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Julio Basurco
Lunes, 30 de enero de 2017

Trump y Ceuta

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Cuando algo o alguien adquiere una carga valorativa negativa, es común que los deshonestos se agarren a cualquier nimiedad para llevar a cabo comparaciones ridículas que traten de asemejar a sus rivales con ese alguien o algo. Se ignora lo fundamental: aquello que da lugar a la carga valorativa negativa. Si Hitler paseaba por el campo, pasear por el campo te convierte en lo mismo que Hitler. Aunque pasear por el campo no tenga nada que ver con aquello que convirtió a Hitler en el monstruo que fue.


Con Donald Trump ocurre lo mismo: es malo. Una vez que sabemos que es malo, cualquier cosa que pueda servir para asociar a nuestro adversario con él es válida. Dicen que Trump es “populista”. También dicen que Podemos es “populista”. Voilá. Podemos es lo mismo que Donald Trump. Podemos es malo. Lo que ocurre es que Donald Trump no es malo por ser populista. Ni por haberse salido de un acuerdo comercial. Donald Trump es malo por su racismo, por su machismo, por su xenofobia. Donald Trump es malo porque es un facha. Un facha que no esconde que es un facha.


Es a partir de esta premisa de donde debemos sacar parecidos si queremos llevar a cabo comparaciones con formaciones o discursos políticos en el contexto europeo o español. O ceutí. Resulta más que llamativo ver las similitudes que existen entre lo que está haciendo el nuevo mandatario estadounidense y lo que muchos dicen que habría que hacer aquí. Trump insiste en su intención de seguir construyendo el muro que ya existe entre México y EEUU. ¿Cuántos hablan aquí de electrificar vallas o apoyan devolver inmigrantes “en caliente”? Trump ha ordenado prohibir la entrada a los ciudadanos de siete países árabes, congelar la acogida de refugiados y endurecer los controles sobre la población musulmana. ¿Cuántos aquí hablan de hacer prácticamente lo mismo? ¿Cuántos acuden al clásico “Los españoles primero” para arremeter contra argelinos, subsaharianos o refugiados? ¿Cuántos relacionan continuamente inmigración con delincuencia como hace Trump? ¿Acaso escupir aquello de “Mételos en tu casa” no es una forma de apoyar medidas similares a las de él? ¿Qué diferencia moral hay entre aplaudir que se dispare a personas que se ahogan en el mar y levantar un muro para que los que están peor que tú no vengan a molestarte?


No nos engañemos: mucha de la gente que critica a Trump no lo hace por aquellas cosas realmente peligrosas que dice y hace Trump, sino porque es un personaje antipático, extravagante y estéticamente desagradable. Le critican por lo superficial, mientras que apoyan lo trascendental.


Soy consciente de que decir esto no es popular, que lo políticamente correcto es reproducir el discurso oficial del “crisol de culturas”, alabar lo tolerantes, buenos y guapos que somos. Lo siento, pero por desgracia opino que en una ciudad en la que no hace mucho ganó las elecciones el partido de Jesús Gil, algunos no dudarían en dar su confianza a quien propusiera levantar un muro para “protegernos”. Ser consciente de los problemas que atravesamos como sociedad es el primer paso para tratar de hallar soluciones.

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2 Comentarios
Fecha: Lunes, 30 de enero de 2017 a las 20:41
1q84
A la pregunta de quién habla de electrificar..., en estos momentos, Usted. Pero bueno quiero comentarte que deberías dirigir tu artículo a ese compañero tuyo que digo cómo cabían 5000 judíos en un seiscientos......; sois, además de hipócritas, poco activos. Medio mundo está en contra de las decisiones del Sr. Trump. Estoy esperando tú comentario sobre tu compañero ,espero que lo hagas.
Fecha: Lunes, 30 de enero de 2017 a las 15:34
Silvio Ageloff
Basurco sigue disparando sin apuntar. Sus argumentos sobre la inmigración ilegal son los de aquella alumna que, a requerimiento del profesor, contestó que para parar la polución atmosférica había que dejar de fabricar coches. Pues para Basurco, para proteger los supuestos derechos, de los asaltantes basta con quitar concertinas, vallas y acabar con los rechazos de esos asaltantes. Todo muy romántico, pero, como siempre, la realidad se venga. Busurco considera que los países son como campos sin vallado. Esa es la premisa en la que se sustenta sus argumentos: entrada libre. A nadie, como dice el socialista francés Hubert Védrine, le gusta vivir en una casa sin ventanas ni puertas. Las fronteras están para ser respetadas y proteger a los que está detrás de ellas. Un país sin fronteras no es un país, será otra cosa, pero no un país. En un mundo caótico y peligroso, vivir con las fronteras abiertas de par en par es, aparte de un horror, es un suicidio. Si los musulmanes de esos países consideran a EEUU como el diablo y lo odian, ¿por qué, entonces, tienen tanto interés en entrar en los EEUU?, ¿por qué no van Arabia Saudí, país musulmán como ellos? Detrás de todo esto hay algo más.

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