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El Pueblo
Miércoles, 17 de mayo de 2017

Hay que seguir apostando por cambiar la situación

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Que los comercios radicados en los polígonos del Tarajal tengan problemas, no es un mal que acabe donde acaban las naves, si no que afecta a gran parte de una ciudad que vive, o debe vivir, orientada al comercio, ya que este se ha demostrado como su única fuente de ingresos fiable. Se trata de un efecto dominó cuya primera ficha en caer sería justo al lado de la frontera, pero que acabaría con un importante número de piezas por los suelos en toda la ciudad. Así lo ven los empresarios cuya actividad pasa por los polígonos y que, hasta ahora, han librado sus propias batallas sin mucho éxito. Por eso, han decidido aunar fuerzas y hacer un frente común para intentar arrancar alguna medida que logre cambiar una dinámica que está abocando al comercio de las naves del Tarajal al fracaso. Lo que está ocurriendo con los porteadores les está suponiendo una ruina a los empresarios, al menos, según denuncian y, mientras, las administraciones tratan de curar el traumatismo severo con una tirita. Una tirita a la que, no obstante, no hay que dejar de reconocerle la constancia, ya que es verdad que se han adoptado una serie de medidas que se han demostrado eficaces, al menos, para garantizar la seguridad a este lado de la frontera. Pero todo eso hay que conjugarlo con los intereses de los comerciantes, de los transportistas, de los servicios de transporte, de los vecinos, de los servicios de urgencias, de mantener unas buenas relaciones con Marruecos... una mezcla explosiva que, también hay que tener en cuenta, es difícil de manejar. Eso sí, en ningún caso debe ser óbice para seguir apostando por cambiar una situación a la que no se puede resignar ninguna administración. Aunque el proyecto de reforma de la frontera -que sí se aspira a que sea la panacea- sea a largo plazo, también hay que ver cómo sobrevivir mientras tanto. Y es que, si hasta que llegue la solución se pierden todas las ‘vidas’ por el camino, de qué servirá la tan ansiada panacea.

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