Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Luis Mauricio
Martes, 21 de marzo de 2017

Antonio Dorregaray y Rominguera (Ceuta 1823 -Zaragoza1882)

Guardar en Mis Noticias.

(De Cruz de San Fernando 1ª clase en Wad-Ras 1860, a teniente general del ejército carlista en la 3ª guerra, 1872-1876)

Antonio Dorregaray nace en Ceuta un 11 de julio de 1823, siendo bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora de África el día 14 del mismo mes y año, eran sus padres don Ambrosio Dorregaray capitán de infantería, natural de Albiún Navarra, y doña Juana Rominguera, natural de Ceuta.

 

Inicia su carrera militar en 1835 como cadete en el ejército carlista a los doce años de edad durante la primera guerra (1833-1840) al año siguiente es ascendido a subteniente por “gracia” y en 1839 por antigüedad. En 1840 recibió la medalla de distinción por la toma de Morella. Durante 1836 en esta primera guerra carlista había intervenido en las acciones de Guevara y Arbrián. Al firmarse el Convenio de Vergara el 31 de agosto de 1839, se pasó al ejército del Centro con la graduación de subteniente.

 

En 1843 se encontró en las acciones de Torrejón de Ardoz (más conocido como el tiroteo de Torrejón de Ardoz). Con el alzamiento carlista (denominada 2ª guerra), combatió contra sus antiguos compañeros de armas en las provincias vascongadas, permaneciendo de guarnición en San Sebastián entre los años 1849 y 1853. 

 

Al llegar el año 1854 estaba destinado en el regimiento de Gerona, y con motivo de haberse adherido al alzamiento nacional fue ascendido al grado de capitán. Estando incorporado al regimiento de Murcia, intervino en los sucesos de mediados de 1856, recibiendo por real orden de agosto la cruz de San Fernando de 1ª clase.

 

En 1858 fue destinado a Melilla, nada más llegar interviene como capitán de granaderos en una salida nocturna con 20 confinados, logrando tomar un cárabo, cogiéndose también varias bombas y granadas ocultas en el Tesorillo. En este año recibe la medalla de la real orden militar de San Hermenegildo. Un año más tarde estaba en Ceuta donde se formó un batallón de presidiarios en el Serrallo al mando del ya segundo comandante Dorregaray, dedicándose a explorar el campo y facilitar la tala de árboles para mantener libre las comunicaciones con el campamento. 

 

De un largo boletín de guerra del Campamento del Serrallo de fecha 26 de noviembre de 1859, sacamos lo siguiente: el capitán de la séptima don Antonio Dorregaray, que contuso en la cabeza y el cuello por un golpe de espingarda, mató de una estocada al enemigo que le hirió. Por esta acción recibió la medalla de África y declarado benemérito de la patria en 1860. 

 

En este año es ascendido al grado de teniente coronel, graduado de coronel, siendo destinado a mandar la fuerza de presidiarios armados adjunto a la brigada de vanguardia del primer cuerpo de ejército de África. El 23 de marzo de este año participó en la batalla de Wad-Ras, y tras los preliminares de paz, regreso al campamento del Serrallo, permaneciendo hasta el mes de abril que pasó de comisión a Alicante. 

 

Dos años más tarde, en 1862, recibiría el hábito de la real orden de Santiago, entre este año y 1865 permaneció de guion en las ciudades de Madrid, Burgos, Sevilla, Algeciras y de nuevo a Madrid. 

 

Por real orden de 30 de diciembre de 1864 le fue concedida la cruz de San Fernando de 1ª clase en recompensa del mérito por la acción de Wad-Ras, que como indicamos arriba había ocurrido el 23 de marzo de 1860. 

 

En abril de 1866 fue destinado a la isla de Cuba, llegando a La Habana el 30 de mayo. El cargo que se le había asignado era el de jefe superior de la policía de la isla, permaneciendo en el cargo hasta noviembre del mismo año, por haber solicitado 6 meses de licencia, regresó a Cuba en enero de 1868, pasando a ocupar el cargo de comandante militar de Colón. 

 

De su estancia en Colón recogemos algunas notas de esta ciudad. Una de ellas dice: apenas tomó posesión de su cargo, viendo paralizada la construcción de la iglesia, se fue a la capital de la isla para entrevistarse con Francisco Lersundi y solicitarle dinero para la obra. De otro escrito se lee: fue entre todos, el más culto, de vasta erudición, y uno de los más distinguidos oficiales del ejército español. Con su propia técnica delineó y contribuyo a la construcción de lo que hoy es la elegante Avenida Máximo Gómez. En 1869 de nuevo solicitó un permiso para la península, causando baja definitiva en el ejército en mayo de este año. 

 

TERCERA GUERRA CARLISTA (1872-1876)

Antonio Dorregaray de nuevo en el ejército carlista:

La tercera guerra carlista (1872-1876) fue una guerra entre los partidarios de Carlos María de Borbón y Austria-Este, (Carlos VII), al principio contra el extranjero Amadeo de Saboya, y después contra la 1ª República y Alfonso XII. Carlos María de Borbón y Austria-Este, era nieto de (Carlos V) 1ª guerra carlista (1833-1840).

 

Él inició de esta tercera guerra carlista fue el 21 de abril de 1872. El principal motivo pudo ser el considerarse Carlos VII con mucho más motivos para reinar que un rey extranjero (Amadeo de Saboya)

 

Esta guerra comienza en abril de 1872, cuando el pretendiente al trono Carlos María de Borbón, Carlos VII escribe desde Ginebra a Eustaquio Díaz Rada, (este era el máximo jefe militar carlista en ese momento), recibiendo la orden siguiente. “Ordeno y mando que el 21 del corriente se haga el alzamiento en toda España al grito de ¡Abajo el extranjero! ¡Viva el rey! Esto es una continuación al manifiesto emitido al comenzar el mes en el que reclamaba sus derechos a la corona.

 

Dorregaray al ver el rumbo que estaba tomando los acontecimientos, había solicitado la licencia absoluta, ofreciendo sus servicios a don Carlos María de Borbón. Este le nombró brigadier, entregándole el mando de la región valenciana. Nada más llegar, llevó a cabo todos los preparativos para el nuevo levantamiento carlista, iniciando la campaña el 22 de abril de este 1872; pero tuvo la mala suerte de que el día 23 fue herido de gravedad en un brazo en su primera acción en la Cartuja de Porta Coelis.

 

Aún no recuperado del todo asistió a la llamada de Carlos VII, pasando a Francia para poder asistir a las sesiones del Consejo, a la vista de la negativa de Cabrera de encargarse de la dirección de las fuerzas militares del partido.

 

Al comprobar Dorregaray que otros jefes carlistas rechazaban el gobierno de Navarra, se ofreció para el cargo, que le fue concedido por el pretendiente al trono Carlos VII, entrando en Navarra el 17 de febrero de 1873, siéndole concedido el grado de mariscal de campo.

 

El 5 de mayo de este mismo año, se produjo una de las más importantes batallas de esta 3ª guerra, “La Batalla de Eraul”, en Navarra; derrotando Dorregaray a las fuerzas republicanas, en la que tomó como prisionero al general Navarro, así como a otros cien prisioneros y un cañón. Por esta batalla don Antonio Dorregaray recibiría el título de marqués de Eraul.

 

A partir de aquí comentaremos algunos pequeños detalles de documentos que no se adjuntan por su largo contenido.

 

El 25 de mayo el pretendiente Carlos VII escribe a Dorregaray, de dicha carta resaltamos lo que sigue:

 

Mi querido general Dorregaray. A no ser por un motivo tan justo como el de haberse agravado tu herida, jamás consentiría en concederte la licencia que me pides, pues tengo motivos especiales para confiar en ti. Nunca olvidaré que al preguntarte si podrías venir a tomar el mando de estas provincias, cuando acababas de quedar inutilizado de un brazo para siempre, respondiste al oficial de E.M, que te envié << El rey no necesita consultarme sino mandar>>.

 

El 16 de julio de 1873, don Carlos María de Borbón Carlos VII, al igual que su abuelo don Carlos María Isidro Carlos V, había hecho treinta y nueve años antes, atravesó la frontera por Dancharinca, Navarra. 

 

El 24 de agostos los carlistas toman Estella. El 7 de noviembre las tropas de Dorregaray, Ollo, Valdespina y Velasco luchan en Montejurra con las tropas del general Moriones al que vencen. El día 11 de noviembre los carlistas se ven obligados a levantar el sitio de Tolosa.

 

A principios de 1874 los carlistas hacen presión sobre Portugalete, que cae el 22 de febrero, tras 21 días de asedio y un horrible cañoneo. Por esa acción Dorregaray fue ascendido al grado de teniente general. De este 1874 destacamos un curioso episodio: Cuando la compañía del segundo batallón del segundo regimiento de ingenieros militares que estaba mandada por el capitán don Honorato de Saleta, rechazando la intimación para que se rindieran que les hizo Dorregaray, que con fuerzas superiores a los 42 hombres de la compañía de Saleta: este contestó <<Los ingenieros no se habían rendido jamás>>, los carlistas volvieron a insistir para que se entregaran, pero de nuevo Saleta rechazó los proposiciones, manifestando que <<Está empeñado el Honor del Cuerpo de Ingenieros y que no sería él quien manchara su gloriosa historia>>, y estos le contestaron:<<Que no querían nada de los cuarenta y dos caballeros de Muruarte de Reta>, después se marcharon. (Esto sucedió en Navarra).

 

El 16 de junio de este mismo año de 1874 Dorregaray hace una proclama destinada a los voluntarios carlistas, esta proclama es comunicando que se enfrentan al general Concha con unas fuerzas inmensamente mayores que las carlistas, al final escribe: De cualquier modo que sucedan los acontecimientos, sea cualquiera el resultado de la batalla, tened firme confianza en vuestros generales que han salido a vencer o morir y finaliza.

 

Voluntarios: ¡Viva el Rey!¡Viva la religión!¡Viva España! Está firmada en Estella el 16 de junio de 1874-Vuestro general y compañero-Antonio Dorregaray-

 

Posterior a esto se produciría la batalla de Monte Muro el 25 de junio de este 1874, batalla que termino con victoria carlista. El pretendiente don Carlos, satisfecho de esta victoria, la concedió a Dorregaray la Cruz de San Fernando. Después de la batalla el parte firmado por Dorregaray dice “Dios, que visiblemente vela por nuestros ejércitos, ha querido recompensarle concediendo a sus ramas la victoria más completa y decisiva que ha tenido esta campaña, y a costa de muy pocas, aunque siempre sensibles pérdidas, en los mismos puntos testigos de los crímenes de nuestros contrarios”.

 

En el mes de septiembre escribe Dorregaray a don Carlos en solicitud de licencia por su mal estado de salud, licencia que le es concedida por don Carlos el 3 de octubre.

 

El 18 de noviembre Dorregaray ya recuperado dirige una nueva proclama a los voluntarios, de esta copiamos una pequeña parte <<Voluntarios: Esclavo del deber y del honor me presenté hace más de dos años en medio de vosotros, y cumpliendo las órdenes de S.M. el Rey (Q.D.G.), levante la inmaculada bandera nacional, y por ella vertí mi sangre. Más adelante señala. El Rey os llama su vanguardia, y espera que le abráis las puertas de Madrid. ¡Voluntarios! ¡Juremos cumplir las esperanzas de S.M.!

 

El 22 de enero de 1875 Dorregaray fue nombrado jefe de las tropas del Centro, relevando a Lizárraga 

 

El 3 de febrero tuvo lugar en Lácar una gran ofensiva del ejército carlista contra el ejército liberal del Norte que terminó con la victoria de los primeros.

 

El 25 de febrero Dorregaray crea los “Reglamentos para la organización y régimen del colegio general del ejército real del Centro”. Ese documento está firmado por don Antonio Dorregaray en Alcalá de la Selva (Provincia de Teruel).

 

Con fecha del 11 de mayo de 1875 Dorregaray publica una orden general del ejército general del Centro; firmada en Villarluengo (Teruel): de esta orden sacamos lo que sigue: <<Hay un sello que dice: <<Ejército Real-Comandante general de Valencia>>Orden general del día 7 de mayo de 1875 en el pueblo de Collado.

 

Comprobada la frustrada traición, tratos y convenios con el enemigo, de los señores coroneles D. Manuel Monet y jefe de Hacienda D. Joaquín Codina, de orden del Excmo. Sr. Teniente General en jefe del Ejército Real del Centro. D. Antonio Dorregaray, fueron en la tarde de ayer pasado por las armas. ¡Dios les tenga en su descanso!

 

En mayo Dorregaray hace un importante escrito sobre la cuestión de Cabrera. De este adjuntamos solo el principio: Voluntarios, grande es mi pesar al anunciaros que don Ramón Cabrera ha sido traidor a la Santa Causa que defendemos a nuestra cara patria y nuestro bien amado rey y señor, D. Carlos VII.

 

En junio los liberales, al mando del general Jovellar, invadieron el Maestrazgo con alrededor de 40.000 hombres.

 

De un escrito titulado La Pacificación, tomamos lo siguiente:

 

Los generales del pronunciamiento restaurador, Martínez Campos y Jovellar, acorralaron y derrotaron al general carlista Dorregaray-el mejor jefe militar de los absolutistas desde la desaparición de Zumalacárregui-.

 

7 de octubre de 1875 carta del pretendiente don Carlos, a Dorregaray:

 

<<Mi querido general. Recibí tu carta del día 3, en que me pides una sumaria para justificar tu conducta en el Centro.

 

Lucho por la justicia, y por lo tanto accedo a tu deseo, para considerarte en el aprecio a que te has hecho acreedor por tus anteriores servicios, o para aplicarte el peso de la ley como al último de mis vasallos>>

 

Dios te guarde como lo desea tu rey-Carlos / Real de Estella 7 octubre de 1875.

 

D. Carlos procesa a Dorregaray, Olivar, Savalls, Morera, Mendirí y el barón de Sangarren, entre otros, por las últimas derrotas sufridas. Cuatro meses más tarde en diciembre Mendirí y Dorregaray son desterrados, acusados de alta traición. Fue nombrado general en jefe don Alfonso, hermano del pretendiente.

 

Para los carlistas era una guerra imposible de continuar, si se tiene en cuenta que el ejército de Alfonso XII contaba con 70.000 combatientes y los carlistas con apenas 33.000, esto hizo que los carlistas perdieran Álava y Vitoria. En Navarra habían perdido casi toda la provincia. En Cataluña Martínez-Campos se apoderó de Olot y se sometió a sitio a La Seo de Urgel, con esto el 19 de noviembre había acabado la guerra en Cataluña.

 

En el mes de febrero de 1876 hubo un enfrentamiento entre carlistas y liberales en Abadiano. Esta fue la última batalla en Vizcaya. Por último, calló la capital carlista, Estella el 19 de febrero en manos del general Primo de Rivera. Tras esto el pretendiente pasó a Francia al grito de “volveré” esto no lo cumplió. La tercera guerra terminaría el 2 de marzo de 1876.

 

Del 22 de febrero de 1876 hay un escrito en el que se comunica:

 

<<El capitán que está en Baigorre me dice<<la desbandada de los carlistas principia. Dorregaray, Savalls ó Perula han llegado a las Alduides con sus equipajes y bajo nombre supuesto. La gendarmería ha tomado medidas para conducirlos a Monleón. Las Verades y los caminos están bien guardados.

 

El Diario el Día de Madrid del 23 de marzo de 1882, ponía la crónica siguiente:

 

En los últimos años Dorregaray ha permanecido completamente ajeno a la política. Para nada ha sonado su nombre. Vivía en el Hotel Converse, con el nombre de Agustín Díaz. Tampoco debían importarle las cuestiones de su partido, pues no leía ningún periódico carlista. El único diario que recibía era “El Imparcial”.

 

Hasta hace poco tiempo gozo de perfecta salud. Su larga y espesa barba se hallaba algo cana, pero conservaba un cutis muy fresco y extremadamente brillante su mirada. Disimulaba muy bien sus cincuenta y nueve años. La apariencia no le daba más de cincuenta.

 

Hace apenas un mes que Dorregaray se trasladó, bastante enfermo, de Burdeos a Zaragoza, junto a su familia, en cuya compañía ha muerto.

 

El Diario de San Sebastián del 24 de marzo de 1882, comunicaba:

 

A las once de la mañana falleció en Zaragoza el ex general carlista D. Antonio Dorregaray, víctima de una enfermedad crónica que hace algún tiempo venía padeciendo.

 

El 2 de abril de 2006 salía en La Vanguardia de Barcelona un curioso documento, escrito por D. José María Sória, que entre otras cosas señalaba:

 

El Estado español de la primera Restauración pactó en 1875 con los últimos jefes carlistas el fin de la guerra a cambio de garantizar y preservar sus grados militares, y de ofrecerles compensaciones monetarias y “Sin sumisión o revisión alguna, ni a causa ni expediente de ninguna clase”. Se trata de un escrito bastante largo e interesantísimo.

 

El Estado pagó a los jefes carlistas en 1875 el equivalente de 50.000 euros.

 

El abogado catalán Josep Vilaseca i Mogas actúo de intermediación con los jefes carlistas del Maestrazgo. Entre el rey y el abogado intervino el señor Cánovas del Castillo.

 

Aquí dejamos a los carlistas que no reaparecerían hasta la guerra civil de 1936-1939 con el nombre de requetés, pero esto es otra historia.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
El Pueblo de Ceuta • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados