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Miguel R. Calderón
Lunes, 27 de marzo de 2017

En el 40º aniversario del accidente aéreo de Los Rodeos

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El 27 de marzo de 1977, un cúmulo de funestas casualidades propició la colisión de dos aviones Boeing 747 en el aeropuerto de Los Rodeos de Tenerife, causando la mayor tragedia en la historia de la aviación comercial

Ese día era domingo y se había producido un atentado con bomba en la terminal de pasajeros del aeropuerto de Las Palmas, aproximadamente a las 13.15 horas ( 14:15 peninsular). La organización separatista MPAIAC (Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario) fue considerada responsable del mismo.

 

La explosión en Las Palmas fue seguida de la amenaza de una segunda bomba y, como medida de precaución, las autoridades locales decidieron cerrar el aeropuerto , provocando que todos los aparatos que tenían ese destino fueran desviados hacia el aeropuerto de Los Rodeos de Tenerife. Entre ellos había dos Boeing 747(en esa época el mayor avión de pasajeros del mundo ); el vuelo 4805 de la compañía holandesa KLM, que procedía de Amsterdam, y el vuelo 1736 de PAN AMERICAN, proveniente del aeropuerto de Los Ángeles, tras haber hecho escala en el J.F.Kennedy de Nueva York. 

 

Tras la reapertura del aeropuerto de Las Palmas, los dos aviones se prepararon para despegar. Cuando el aparato holandés se dirigía a la cabecera de la pista –la única operativa en aquel entonces- en medio de una densa niebla, el Boeing estadounidense también avanzaba por la misma hacia el lugar de despegue. El avión de la KLM no aguardó su turno y la enorme mole embistió al americano de PAN AM . La escasa visibilidad que había ese día contribuyó de manera decisiva a que las tripulaciones de ambos aparatos no pudieran advertir la presencia del otro avión hasta 8,6 segundos antes del impacto, momento en el que ya era físicamente imposible evitarlo.

 

Los dos Boeing acababan de repostar y sus depósitos estaban repletos de combustible altamente inflamable. El de la KLM ya había iniciado el despegue cuando se produjo la colisión, a unos 250 km/h. Su parte frontal golpeó la parte superior del otro Boeing, arrancando el techo de la cabina y la cubierta superior de los pasajeros, tras lo cual los dos motores golpearon al avión de la PAN AM, causando la muerte a la mayoría de los pasajeros de la parte trasera.

 

El avión de la KLM continuó en vuelo tras el encontronazo, estrellándose contra el suelo a unos 150 metros del lugar del choque y deslizándose por la pista unos 300 metros más. Inmediatamente se produjo un violento incendio, muriendo en el acto los 248 ocupantes del aparato. En el 747 de la PAN AM, de los 380 personas a bordo entre pasajeros y tripulación fallecieron 335, incluidas las 9 que lo harían más tarde a causas de las quemaduras sufridas. En total , el saldo de víctimas mortales alcanzó la terrible cifra de 583 personas.

 

El informe que elaboró el Ministerio de Fomento llegó a la conclusión de que el comandante del Boeing de la KLM decidió despegar sin la autorización de la torre de control, no abortó el despegue al oír que el aparato de la PAN AM todavía estaba en la pista y a la pregunta del ingeniero de vuelo sobre si el PAN AM había abandonado y a la pista, contestó con una afirmación rotunda.

 

Como consecuencia añadida de la tragedia, al poco tiempo se pudo constatar la existencia de un material de alta toxicidad- uranio empobrecido , U 238, - en la zona de la colisión y en un radio en torno a ella de unos 300 metros . El uranio, aunque empobrecido, es un elemento radioactivo. Si este elemento formaba parte del fuselaje de los aviones, ardió junto con ellos. Al alcanzarse temperaturas de más de 1000º C, las estructuras de uranio se descomponen en pequeñas partículas que quedaron flotando en el aire. Estas pudieron ser aspiradas por las personas presentes en el lugar(supervivientes, policía, bomberos, personal de emergencias, periodistas…) con el consiguiente riesgo para su salud, teniendo en cuenta que el U 238 y sus subproductos son aceleradores de cáncer. No existe constancia de si este hecho fue tenido en cuenta por las autoridades ni si se llevó a cabo algún tipo de investigación para verificar la existencia de afectados.

 

En 1978 las autoridades aeroportuarias cerraron al tráfico internacional el aeropuerto de Los Rodeos, que pasó a utilizarse sólo para vuelos nacionales e interinsulares. Pero en los primeros años del actual siglo, el aeropuerto volvía a tener conexiones con numerosos destinos nacionales e internacionales. Eso sí, con otro nombre: Aeropuerto de Tenerife Norte.

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