Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Víctor Corcoba Herrero
Lunes, 1 de mayo de 2017

Nuestra grandeza está en la evidencia de la moral

Guardar en Mis Noticias.

Nunca es tarde para interrogarse. Propongo hacerlo. Quizás esta vida sólo tenga sentido en la medida en que nos haga reflexionar. A lo mejor deberíamos pensar más en nosotros. La primera pregunta que se me ocurre compartir con el lector, es esta: ¿Hemos de desconfiar unos de otros?. Hay quien dice que es la única defensa contra la traición. En cualquier caso, considero, que no podemos evadirnos y cerrar los ojos ante la realidad que nos circunda. De hacerlo, sería absurdo. Tenemos que retomar fuerzas y no dejarnos sobornar por nadie. Nuestro planeta, desgarrado por la multitud de hechos violentos que se producen a diario, tiene tanta necesidad de paz como de pan, de personas libres y liberadoras, capaces de conciliar lenguajes y de reconciliar latidos, como de hacer justicia. 

 

Lo cierto es que hemos convertido nuestro propio andar, - sálvese el que pueda-,en una reserva de frialdades como jamás. En lugar de ser constructores, somos destructivos a más no poder, vendiendo nuestra propia humanidad por un puñado de monedas. No se puede caer tan bajo. Valemos más que unas migajas mundanas. No nos dejemos vencer por esta atmósfera corrompida, por caminantes corruptos dispuestos a comerciar con nuestra fragilidad humana. Pongámonos en acción para vencer el miedo, convencidos de que con entusiasmo y confianza se pueden abrazar otros horizontes más níveos; algo innato en esa ciudadanía de bien, que aún son dueños de una conciencia honrada y pura.

 

Tampoco jamás estamos a destiempo para amarnos. Formulo, en consecuencia, amar de otra manera. Lo auténtico del amor nos lo hemos cepillado. Tanto es así, para desgracia nuestra, que nos mueve el interés más que la donación. Hoy, buena parte de la gente, sobre todo el orbe de los privilegiados, mueren desbordados de cosas, pero con el corazón vacío. También, a ese otro mundo excluido, en ocasiones le falta coraje para dejarse la vida, con el corazón lleno de lucha. Tal vez, todos, sin particularidad alguna, tengamos que quemar nuestra existencia por cohabitar y existir. Aun no hemos aprendido a amarnos. ¿Por qué tener miedo a hacerlo?. También en esto, debiéramos ser más honestos y justos. No importa el riesgo de amar y no ser correspondido, lo fundamental es haber vivido entregado a nuestros análogos, aunque se aprovechen de ti. Lo armónico llega por este cultivo, por el amor de amar amor. Nuestra existencia misma, ha de convivir en un equilibrio natural entre el cuerpo y el espíritu.

 

Naturalmente, hemos de poder vivir en armonía y con idénticas posibilidades. Lo que no tiene sentido es incrementar la carrera armamentista y las tensiones. Es tarea, tan urgente como precisa, que la humanidad camine de otro modo, más hermanada, pues amando de manera conjunta, todo será más edénico, más poesía, más gozo en definitiva. Precisamente, por esa falta de repensar sobre lo que somos y hacia dónde queremos ir: ¿sí a la venganza o a la clemencia?, ahora nos sintamos desconcertados. La inmoralidad del caos es lo que nos hace sentirnos mal. Creo, además, que aún tenemos un problema de expresión, sobre lo verdaderamente esencial en esta vida, que no es tanto el poseer como el amar. Seguramente esto lo hemos oído más de una vez, pero no lo hemos llevado a la práctica. Ahí radica la cuestión, en no saber encajar todo en común, con el desprendimiento como abecedario.

 

De igual modo, pienso, que tenemos que salir de estos aires maliciosos, generados por el endiosamiento del yo, injertados en la mentira, de tal manera que creemos que son verdad. Hoy más que nunca hace falta tesón para que la libertad de buscar y decir la verdad, aunque nos duela, sea un elemento cardinal en toda comunicación humana. Desde luego, el papel de los medios de comunicación para el avance de sociedades más armonizadas, justas e inclusivas, es básico. En este sentido, nos llena de esperanza, la reflexión activada con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), subrayando la idea de “mentes críticas para tiempos críticos”. Sin duda, los sistemas judiciales en todo el mundo necesitan ser robustecidos, con un enfoque más protector de la libertad de expresión y la seguridad de periodistas. Por otra parte, me parece muy ecuánime la inclusión en la Agenda 2030, de los elementos del planteamiento de los tres “P”: prevención de violencia contra los medios de comunicación, protección de periodistas en peligro y persecución de perpetradores de crímenes contra profesionales de medios de comunicación. 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
El Pueblo de Ceuta • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados