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EL PUEBLO
Miércoles, 28 de diciembre de 2016

Otra vida segada

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Una puñalada en el tórax acababa ayer con la vida de Yassin, un joven de apenas 18 años, vecino de la barriada de Los Rosales, que perdía la vida tras una disputa. Una discusión a media tarde en un cafetín de la zona desembocó en una brutal agresión en la que la víctima sufrió una herida que le afectó, de manera irremediable, a órganos vitales. Una nueva muerte que podría haberse evitado a pesar de la rápida intervención de los Servicios de Emergencias. Sin embargo, el joven Yassin entró cadáver en el Hospital Universitario ante la impotencia de sus familiares y vecinos. Estos últimos destacaban que se trataba de una persona muy querida en el barrio y que, como muchos ceutíes, trataba de abrirse un hueco en el difícil mercado laboral. Su entorno más cercano reclamó justicia ante lo sucedido.

 

También se hizo hincapié en que ese barrio, el de Los Rosales, se había visto seriamente afectado por el cierre de su comisaría.

 

Un hecho más a la lista de sucesos que parecen multiplicarse en los últimos meses en la ciudad autónoma y que han provocado las reivindicaciones de muchos ceutíes, inquietos por la sensación de inseguridad. Y es que hace apenas unas semanas, otro joven recibió varias puñaladas en un suceso acaecido en la Cuesta Parisiana. Younes logró salvar su vida pero Yassin ha tenido tanta suerte provocando el dolor, la consternación y el duelo entre sus más cercanos.

 

La Policía Nacional ya ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias de lo sucedido en la calle Narváez Alonso y, por el momento, todo parece apuntar a que se efectuarán detenciones en breve. Un consuelo, al menos, para las personas que querían a Yassin y que hoy lloran su muerte. Una agresión que demuestra, una vez más, la fugacidad de la existencia y el escaso valor que dan nuestros jóvenes a nuestro bien más preciado.

 

La sensación de que nada ocurrirá y que este instante es eterno, a pesar de que los hechos, diariamente, nos recuerdan lo contrario.

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