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Álvaro Guzmán
Martes, 21 de marzo de 2017

Vivas, ese sátrapa (Y III)

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El presidente Vivas se ha creído el papel de “salvapatrias” que el condenado Moro le otorgó y en esa funesta interpretación que ha realizado en estos dieciséis aciagos años ha tornado su interés personal, el de seguir en la poltrona, en el interés general que todos los ceutíes debemos tener

Su proyecto faraónico de la Manzana del Revellín, un tribunal le declaró la licencia de obras ilegal, pero usted siguió impertérrito enterrando dinero en una obra que las “subidas” del hierro duplicaron su precio, y aún desconocemos qué cantidad aportó la empresa privada que se hizo con la mayor parte, ¿nada? 

 

Podríamos continuar con el desdoblamiento de las Palmeras, que nos costó el doble de lo presupuestado y no ha servido para solucionar el problema del tráfico en la ciudad, porque nadie se dignó en pensar que a lo mejor realizar un estudio sobre la regulación del mismo era necesario antes de ponerse a hacer obras sin sentido, pero todo sea por el interés de las constructoras. 

 

Otro de sus supuestos grandes éxitos es el abastecimiento de agua las 24 horas del día, pero lo que no explica es cuánto le cuesta al ciudadano esa distribución. El agua no se suministraba las 24 horas no sólo por una cuestión de aprovisionamiento, “no teníamos agua” dice nuestro ínclito Alcalde, sino por una cuestión económica. La situación de las tuberías provocaba que las pérdidas fueran de hasta el 70%, y en vez de acudir a un plan que cambiara las tuberías, más caro a corto plazo pero mucho más rentable a medio y largo, nuestro apócrifo edil prefirió tirar el agua en una política totalmente populista que le reportaría beneficios políticos solo a él y únicamente a él, sin embargo sería la propia ACEMSA la que sufriría los perjuicios y así lo ha reconocido el Sr. Carreira. A día de hoy los responsables de la empresa calculan que las pérdidas pueden rondar el 50%, pero seguimos tirándola sin una planificación de la modernización de la red de abastecimiento. Agua que pagamos entre todos, porque la empresa desalinizadora cobra hasta la última gota, ¿verdad Sr. Carreira? (¡ah! que ya no es miembro de Cadagua, perdone usted mi olvido, que ahora, como antes, está en el Desgobierno del Sr. Vivas que le aprueba a la empresa el precio que nos cobra por el agua). 

 

Su política de barriadas sólo consiste en maquillar los verdaderos problemas de los vecinos colocando losetas que no solucionan sus necesidades, siguen sin tener las mínimas infraestructuras que logren hacer de su barrio un lugar habitable; al menos ya oímos a algunos presidentes, que empiezan a quitarse la venda de los ojos , exigirle que ellos también son ceutíes. A pesar de que las Brigadas Verdes (algo inexplicable en cualquier ayuntamiento español) le diera cuartelillo con algunos de ellos, donde pudieran montar su propia red clientelar. Tampoco explican dónde van realmente los fondos de esas millonarias inversiones que dicen realizar en esos planes “quinquenales”, unos planes que huelen a la más rancia planificación soviética, que es como a nuestro inepto Alcalde le encanta organizar nuestra economía: dirigiéndola desde su Soviet Supremo de la Plaza de África, ya saben apoyando las actuaciones que cree que mejor defienden su interés y el de su Corte de los Milagros. 

 

Su política cultural se mantuvo mientras hubo dinero, el todo gratis permitía llenar los espectáculos; pero nunca se dieron cuenta que si se ofrece una programación equilibrada entre calidad y popular puede conseguirse que no le cueste dinero al ciudadano el mantenimiento de la cultura, pero para eso hay que tener a alguien que piense a la cabeza de una concejalía que necesita conocimientos, no a una individua que firma los convenios con instituciones para que le paguen la encuadernación de su tesis doctoral. Por no hablar de su política de abandono de nuestro patrimonio (el último ejemplo el Castillo de San Amaro, o el olvido de la Sirena tras tirar el dinero en su rehabilitación), o si prefiere hablamos de la “cubrición” de la Basílica.

 

Su política social ha consistido en ceder a las asociaciones no lucrativas sus obligaciones como administración pública, ha desmantelado los servicios sociales que debería prestar nuestro Ayuntamiento. En vez de crear un tejido social municipal que cubra estas necesidades, ha preferido olvidarse de ellas y traspasarlas a estas asociaciones, a las que premia o castiga en función de lo que nuestro apócrifo Alcalde entiende por lealtad, con lo que ha creado una red clientelar donde poder medrar con unos y otros para colocar a aquellos que pululan alrededor de esa Corte de los Milagros de la que se ha rodeado y que le nutren de votos sumisos y callados.

 

Su política deportiva se ha basado en mantener un equipo de fútbol en la cuarta categoría nacional para lavar su conciencia de mal directivo y peor tesorero, solución que no ha fomentado el deporte de base ni ha servido para atraer el “turismo deportivo”, ahora lo intentan dándole una millonada al ejército para intentar aprovecharse de su historia. Seguimos sin tener unas infraestructuras que apoyen a nuestros deportistas; no tenemos pista de atletismo, pero sí, un centro ecuestre. Las instalaciones se caen, me decía un técnico, el problema no es hacer las instalaciones, el problema es que después dicen que no hay dinero para mantenerlas y se nos van cayendo las cosas a pedazos. El ICD en vez de colaborar con el fomento de nuestro deporte se dedica a poner trabas a quienes tienen ideas y sobre todo ponen mucho trabajo, y prefieren confabularse con las federaciones de sus afines (hasta el presidente de la de fútbol fue candidato del Partido).

 

A fin de cuentas analice lo que analice, llego a la misma conclusión, lo que ha creado nuestro Alcalde Perpetuo no es una ciudad en la que puede cualquier ceutí pensar en crearse una vida, lo que nuestro inefable Alcalde ha creado es una red clientelar en la que mantener su poltrona, una Corte de Aduladores que le digan lo grandioso hombre de estado que es y recibir a cambio sus canonjías y prebendas, una Corte en la que ha entrado hasta la supuesta oposición, entendiéndose como leal oposición, pues ya saben quien está contra Vivas, está contra Ceuta, o al menos de “su” Ceuta. 

 

El Sr. Vivas se ha creído el papel de “salvapatrias” que el condenado Moro le otorgó y en esa funesta interpretación que ha realizado en estos dieciséis aciagos años ha tornado su interés personal, el de seguir en la poltrona, en el interés general que todos los ceutíes debemos tener, convirtiendo la mínima crítica en un ataque a Ceuta y sobre todo a España, argumentos que utilizan otros individuos que se han dedicado a saquear las arcas públicas aclamando a ese patriotismo malentendido de charanga y pandereta. Le ha dado igual las artimañas utilizadas para conseguir sus propósitos, por eso si alguna vez fue parte de la solución, cuestión que siempre dudé, ahora nuestro inepto Alcalde es el problema, sin proyecto, sin equipo y con la corrupción acechándole sólo le queda una salida, su marcha voluntaria, antes de que la obligatoria se lo imponga.

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