nadie se le confundía ni se le engañaba con el mantra que ahora se repite de forma machacona e insistente: las reválidas significan discriminación, agresión al principio de igualdad de oportunidades, elitismo, carrera de obstáculos – como si la enseñanza fuera un paseo por el “segmento lúdico” ( el recreo en la jerga logsiana)-, marginación y otras lindezas del mismo jaez que tanto gustan a estos “progres”, tan modernos ellos, que por lo visto desconocen lo que es el esfuerzo, la disciplina, el sacrificio, el afán de aprender etc. Debe ser que los niños y niñas de hace medio siglo estaban hechos de otra pasta.

 

Pero que no cunda el pánico. Triunfará el no a las reválidas. De hecho Ciudadanos revela un pacto con el PP para suspenderlas. La idea es que se apruebe una moratoria en la aplicación de la Lomce , y dejar en suspenso las reválidas de 4º de la ESO y 2º de Bachillerato mientras se llega al tan ansiado Pacto de Estado por la Educación que, por lo visto, será el bálsamo de fierabrás que resolverá el problema de la educación en España de una vez por todas.

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