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Colaboraciones
Jueves, 17 de agosto de 2017

Stop rumores

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Araiz de la publicación en los medios locales de la intención de Andalucía Acoge de desplegar en Ceuta una “red antirrumores”, resulta imprescindible explicar a la ciudadanía en qué consiste exactamente este proyecto. Y nada mejor para ello que rastrear el origen del mismo.


El auge de las redes antirrumores ha llegado a España a la vez que la creación de la llamada RECI o Red Española de Ciudades Interculturales, al haberlas incluido casi como su proyecto estrella. Pero el origen de las redes antirrumores en España es anterior.


El Proyecto Antirrumores del RECI tuvo su antecedente en una iniciativa similar puesta en marcha en Barcelona en 2010, llamada Estratègia BCN Antirumors, que da lugar a la formación de la Xarxa BCN Antirumors, compuesta por las organizaciones sociales barcelonesas dispuestas a secundar esta estrategia, base de los futuros “agentes antirrumores”. La mecánica de la Estratègia BCN Antirumors era simple: tras la formación de la Xarxa BCN Antirumors y la elección de los correspondientes “agentes antirrumores”, identificaba las quejas más habituales de la población autóctona por la situación de multirracialidad que les había sido impuesta por las políticas de inmigración masiva fomentadas por las élites, despreciaba estas quejas populares como estereotipos y rumores, las desmentía y hacía propaganda de la inmigración masiva, el interculturalismo y el mestizaje cultural y racial por todos los medios disponibles. Esta propaganda iba dirigida hacia las propias organizaciones de la sociedad civil vinculadas a la iniciativa, hacia los docentes y el sistema educativo en general, hacia la prensa, hacia el pequeño comercio, etc.


Basándose en esta estrategia barcelonesa, la Fundación ACSAR, organización regida por un variopinto conjunto de personajes que van desde el separatismo catalán hasta el sindicalismo de CCOO y UGT pasando por el PSC, financiada por varios poderes públicos locales tales como el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalidad de Cataluña, por el Consejo de Europa y por la Fundación “La Caixa”, presenta su propia Estrategia antirrumores para prevenir el racismo al Fondo Contra la Xenofobia. Éste apoya su extensión a las ciudades de Guecho, Fuenlabrada, Sabadell y a la isla de Tenerife, cuatro ciudades adscritas al RECI.


Como puede verse, el llamado Proyecto Antirrumores del RECI no es sino un instrumento para luchar contra el incipiente discurso popular de resistencia a las políticas oligárquicas de inmigración masiva, que es tachado como “rumor”, en beneficio del discurso elitista favorable a esta inmigración y a la mezcla racial. El primero tiene su origen en la calle, en la cotidianidad de entornos de inmigración masiva, caracterizados por las conflictivas relaciones interraciales. El segundo tiene su origen en las entelequias de ideólogos elitistas a sueldo de universidades en calidad de académicos, en un entorno privilegiado y ajeno a la dureza de la calle y del barrio multirracial.


Todo este también debe saberse.

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