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Redacción
Sábado, 13 de mayo de 2017

Fátima, Cien Años de Esperanza

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Se cumple hoy, día 13 de mayo, el I Centenario de las apariciones de la Virgen María a los niños pastores en Cova de Iria, Portugal, más conocida popularmente como las apariciones de Fátima. De hecho, se cumplen cien años de una de las devociones más arraigadas de la fe católica. 

 

En el evangelio de Mateo, Jesús alaba a Dios porque ha dado a conocer los misterios del Reino a los pequeños, a los pobres y sencillos, ocultándoselos a los sabios e inteligentes, según la mentalidad del mundo (Mt, 11,25). Esto es lo que celebramos este día 13 de mayo, que Dios, a través de la Virgen María, sigue actuando en la historia humana, escogiendo lugares y personas sencillas y humildes para dar a conocer los misterios del Reino, para darse a conocer Él mismo. Lucía, Francisco y Jacinta eran unos niños, unos pastorcitos en una aldea desconocida de Portugal. A ellos eligió la Virgen para dar a conocer la necesidad que tiene el mundo de la paz, precisamente en una época marcada por la I Guerra Mundial. Y es, en ese ambiente de odio y fanatismo, en el que las apariciones de Fátima nos recuerdan que hay una fraternidad universal de todos los hombres, por encima de pertenencias raciales o nacionales. María se presenta como aquella que goza de un Corazón Inmaculado en el que cabe toda la humanidad, pues todos estamos llamados a ser hijos de Dios. La oración y la penitencia son el camino señalado por María para volver al encuentro con Dios, son las que nos hacen caer en la cuenta de esta realidad; con ellas, nos recuerda el mensaje de Fátima, se construye la Paz, y son el motor de la conversión de los hombres a Dios.

 

Dice Guy Sorman que en la actualidad se libra una lucha entre aquellos que quieren imponer una sociedad abierta y quienes quieren imponer una sociedad cerrada. Algo similar podríamos decir del mensaje de Fátima, hay dos clases de personas: las que tienen el corazón cerrado y las que tienen el corazón abierto. Las primeras, cerradas a Dios y al hombre, se convierten en medida de sí mismas, incapaces de ver más allá de sus intereses egoístas, propagadoras de odio y fanatismo, como aquellas que provocaron la I Guerra Mundial. Y las segundas, abiertas a Dios y a los hombres, atentas siempre a la búsqueda de la paz, de la superación de las divisiones y que no tienen otra medida más que la búsqueda del bien común. 

 

El núcleo central del mensaje de Fátima se encuentra en aquellas palabras evangélicas, según las cuales del corazón del hombre es de donde nace el mal. Por tanto, la paz, la justicia y la fraternidad en el mundo, son consecuencia de la paz, la justicia y la fraternidad nacidas del corazón humano, reflejo del corazón de Dios. 

 

El Papa Francisco acude hoy a Fátima a conmemorar esta efeméride y a recordarnos que este mensaje no sólo no ha perdido actualidad con el paso de los años, sino que, actualmente, se ha tornado más necesario y urgente, si cabe. Nos dice el Pontífice: “María, nos invita una vez más a la oración, a la penitencia y a la conversión. Nos pide que no ofendamos más a Dios. Advierte a toda la humanidad sobre la necesidad de entregarse a Dios, fuente de amor y de misericordia”.

 

* Párroco de la de Ntra. Sra. del Valle

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