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Luis Mauricio
Lunes, 13 de febrero de 2017

Pedro Manuel de Arandia y Santisteban (Ceuta 1699-1759) Manila, Filipinas

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Gobernador y capitán general de Filipinas

Había nacido en Ceuta el 31 de enero de 1699, fue bautizado en el día 6 de febrero del mismo año en la Parroquia de Nuestra Señora de África, fueron sus padres D. Nicolás de Arandia, sargento mayor y su mujer doña María de Santisteban, sus padrinos fueron D. Pedro de Ayala, capitán y doña María Francisca de Arandia. Murió sin sucesión, en Manila (Filipinas) en 1759.


En el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid se conserva una sopera con las armas de D. Pedro Manuel de Arandia, esta sopera es del estilo Dinastía Qing (Emperador Qianiong 1736-1795). Es uno de los pocos escudos de armas de D. Pedro Manuel de Arandia que se conocen.


Durante los años 1743 y 1748 participo en la campaña de Italia, donde obtuvo ascensos.
Entre 1750 y 1753, siendo brigadier de los Reales Ejército, ejerció como gobernador político y militar de Almagro. Gobernador Intendente de la Mancha, Juez Subdelegado del Catastro de Ensenada y Subintendente General de todas las rentas. En el año de 1750 recibió su escudo de armas, también en ese año fue nombrado Caballero de la Real Orden de Calatrava. En 1752 ascendió al grado de Mariscal de Campo, en el mismo año fue nombrado gobernador General de Filipinas aunque no tomó su cargo hasta 1754, en 1759 fue nombrado Gentilhombre de Cámara de Carlos III.

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En 1750, el día 1.º de enero se había instalado en Almagro con todas las formalidades legales, la primera capital de la Provincia de la Mancha, agregando la Intendencia a su destino de gobernador.


Arandia que había comenzado la averiguación de Torralba de Calatrava el 3 de junio, envió cartas, libros y diligencias el 23 de octubre tiempo que estimó excesivo y que justifico por haberse apartado del cargo unas semanas por enfermedad.


En 1751 interviene en la villa de Manzanares, en la que manifiesta al Alcalde Mayor de Manzanares que en “Consideración a lo adelantado del tiempo y estar los ganados en la paridera prevendrá V.S. dar órden al Juez que está encargado de la subasta de dicho sitio (Moratalaz) que en tanto que se rematen los pastos en el mejor postor, o en caso de no haberlo por el justo precio en que se tasasen por peritos, mantengan por este invernadero en ello los ganados que lo estuviesen pastando, sin hacer otra cosa en contrario ni dar lugar a recursos, pues ya no es tiempo de buscar otras yerbas ni mudar los ganados de unos territorios a otros sin gran peligro de que se pierdan. (Carta fechada el 2 de enero de 1751)(Conflicto entre Manzanares y sus villas)


En septiembre de este 1751, se hace el catastro en Ciudad Real.
Pasamos a 1752, formaliza el establecimiento de la Única Contribución en la Villa de Beas (Actual Beas de Segura, Jaén). Las actuaciones para el establecimiento de la Única Contribución en la Villa de Beas, como perteneciente que era a la Orden de Santiago, en el Campo de Montiel, se llevaron a efecto bajo la autoridad de D. Pedro Manuel de Arandia .(Hidalgos de Jaén). El día 4 de marzo, seguimos en el 1752, se formaliza el catastro en Agudo. El 16 de marzo aún en 1752 se hacen las diligencias para establecer la única Contribución en Fuencaliente.


En este año es ascendido al grado de Mariscal de Campo
Estamos ahora en 1753, se formaliza el Catastro de la Ensenada en la Villa de Cózar.
Como arriba se indica había sido nombrado gobernador general de Filipinas en 1752, pero no ocupo su cargo hasta 1754.


El 24 de abril de 1753, embarca en el navío de guerra Dragón, para incorporarse a su destino en Filipinas.
El navío Dragón en su primera arribada llegó a Acapulco desembarcando D. Pedro Manuel de Arandia.
El 7 de abril de 1754 embarcó en Acapulco en el denominado Galeón de Manila “Santísima Trinidad”, llegando al puerto de Cavite en Filipinas en la primera semana de julio de este 1754, Pedro Manuel de Arandia asume el cargo el 26 de julio de 1754, nada más llegar reorganiza el ejército y trata de implantar la orden de enseñar el español en las escuelas, pero la falta de maestro lo impedirá.


Alcanza el clímax los ataques de saqueo y captura de esclavos contra Zamboanga y la parte española de Basilán (donde esta Isabela) por partes de las fuerzas del sultán de Júlu Muiz ud-Dim también llamado Rajah Muda Bantilan, conocido entre los españoles como Datu Bantilan, pero el gobernador firma con él un tratado de paz y este año tres jesuitas liderados por José Ducos establecen una congregación misionera en la ciudad de Joló.
La erupción del Volcán Tal (15 mayo-4 diciembre 1754), la mayor de todas las registradas, destruye la ciudad de Taal, reconstruida en su actual ubicación.


Fundación de San Fernando (Pampanga, Filipinas) (16 de agosto), con pobladores de las vecinas Bacolor y México.


1754. Cavite (Filipinas) de Carenero a Apartadero: La decisión de Felipe II de sostener las islas desde Nueva España incluía, la existencia de unos buques (entonces de carga y guerra) que pertenecerían y armarían por cuenta de la Real Hacienda.


Su orden de 1585 especificaba que hubiera siempre una armada de 6 u 8 galeras o fragatas, cuestión que puso en marcha el gobernador Gómez Pérez Dasmariñas quien en 1593 partió hacia las Molucas con 6 galeras, 1 galeón y hasta 100 embarcaciones y fragatas de particulares.


Un intento de unificación en 1754 estuvo a cargo del capitán general de las islas Pedro Manuel de Arandia, organizando la “Marina Corsaria” de la que venía aplicando desde unos años antes las vigentes ordenanzas de la Marina.


La armada que anteriormente había formado el Sr. Obando y había enviado contra los moros lo hacían tan mal, que fue preciso, quitar el mando a D. Miguel Valdes, que había sido enviado por comandante de ellas, y dárselo al Padre Ducós, Jesuita, de quien esperaba mejores sucesos Arandia.


Seguimos en 1754. Pedro Manuel de Arandia desde los primeros momentos prestó especial atención a las fortificaciones y guarnición de Manila, haciendo derribar las iglesias y conventos indebidamente levantados a tiro de cañón de las murallas y que podrían servir de reductos al enemigo que sitiara la plaza, Como es de suponer, tan drástica orden lo enemistó con los religiosos a quienes pertenecían estos edificios.


El gobernador llevaba en sus instrucciones unas muy concretas sobre la expulsión de los sangleyes, que puso en práctica con gran actividad.


Arandia en su instrucción reservada se decía que lo primordial de su gestión era llevar a cabo “el destierro total de los cingaleses infieles”.


También mandó formar un padrón de los que había en Parián, Cavite y todo el país.
La cifra obtenida en el Parián era muy modesta: 406 infieles, 690 cristianos y 491 catecúmenos. En total 1181.


Vida cotidiana de los soldados novohispanos en Filipinas:
La guarnición de Manila y otros puntos de Filipinas recaía principalmente sobre los recursos monetarios y de organización de la Nueva España. Los soldados enviados a Oriente debían cumplir sus tareas en condiciones lamentables, como lo indicaba Arandia en su propuesta.


Siendo de notable consideración el estado en que se haya la tropa de este Continente y mar que en todas partes de esta ciudad en la que se ven soldados de la guarnición descalzos los más, muchos en cuerpo de camisa y asegurándose de noche pedir limosnas y en las centinelas y puestos con las armas en la mano en postura que más en irrisión que en mérito contra el que en sí se tienen los de Su Majestad en Europa, y más Continentes del mundo que se extiende sus dominios y Real nombre.


Un fenómeno bien curioso es el que Arandia denunciaba: de los cien o doscientos hombres que cada año se recibían en Filipinas procedentes de la Península o de Nueva España solo se empleaban a una parte de ellos.
A finales del mismo 1754 fue establecida la Alcaldía mayor de Bataán (Filipinas) por el gobernador General Pedro Manuel de Arandia en base a los territorios pertenecientes a:
La Pampanga incorporando Abucay, Balanga, Dinallupihan, Llana Hermosa, Oraní, Orión, Pilar y Samal.
Corregimiento de Mariveles que, en su momento, incluidos Maragondon, pertenecieron al Gobierno de Cavite situado al otro lado de la bahía de Manila.


NOTA: Actualmente Bataán es una provincia Peninsular de la región de Luzón Central en Filipinas. Su capital Balanga. Bataán durante la Segunda Guerra Mundial, en la Campaña de Filipinas fue más conocida por la “Marcha de la muerte de Bataán” que fue una marcha forzada de alrededor de 75.000 prisioneros de guerra civiles filipinos y militares estadounidenses que fueron capturados por los japoneses en Filipinas, acontecida en el mes de abril de 1942.


Al rey de Joló lo trató, con mucha compasión; le concedió la libertad, aunque se quedó voluntariamente viviendo en la fuerza de Santiago, le señalo cincuenta pesos mensuales; y seis cavanes de arroz para su sustento, e hizo con el Arzobispo, que le concediese licencia para oír misa, y recibir los Sacramentos, de que le tenía privado.


En 1755 Arandia para mantener aislados a los mercaderes que anualmente llegaban de China, construyó una alcaicería en la orilla derecha del Pásig, bajo la artillería de la fuerza de Santiago. El edificio quedó terminado en el año 1758.


Arandia mantuvo con firmeza su política antichina, que en ocasiones resulto perjudicial, pero después de su Gobierno se volvió a abrir la mano y nuevos emigrantes sustituyeron a los expulsados.


Pasamos a 1756 en este año acaeció una sublevación en los montes de Itay é Isinay, por cuyo motivo se envió una expedición con el objeto de sujetar a los idólatras que no produjo ningún efecto posible. En esas fechas Arandia concibió una infinidad de proyectos en fomento de las islas y buen servicio del rey, por el cual estaba animado de vivo entusiasmo, unos empezó y otros tuvo que suspender por la oposición que encontró hasta la autorización de la Corte.


En 1858 a instancia de su Obispo, Juan de la Fuente Yepes (1753-57), la sede de la diócesis de Nueva Segovia se traslada oficialmente desde Lal-Lo (Cogayán) a Villa Fernandina (hoy Virgem: Llocos Sur, Filipinas).


El auditor José Ignacio de Arzadón considera á los tinguianos (prov, Abra, Luzón). Antiguos cazadores de cabeza, como tranquilo y de buenos hábitos, a pesar de ser paganos. Este mismo año y a propuesta del Obispo Juan de la Fuente, el rey Fernando VI concede a los tinguinaos que se bauticen, la excepción de por vida pagar impuestos y realizar trabajos forzados.


En materia económica en julio de 1758, Arandia autorizó la libre utilización de las tierras comunales por parte de los vecinos del municipio correspondiente, abolió la cesión del cobro de tributos a un tercero a cambio de un porcentaje fijo, a partir de ese momento la recaudación debía ser potestad única de las autoridades, y eximió físicamente a los filipinos que voluntariamente se convirtieran a la Fe Católica. Con la justificación religiosa, dicto también varias disposiciones en contra de la comunidad china que en realidad pretendían controlar de forma eficaz sus actividades comerciales.


Llegamos a 1759: Arandia no gozó de gran popularidad entre la población de Manila debido a su talante intransigente de militar y por favorecer a unos pocos elementos leales en agravio de la élite local. Su celo en fortalecer el poder civil a costa del poder eclesiástico le granjeó además la enemistad del estamento clerical del archipiélago; buena prueba de ello fueron sus “Ordenanzas del Buen Gobierno, 1759”, que no llegaron a aplicarse debido a la férrea oposición que encontró por parte de las órdenes regulares.


Pedro Manuel de Arandia y Santisteban muere el 31 de mayo de 1759 y en contra de la opinión de la Real Audiencia, el criollo filipino Miguel Lino de Ezpeleta, obispo de Cebú (18 de julio 1757-julio 1771) (las sedes más importantes de Manila y Nueva Segovia se encontraban vacantes), declara nulo los decretos de su predecesor Arandia y suprime la Armada de José Ducós, comisionado por este para proteger a los jesuitas en su labor misionera en la bahía de Lligan (Norte de Mindanao).


De 1768: Real Cédula a José Raón, gobernador de Filipinas, para que remita al Consejo los autos seguidos acerca de la nulidad o validación de la disposición testamentaria del difunto gobernador Pedro Manuel de Arandia (Santisteban) a favor de la Real Hermandad de Nuestra Señora del Refugio y Piedad de esta Corte, y al Juzgado de bienes de difuntos los autos formados sobre inventario de bienes, recaudación de bienes y cuenta que ha debido dar el albacea.

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