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Colaboraciones
Martes, 18 de abril de 2017
Por Enrique Roviralta*

La voz y sus dolencias

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Ante una alteración que dure más de cinco días es especialmente importante acudir a un especialista

Cómo se produce la voz?
La voz es la consecuencia audible de un complejo mecanismo producido en el aparato fonatorio. Este aparato comienza en los pulmones, que con la ayuda del diafragma funcionan a modo de fuelle generando una corriente de aire que asciende por los bronquios y la tráquea hasta las cuerdas vocales, que ubicadas en nuestra laringe se mueven y vibran con el aire provocando los distintos tonos de la voz, para finalmente llegar al aparato resonador que conforman la cavidad oral, la faringe, la nariz y los senos paranasales y que son responsables de la modulación y el timbre, y que hacen que la voz de cada persona suene de forma única y la hagan identificable.


¿Qué enfermedades sufre la voz?
Llamamos afonía a la pérdida completa de la voz y disfonía o ronquera a la pérdida de las cualidades sonoras de la voz normal. A veces se confunden ambos términos.


La disfonía o ronquera tiene múltiples causas, algunas secundarias a enfermedades generales y otras específicas del aparato fonatorio:


- Pulmonares: como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica


- Neurológicas: que afecten a la movilidad de la musculatura respiratoria o de las cuerdas vocales, provocando parálisis.


- Digestivas: sobretodo el reflujo gastroesofágico.


- Endocrinológicas: hipotiroidismo, alteraciones menstruales,…


- Autoinmunitarias: artritis reumatoide, lupus,…


- Radioterapia: aplicada sobre tumores de cabeza y cuello, puede dejar secuelas de sequedad mucosa persistente.


- Iatrogénica: tras cirugía tiroidea, intubación orotraqueal,…


- Medicación: algunos medicamentos pueden tener como efecto secundario efectos adversos sobre la voz.


- Lesiones específicas de las cuerdas vocales: tanto benignas (nódulos, edema de Reinke, pólipos,…) como malignas (cáncer de cuerda vocal). El abuso y mal uso de la voz, a menudo con connotaciones laborales, suele estar detrás de las lesiones benignas, mientras que el consumo de tabaco y alcohol se relacionan con el cáncer de laringe.


¿Cómo se diagnostican las alteraciones de la voz?
La ronquera o disfonía es el primer signo de alarma que nos avisa de la existencia una afectación de las cuerdas vocales. Cuando es de aparición brusca y corta duración, suele obedecer a una infección vírica o bacteriana que provoca una laringitis. Sin embargo, cuando la ronquera se prolonga más de dos semanas el paciente debe ser evaluado por el médico especialista en otorrinolaringología.


El ORL dentro de su arsenal diagnóstico comenzará con la realización de una detallada historia clínica indagando sobre consumo de tóxicos, profesión, enfermedades previas, etc… Posteriormente realizará una exploración general y podrá efectuar las siguientes pruebas:


- Fibroscopia flexible: consiste en la visión de las cuerdas vocales a través de la nariz, mediante una fibra óptica flexible conectada a una fuente de luz y una cámara. Este es el método de elección para hacer un diagnóstico inicial de la alteración de la voz.


- Telelaringoscopio: también visualiza las cuerdas vocales pero con una óptica rígida introducida por la boca. Es un método algo más molesto que el anterior, pero nos da una imagen de mayor calidad.


- Estroboscopia: consiste en la emisión de luz estroboscópica (destellos de luz consecutivos y a una frecuencia regulable) que conectada a alguno de los dos equipos anteriores, permite ver el movimiento de las cuerdas vocales de forma ralentizada, para analizar mejor defectos de las mismas.


- Análisis acústico por ordenador: consiste en la grabación de la voz del paciente para ser tratada mediante programas informáticos y obtener distintos parámetros y gráficas para hacer un análisis objetivo de la voz del paciente y compararla con la normalidad o hacer un seguimiento de la misma.


- Laringoscopia directa: en ocasiones para llegar a un diagnóstico preciso y especialmente en casos de sospecha de cáncer, habrá que anestesiar al paciente en quirófano y mediante unos tubos de metal (laringoscopios) y con ayuda de un microscopio, explorar las cuerdas vocales y tomar biopsia de las mismas.


¿Cómo tratar las afecciones de la voz?
- Tratamiento farmacológico: su uso está limitado a afecciones inflamatorias y para aliviar los síntomas, los más usados son mucolíticos, antiinflamatorios, corticoides, antihistamínicos y antitusivos. Su consumo debe realizarse bajo prescripción médica, pues no están exentos de efectos secundarios.


- Tratamiento rehabilitador: es el pilar fundamental de la afección de la voz por abuso y mal uso de la misma, como en ciertas profesiones (profesores, cantantes, oradores, locutores, teleoperadores, vendedores ambulantes, etc..) y en general pacientes que “fuerzan su voz” en los que con el tiempo aparecen nódulos, pólipos, edemas en sus cuerdas vocales. También resulta esencial en la rehabilitación de pacientes operados de la cuerdas vocales, ya sea por patologías benignas o malignas. E igualmente en la rehabilitación de las parálisis laríngeas para conseguir una buena compensación de la cuerda no afectada.


Son los foniatras y logopedas los encargados de dicho tratamiento en colaboración estrecha con el otorrinoloaringólogo.


- Tratamiento quirúrgico: son numerosas y muy variadas las técnicas quirúrgicas que pueden emplearse en el tratamiento de patologías tanto benignas como malignas, y su descripción escapa al objetivo de este artículo. En resumen, la cirugía está indicada cuando el paciente no responde a la rehabilitación o no la desea, o en caso de cáncer o sospecha del mismo. La cirugía con láser ha supuesto un gran avance en el abordaje del cáncer de cuerda vocal evitando la cirugía abierta, con un mejor postoperatorio y menos secuelas para el paciente.


Recomendaciones para cuidar de nuestra voz
Hay una serie de normas que van a ayudarnos a prevenir las enfermedades de las cuerdas vocales, conocidas como normas de higiene vocal:


- No forzar ni abusar de la voz, especialmente en ambientes ruidosos.


- Evitar los cambios bruscos de temperatura.


- Evitar la sequedad ambiental provocada por aires acondicionados y calefacciones. No beber las bebidas muy frías ni muy calientes.


- No aclararse la garganta ni carraspear a menudo.


- No Fumar. No tomar alcohol y exceso de café.


- Beber agua en abundancia (6-8 vasos diarios).


- Hablar con un tono “natural” (ni chillar ni susurrar). Limitar el tiempo de habla.


- Dormir de 7-8 horas diarias.


- Emplear técnicas de relajación, respiración lenta y profunda, estiramiento de músculos cervicales.


- No automedicarse ante las afecciones de garganta.


Y especialmente importante es que, ante una alteración de la voz que dure más de 15 días, acudir a su médico para obtener un diagnóstico precoz, pues como dice el conocido aforismo “más vale prevenir que curar”.


* Médico especialista en Otorrinolaringología

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