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EL PUEBLO
Martes, 10 de enero de 2017

Es hora de poner las pruebas sobre la mesa o callar

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La disputas internas en la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos se vienen sucediendo en los últimos años sin que parezca que vaya a haber un final para las mismas y lo único que se está consiguiendo, lamentablemente, es empañar el movimiento vecinal.

 

Las dudas sobre la gestión de la FPAV y de las Brigadas Verdes, que mueven tres millones de euros cada año, se han sembrado a diestro y siniestro, sin que ninguna de la partes hayan puesto sobre la mesa documentos que ayuden a disuadirlas. Los dos bandos que se han creado se enfrentan sin cuartel, a través de los medios de comunicación, pero sin llegar a asestar un golpe definitivo que decante la balanza a su favor.

 

Al final, lo que le queda al lector (ciudadano) son las muchas dudas sembradas y que dentro de la FPAV hay más sombras que luces. Mientras, el movimiento vecinal y el trabajo que desempeñan día a día los distintos presidentes queda difuminado por un enfretamiento que cada día, con más fuerza, suena a más de lo mismo. Una dinámica que se debe acabar si no se quiere cavar la tumba de un movimiento vecinal que se hace imprescindible para gestionar las reivindicaciones de los vecinos y poder luchar para mejorar sus condiciones de vida, además de hacer de cada barriada un lugar de encuentro y participación.

 

El movimiento vecinal, ese que ha pasado a segundo plano, debe recuperar su protagonismo y quienes ahora son protagonistas dar un paso definitivo hacia adelante o retirarse. La responsabilidad de los (valga la redundancia) responsables de la FPAV es luchar por los vecinos y no entre ellos. Así, sólo se está perdiendo de vista la verdadera prioridad, que son los vecinos, que están cansados de ver cómo sus responsables se enzarzan sin aclarar qué ocurre realmente en la FPAV.

 

La solución parece clara y no es otra que poner sobre la mesa los números que darían por finalizada una disputa que no es sana para nadie. Es hora de limpiar la mancha que ha caido sobre el movimiento vecinal, y hacerlo con pruebas.

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