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J.M. Rincón
Domingo, 13 de agosto de 2017

Amplio refuerzo para contener una presión migratoria sin precedente

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La Guardia Civil con su Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) y la Policía Nacional con sus Unidad de Intervención Policial, mantienen desde el pasado martes blindado el perímetro y la frontera del Tarajal

Esta semana, desde que cerca de doscientos inmigrantes lograran superar a la carrera el paso fronterizo del Tarajal, la presión migratoria que se ha vivido ha sido extrema, no recordándose nada parecido nunca en el que los asaltos masivos hayan sido diarios e incluso hasta en dos ocasiones el mismo día, tanto por tierra como por mar, através de las motos acuáticas.


Esto ha llevado a las autoridades ha destinar el mayor número de efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a velar por la seguridad de la llamada frontera sur de Europa en África. Así, numerosas unidades del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil y también de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Jefatura Superior de Policía de Ceuta, están durante las 24 horas del día desplegadas tanto por el perímetro fronterizo como por el propio paso de la frontera del Tarajal, para evitar las entradas masivas de inmigrantes.


Y es que esta presión migratoria se está intensificando en la frontera de Ceuta y en apenas una semana se han registrado hasta siete asaltos (nueve durante todo el mes de agosto), de los que, pese al elevado número de inmigrantes subsaharianos que han intentado entrar en la ciudad de manera ilegal, tan sólo lograron su objetivo unos 260, gracias a ese asalto por sorpresa y a la carrera realizado durante la pasada madrugada del lunes día 7 de agosto en el que entraron 187 inmigrantes, y los 73 que también lograron su objetivo, esta vez superando el vallado del perímetro fronterizo, en la madrugada del día 1 de agosto.


A estos 260 subsaharianos habría que sumar también los que prácticamente dejan a diario las motos acuáticas cerca de las costas de Ceuta, viviéndose el pasado miércoles día 9 del presente mes de agosto, la llegada más elevada de inmigrantes utilizando este método, un total de doce, entre ellos dos mujeres, una embarazada, y durante el que falleció ahogado un joven subsahariano que no pudo alcanzar la costa por el fuerte oleaje de poniente. 


Y es que, miles de inmigrantes aguardan para entrar en España, la mayoría en las inmediaciones de la frontera a pesar de las numerosas redadas que, en la zona de los asentamientos, llevan a cabo los agentes marroquíes.


Como siempre, buscan el factor sorpresa, como cuando cerca de 300 intentaron entrar a la carrera por el paso fronterizo de El Tarajal. Por ello, las mafias que comercian con seres humanos para hacerles entrar de forma ilegal en España a través de Ceuta o también a través de la ciudad hermana de Melilla, han establecido una estrategia que consiste, en función del número de personas “acumuladas” y otras circunstancias, elevar la presión sobre una ciudad u otra, según sus conveniencias.


Por este motivo, tal y como se ha podido conocer, en los montes cercanos al perímetro fronterizo de Ceuta, las autoridades marroquíes han detectado varios campamentos de subsaharianos con, al menos, 1.500 personas, y que se encuentran preparadas para provocar avalanchas o asaltar la valla, tal y como ha venido ocurriendo en la última semana o sin ir más lejos el pasado viernes por la tarde-noche, cuando hasta en dos ocasiones, un primer grupo de unos 150 inmigrantes, y un segundo grupo de más de 250, se acercaron a la carrera para intentar el asalto a través del paso fronterizo del Tarajal, aunque las autoridades marroquíes estuvieron alertas y en ambas ocasiones lograron repeler el asalto y detener a centenares de subsaharianos que posteriormente han sido conducidos, en autocares, hasta la localidad marroquí de Larache.


En el caso de lo ocurrido en Ceuta la semana pasada, la mayoría de los asaltantes procedían de Guinea Conakry, pero se sabe que son muchos los que se dirigen a los montes y zonas fronterizas de ambas ciudades autónomas a la espera de una oportunidad para saltar.


La cifra puede ser de varios miles en pocas semanas, con lo que ello conlleva de problemas de seguridad para los agentes encargados de proteger la fronteras, los habitantes y los propios asaltantes.

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