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Jueves, 24 de noviembre de 2016

¡Y ahora me hablan de populismo…venga ya!

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Democracia es… ¡Un hombre, un voto! Todos los votos valen igual, luego solo es cuestión de márketin para conseguir más votos y gobernar. ¡Esto es la base del populismo y por ende…el arte de venta de un producto en la publicidad…Luego estamos analizando lo que es un gran comunicador de masas o no. Porque, lo que se pretende es… ¡Crear expectativas de deseo de un producto en el consumidor, en este caso en el votante! Todo lo demás es mera tontería. Por ello, quien mejor comunique y haga deseables sus mensajes será el más popular y por tanto el que ganará el gobierno.

 

Es por eso, que no llego a entender cuando hablamos de populismo, siempre referido a los partidos emergentes que ponen en peligro demasiados “status quo” de determinados personajes e ideas. Es más escucho a los actuales gobernantes que su lucha la van a dirigir contra el populismo. ¡Pero si ellos y ellas están donde están gracias al populismo! En el fondo pienso que el problema es que han confundido los intereses de su propia vida con los del estado democrático. O es que piensan como Aristóteles que tratar a los desiguales como iguales o a los iguales como desiguales es de bellacos. ¡Claro…los iguales son los que les votan y los otros nos! ¡No lo sé! Pero cada vez que hablan de populismo, me recuerda siempre esa frase y si esto es así…adiós a la democracia igualitaria. ¿Luego dónde está el problema?

 

La realidad es que el populismo lo que pretende es saltarse la mediaciones de los parlamentos entre los partidos y los ciudadanos. Ya que al establecer una relación plebiscitaria inmediata entre el líder… ¿carismático? y las multitudes, porque lo que el populismo busca es una de indiferencia ideológica hacia el gobierno y la apelación visceral de opiniones o perjuicios arraigados de los ciudadanos indignados. En fin…que el parlamento solo queda para refrendar lo ya realizado, no para discutirlo o enmendarlo.

 

Estamos por tanto hablando de un populismo mediático, es decir, un régimen donde el presidente de un partido y los ciudadanos establecen una relación directa gracias a los medios de comunicación. Hace tiempo que dije que la política actualmente se hace en los medios, no en los plenos. De aquí, que veamos a todos los dirigentes políticos aparecer en los medios mediáticos diciendo cosas, que a las dos semanas saben que se han olvidado y que carecen del refrendo de las actas de los plenos de los parlamentos. ¡Olvido masivo, que permite decir donde digo diego…digo otro diego! Porque, decir la cosas que se van hacer en un futuro, en los medios de comunicación… ¡sobre todo en las redes sociales! les permite ganar popularidad con fines electorales, sabiendo que al día siguiente muchos habrán olvidado lo que se dijo o dispuso. ¡Pero el consenso de los votantes se sigue ganando, ya que la gente recibe noticias y recuerda solo los aspectos que les gustan!

 

¡Y esto es así!. Nuestros políticos dicen de forma determinada las cosas con una finalidad preconcebida. Como escribe Umberto Eco en su último libro. No es lo mismo pedir permiso para rezar y fumar diciendo ¿Puedo fumar mientras rezo?, que preguntar ¿Puedo rezar mientras fumo? ¿A que hay una gran diferencia en la contestación? Bien pues esta es la diferencia en los mensajes políticos populistas. Y creo que esta es una interpretación de hechos.

 

De esta manera, que no de otra, nuestros parlamentarios han encontrado sentido a la frase del “erase una vez…” de los cuentos, para dar una señal o señales de veracidad y seguir contando cosas que se han inventado y que las más de las veces carecen de realidad. Se crean de esta manera actitudes de ficción transformándolas en verdaderas autobiografías de sus novelados hechos con afirmaciones verdaderas.

 

Y esto es en pocas líneas lo que entiendo por populismo: “Tomar como reales las ficciones narrativas que nos cuentan…. ¡Todos! Porque aunque son dimensiones diferentes es difícil muchas veces distinguir sobre la ficción y la realidad política. En definitiva… Hay populismo entre los que ya gobiernan y los que quieren gobernar y las redes sociales muchas veces favorecen esta confusión ¡Pero populismo es como entendemos la democracia actual!

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