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EL PUEBLO
Lunes, 17 de julio de 2017

Una aparente “arrepentida” de la que sospechaban sus vecinas

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Residentes en el Príncipe creen que en realidad trataba de volver a la ciudad de Ceuta para continuar con su labor de adoctrinamiento en favor del Daesh

Como escribe Lucas de la Cal en el diario EL MUNDO, “Kokito murió en combate. Y Asia se volvió a quedar embarazada de otro yihadista, al que también mataron”. Ahora, a esta doblemente viuda, la policía de Turquía, donde llevaba desde diciembre detenida por intentar regresar a España, la envió el martes de la semana pasada extraditada de vuelta a casa junto con otra chica ceutí, también radicalizada y casada con otro terrorista. “Su historia ha salido en periódicos de todo el mundo. Asia declaró el viernes ante la Audiencia Nacional que quería volver a España porque estaba arrepentida. Pero algunas voces de su barrio sospechan que lo que pretendía realmente era continuar su trabajo para el autodenominado Estado Islámico intentando adoctrinar a chicas jóvenes para su terrorífica causa”. 


“Mi primo -narra la joven entrevistada por el periodista de EL MUNDO- me dijo que buscó el nombre de Asia y Kokito en internet y su historia hasta le apareció en una web en inglés. Se ha montado mucho revuelo en El Príncipe y su familia está asustada”, cuenta Nadia. Tanto ella como la chica que encontramos en Castillejos confirman las sospechas de los investigadores de la Guardia Civil sobre el papel de Asia. No sólo era una novia de la yihad, como se ha bautizado muchas veces a las mujeres europeas que se unen al Estado Islámico. 


Según datos del Real Instituto Elcano que refleja el diario EL MUNDO, desde 2013 han viajado 23 mujeres de España hasta Siria e Irak. A la mayoría las usan como esclavas sexuales para complacer a los combatientes y darles descendencia. En cambio, Asia, dicen, participaba activamente en la difusión de propaganda del Daesh y en el reclutamiento de seguidoras a través de internet.


Carola García-Calvo, profesora de Relaciones Internacionales de Comillas ICAI-ICADE, lleva años investigando la movilización yihadista de las mujeres. “A partir del anuncio del califato en 2014, el Estado Islámico diseña una estrategia de llamamiento a chicas jóvenes. Necesitan que se trasladen a su territorio para tener una nueva generación de yihadistas ofreciéndolas un falso proyecto idílico de vida”, explica Carola a EL MUNDO. 


“Antes tenían un papel más restrictivo, de esposas y madres, pero ahora suplantan identidades en las redes hablando de mujer a mujer a otras chicas, con un papel de captación que funciona”. 


Cuentan que Asia se ponía en contacto con chicas muy jóvenes, algunas adolescentes, del denostado del Príncipe, con problemas dentro y fuera de casa, con una ideología muy fácil de manipular. “Utilizaba el discurso de que éramos las leonas de la yihad. Las guerreras que podíamos servir para la causa. Yo creo que la obligaban a decir esas cosas, que ella fue hasta allí engañada por amor, y que después no le quedó otra que obedecer para seguir viva”, cuenta otra mujer de El Príncipe, a la que el periodista da en llamar Nawal, de la misma edad que Asia, 26 años. 


“Dentro del islam, la figura del león significa arrojo y valentía. Los terroristas han usado el simbolismo de este animal para motivar a sus combatientes a la hora de ocupar un territorio. Cuando mataron a Kokito, Asia se convirtió en una viuda y madre rechazada, apartada. Entonces empezó a colaborar en la red de mujeres que forman el equipo de propaganda y captación para Daesh. La táctica funcionó con los cerca de 5.000 europeos (según un informe de Europol) que ahora están luchando en el bando de los terroristas”, indica EL MUNDO. 


“Asia se casó (o la casaron) con otro yihadista y volvió a ser madre. A Nawal, una de sus no correspondidas ‘leonas’, hace tres años, le empezaron a llegar vídeos de las masacres del Estado Islámico. Y de sus celebraciones, siempre repletas de imágenes de mujeres alegres y vitoreando”, señala. 

Aún guarda alguno de los mensajes: “Nosotros no dormimos nunca por el agravio. Sangre por sangre. Demolición por demolición. Diente por diente”. 


La ceutí también conoce a adolescentes a las que intentaron radicalizar en las redes o en alguna de la veintena de mezquitas que hay en El Príncipe. La primera nota se la confirmaron varios profesores de un instituto del barrio a la periodista de EL MUNDO Ángeles Escrivá en un reportaje que publicó en diciembre de 2014. “La funcionaria asegura que en este curso ha detectado siete casos de menores, entre 15 y 17 años, que han denunciado intentos de captación. Cinco niños y dos niñas. 


Uno de los profesores apunta a una captadora de excepción: Asia, la mujer de Kokito, incansable proselitista con cara de ángel desde su horrible Arcadia feliz de cabezas cortadas”.Otra periodista, Ángela Rodicio, con más de 30 años de experiencia en Oriente Próximo, analiza en su libro Las novias de la yihad el fenómeno de las adolescentes occidentales reclutadas por el Estado Islámico. Cuenta que el perfil son jóvenes desarraigadas, vulnerables, hijas de inmigrantes de países musulmanes o cristianas convertidas al islam, que buscan un sentido a su vida siguiendo la falsa promesa de casarse con un marido que las va a colmar de riquezas.


Esa fue la promesa que Kokito, un vendedor callejero y mecánico de Castillejos, famoso en los medios por posar en las redes con las cabezas cortados de soldados sirios, le hizo a Asia -que entonces tenía 23 años- cuando empezaron a entablar una relación por internet a finales de 2013. Hasta se casaron por poderes a distancia. 


El detonante final de la marcha de la ceutí fue la muerte en Siria de su hermano, Ahmed Mohamed (conocido como el Esponja), que se unió también con 19 años a las filas del Daesh. 

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