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EL PUEBLO
Lunes, 9 de enero de 2017

Unos 25.000 marroquíes entran a diario en Ceuta para trabajar

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Los sectores de la hostelería, la construcción, la limpieza en domicilios particulares e incluso la prostitución ocupan a numerosas personas

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) cifra en torno a 25.000 personas las que cruzan a diario desde Marruecos la frontera del Tarajal para trabajar en Ceuta. Pero se preguntan desde la APDHA quiénes son los trabajadores transfronterizos. “Son hombres y mujeres que viven, en su mayoría, en la wilaya de Tetuán y se desplazan a diario a Ceuta para trabajar de manera ilegal, alegal o legal”, apunta el informe realizado por un grupo de investigadoras que lidera Cristina Fuentes. Pese a ser una minoría, también hay personas que vienen desde Tánger y que sí necesitan visado para entrar a Ceuta.


Según expone el informe, “el mercado laboral visibiliza las desigualdades entre hombres y mujeres en la sociedad actual”. En el caso del empleo transfronterizo hay actividades laborales “masculinizadas”, como la hostelería y la construcción, y las “feminizadas”, como las tareas domésticas, trabajadoras sexuales y porteadoras.


“Los empleadores ceutíes se benefician de mano de obra barata, mientras que las personas transfronterizas acceden a trabajos mejor remunerados, por más que en general sean enormemente precarios, que en el otro lado de la frontera”, exponen las investigadoras. En este sentido, ponen de relieve en el informe que se estructura un mercado dual de trabajo en el cual los trabajadores transfronterizos “realizan tareas que los locales no estarían dispuestos a ocupar por ese salario y en esas condiciones laborales”.


Recuerda la APDHA que en el artículo 43 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, se consideran trabajadores transfronterizos a aquellos que, residiendo en una zona limítrofe a España, desarrollen su actividad en el país y regresen diariamente a su lugar de residencia. También, explican que deben obtener una autorización administrativa con las condiciones y los requisitos del régimen general. 


“En teoría –subrayan- trabajadores transfronterizos tienen similares derechos que los trabajadores inmigrantes; pero sin embargo, al no tener residencia en España, no pueden acceder a prestaciones sociales y a la asistencia sanitaria para sus familiares”. Dan por hecho que “los permisos de trabajo transfronterizos que la ley sobre inmigración española confiere a una mínima parte de esta mano de obra intentan dar un apoyo legal a un fenómeno difícil de controlar”, ya que, añaden, “muchas de las personas que trabajan en la construcción, hostelería y empleadas domésticas están trabajando de manera irregular sin ningún tipo de contrato que acredite su estancia temporal en Ceuta y las aboca a la economía sumergida”.


Centrándose en las mujeres transfronterizas, la APDHA expone que “la actividad laboral que mayoritariamente realizan en Ceuta es como empleadas domésticas, porteadoras o incluso trabajadoras sexuales. De hecho, estas tres actividades laborales están ocupadas en su totalidad por mujeres marroquíes. Sin embargo, apunta la APDHA, pese a lo homogéneo que resulta el perfil entre estos tres grupos laborales, existen diferencias importantes en cuanto a salario, horario laboral y situación del contrato.


Por ejemplo, el horario laboral de las empleadas domésticas es bajo, su contrato laboral medio y su salario también medio. En cuanto a las porteadoras, el horario es medio, y el contrato laboral y salario es bajo. En cuanto a las trabajadoras sexuales, el horario es medio, el contrato laboral bajo y el salario medio.


El análisis que se realiza de la situación de las empleadas domésticas es, en primer lugar, en función del horario. Por un lado, las trabajadoras domésticas internas, es decir, que permanecen las 24 horas en el hogar y tienen, normalmente un día de descanso a la semana. Éstas personas no se consideran en el estudio como transfronterizas. Por otro lado, las empleadas domésticas que tienen un horario marcado de entrada y salida, que habitualmente comienza a las nueve de la mañana y finaliza a las dos de la tarde. Estas últimas mujeres pueden trabajar para un solo hogar o pueden ir rotando por varios, dependiendo de los días de la semana. 


En lo referente, en segundo lugar, al tipo de contrato laboral, hay empleadas domésticas dadas de alta en la Seguridad Social y que tienen acceso a las prestaciones sociales y sanitarias de la ciudad. Pero también existen aquellas que trabajan de manera irregular en Ceuta y que, por lo tanto, no tienen acceso a los recursos sociales existentes.


Empleo doméstico
En cuanto al salario, de media las empleadas domésticas suelen recibir al día de 20 a 25 euros, cantidad a la que hay que descontarle el transporte, que supone unos 3,20 euros al día. Para comprender la incidencia de las empleadas domésticas en Ceuta –indica el informe- hay que resaltar que representa el 27,5% del empleo de extranjeros y el 50% de las autorizaciones de empleo transfronterizo de la ciudad. El empleo doméstico está “feminizado y etnitizado, puesto que el 95,7% se realiza por mujeres extranjeras, de las cuales el 98,2% son marroquíes”.


De otra parte, las porteadoras. Tienen un horario laboral restringido por la apertura y cierre de los pasos fronterizos, ya que la frontera del Tarajal abre a las siete y media de la mañana y el paso del Biutz cierra a la una del mediodía. Un horario les permite compatibilizar la vida laboral y familiar. 


El estatus de la legalidad de las porteadoras es “ambiguo por la actividad que realizan”. Por su actividad, no se considera que estén trabajando para un empleador, de tal suerte que la relación contractual que regule la situación de estas mujeres es inexistente.


Con respecto al salario que perciben las porteadoras, este es muy fluctuante y depende de dos factores. El primero es el valor y peso de la mercancía que transportan. De otro, depende de las leyes de oferta-demanda de las mercancías que sacan las porteadoras. La media oscilaría entre 8 y 25 euros por día. Citando fuentes del Sindicato Unificado de Policía, la APDHA señala que las empleadas domésticas y las mujeres porteadoras representan el 99% de las transfronterizas. De aquí se infiere que el número de trabajadoras sexuales fuera de la categoría de transfronterizas no debe ser muy elevado. No obstante, la relevancia estriba en que, según la Fundación Cruz Blanca, “la totalidad de las trabajadoras sexuales en Ceuta son marroquíes”. 


El horario laboral sería desde las tres de la tarde hasta caer la noche, cuando abandonan la ciudad. Están abocadas a la clandestinidad y a la inexistencia de una regularidad laboral. El salario estaría entre unos 25 y 50 euros al día.

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1 Comentario
Fecha: Lunes, 9 de enero de 2017 a las 11:44
Isla Pirata
Pero si siempre estan pidiendo en esta Cudad mas ayudas y subvenciones porque no hay trabajo.

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