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EL PUEBLO
Sábado, 12 de agosto de 2017

Policia y Guardia Civil rechazan las críticas por “cumplir la ley”

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Los agentes que se juegan su integridad física en la frontera aseguran sentir “impotencia” por la situación que se está viviendo

Después de estos continuos asaltos a la valla del perímetro fronterizo y las numerosas críticas surgidas hacia los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, los policías y guardias civiles destinados en la frontera han querido reiterar su malestar por las críticas que les llueven por una “incomprendida” labor que solo tiene un objetivo: “cumplir la ley”.


Agentes destinados en Ceuta y Melilla han mostrado su deseo de sacudirse esa imagen de violencia que les atribuyen algunos y, por el contrario, quieren insistir en que para ellos la integridad física de los inmigrantes está por encima de todo. “La vida del inmigrante es lo primero”. Esta es la máxima con la que actúan los policías y guardias civiles destinados en las fronteras de Ceuta y Melilla, aseguran, además de remarcar la obligación que les atribuye la ley de preservar las fronteras y de evitar que se franqueen de forma ilegal. Una función para la que echan de menos más medios, tanto personales como materiales, que las autoridades españolas intentan compensar con “parches”.


Porque, según recuerdan los consultados, aunque en verano los intentos de asalto a la valla son más numerosos o aparecen más en los medios de comunicación, esta situación se mantiene durante todo el año.


De este modo, los funcionarios de la Policía y de la Guardia Civil tienen que enfrentarse a personas “jóvenes y muy fuertes” -y “para nada delgadas o desfallecidas”, apostilla uno de ellos- que, en su deseo de alcanzar una vida mejor, no dudan en utilizar objetos contundentes o punzantes, como cizallas, barras de hierro u hondas para lanzar piedras.


“Últimamente, y aleccionados por esas mafias, se comportan de forma más agresiva”, lamenta un guardia civil que, como ejemplo, recuerda que no hace mucho un inmigrante portaba un palo de dos metros al que había colocado en su punta un cuchillo.


Por este motivo, los miembros de las fuerzas de seguridad, que también se juegan su integridad física, actúan “más cohibidos”, entre otras cosas por la inseguridad jurídica de su trabajo.


Por eso consideran que ante esta situación sienten “impotencia”, poniendo de manifiesto que “si Marruecos no controla antes a los inmigrantes en su territorio, aquí ya no podemos hacer nada. O casi nada”.

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