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El Pueblo
Miércoles, 15 de marzo de 2017

No se puede seguir mirando hacia otro lado

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El ministro de Justicia, Rafael Catalá, se refería este lunes a la necesidad de reforzar la colaboración con Marruecos para intentar “reducir al máximo” la llegada a las ciudades autónomas de menores extranjeros no acompañados (MENA), dadas las “situaciones muy de alta tensión en Ceuta y Melilla”. Lo que parece que se le olvidó al ministro fue que precisamente para este asunto ya se firmó en marzo de 2013 un acuerdo entre España y Marruecos sobre la cooperación en materia de prevención de la emigración ilegal de MENA, su protección y su vuelta concertada, un acuerdo que presuntamente se ha venido incumpliendo de manera reiterada desde su rúbrica.

 

Está claro que ante estos casos siempre debe prevalecer el interés superior del menor, y por consiguiente todo niño que se encuentre en situación de indefensión y desamparo, que llegue a Ceuta debe ser tutelado por el Gobierno de la Ciudad, pero lo que no se puede consentir es que se tenga constancia, a raiz de las numerosas denuncias formuladas por los trabajadores de los centros de menores existentes en la ciudad, que un alto porcentaje de los niños que mantiene la ciudad acogidos y tutelados no cumplen con los requisitos exigidos para ello, es decir, ni están en desamparo ni en indefensión, y utilizan estos centros como si de una residencia de estudiantes se tratara ya que mantienen una relación habitual y de normalidad con sus familias residentes en Marruecos.

 

El Gobierno de la Ciudad no puede permitirse, especialmente porque atender a todos estos presuntos MENA le supone a las arcas municipales un desembolso de 5,4 millones de euros al año, continuar mirando hacia otro lado y no aplicar el acuerdo alcanzado en 2013. Un acuerdo que de aplicarse terminaría con la presión existentes en los centros de acogida, finalizaría con mucha de la delincuencia existente en la ciudad, permitiría atender adecuadamente a los menores desamparados que sí desean aprovechar la oportunidad para lograr un futuro mejor y haría posible que la Ciudad Autónoma destinara una importante partida económica restante a otras necesidades que demandan la mayoría de los ceutíes.

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