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J.M. Rincón
Martes, 6 de junio de 2017

La Blanca Paloma se acerca más que nunca a los romeros ceutíes

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Los rocieros ‘caballas’ pudieron disfrutar de la presencia de la Virgen del Rocío durante aproximadamente media hora

La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Ceuta se reencontraba la pasada madrugada del lunes con la Blanca Paloma, después de un año de intensos preparativos para volver a vivir las emocione que sólo en El Rocío se pueden vivir. 


Y es que este Rocío ha estado marcado por grandes momentos de emotividad y solemnidad desde que se iniciara el camino hasta la aldea almonteña.


Desde que la Hermandad ceutí iniciara su peregrinar, los rocieros caballas han vivido grandes momentos durante este nuevo encuentro con la Reina de las Marismas.


La fe y la devoción que anualmente lleva a miles de personas hasta El Rocío para participar en la romería, así como la diversión entendida como convivencia y fraternidad, cobraron el domingo de Pentecostés una fuerza esencial, al ser el día grande de la romería y la antesala de la esperada procesión.


Precisamente, antes de la salida de la Virgen del Rocío, la Plaza de Doñana de la aldea de El Rocío acogió a las doce en punto de la noche el inicio del Santo Rosario de la romería almonteña en la que participaron las 119 filiales rocieras y que fue presidido por el Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte. 


La celebración de este acto religioso, el Rosario, volvió a dotar a la aldea almonteña de una especial luminosidad y color, desde aproximadamente las 22.30 horas, momento en el que las hermandades, con sus simpecados e insignias, comenzaron a desplazarse desde sus casas de hermandad hasta la Plaza de Doñana entre bengalas de colores.


Una vez reunidas todas las corporaciones comenzó el rezo del Rosario que, desde hace años, y recuperando una vieja tradición, se hace en procesión por las calles de la aldea.


Uno de los momentos más emotivos fue cuando los simpecados de todas las hermandades filiales fueron pasando ante la puerta de la ermita desde donde volvieron a sus casas oficiales para prepararse para la visita de la Virgen del Rocío, ya durante la procesión.


Precisamente este año el Simpecado de Ceuta fue el tercero en ser visitado por la Blanca Paloma, ya que se ha modificado el lugar gracias al privilegio otorgado a los ceutíes por parte de la Hermandad Matriz, y los ceutíes esperaban a la Virgen del Rocío junto a la casa de Villamanrique, que se encuentra junto a la Ermita, siendo el primer simpecado visitado el de la hermandad de Huevar, el segundo el de Villamanrique y el tercero el de Ceuta, para posteriormente seguir visitando los 116 Simpecados restantes.


A las 3.29 horas de este lunes, 28 minutos más tarde que el año pasado, tuvo lugar el tradicional salto de la reja con el que los almonteños daban comienzo a la procesión de la Virgen del Rocío. 


A hombros de los almonteños y en cuestión de un par de minutos, como hacía tiempo que no ocurría, la Virgen del Rocío apareció bellísima ante cientos de miles de devotos. Brillaba la plata del paso y, en contraste, el rojo sangre de las amapolas que este año adornan a la Señora. El paseo por el balcón a la marisma fue rápido, tanto que, al filo de las 03:50, la Virgen ya estaba cumplimentando al Simpecado de la Hermandad de Huévar, el primero de los 119 que iba a visitar. Por delante, largas horas de repique de campaniles, lluvias de pétalos de flores e incontables salves hasta que sobre el mediodía, la Reina de las Marismas esté de regreso en su presbiterio.


A hombros de los almonteños y en cuestión de un par de minutos, como hacía tiempo que no ocurría, la Virgen del Rocío apareció bellísima ante cientos de miles de devotos. Brillaba la plata del paso y, en contraste, el rojo sangre de las amapolas que este año adornan a la Señora. El paseo por el balcón a la marisma fue rápido, tanto que, al filo de las 03.50, la Virgen ya estaba cumplimentando al Simpecado de la Hermandad de Huévar, el primero de los 119 que iba a visitar, siendo poco después de las 04.30 horas, cuando la imagen de la Blanca Paloma se presentaba ante el Simpecado ceutí, donde estuvo por espacio de prácticamente media hora y más cerca que nunca del Simpecado de la hermandad ceutí. Durante todo este tiempo los rocieros ceutíes estuvieron cantándole la Salve, rezándole y gritándole “¡Viva, la Blanca Paloma!” hasta hacer enroquecer las gargantas.


“Ceuta a una sola voz entonó la Salve más emotiva que se había escuchado en años”, relataban algunos rocieros quienes también han indicado que “la visita ha sido muy emotiva porque la Virgen no quería marcharse y escuchó todas las súplicas que los rocieros caballas traían desde Ceuta. Además podemos decir que Ceuta estuvo más cerca que nunca de la Virgen del Rocío”.


Seguidamente, y tras estos intensos momentos, la imagen continuó su procesionar ya que por delante todavía quedaban largas horas de repique de campaniles, lluvias de pétalos de flores e incontables salves hasta que sobre el mediodía, la Reina de las Marismas regresara a su presbiterio.

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