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Javier Ángel Díez Nieto
Miércoles, 30 de agosto de 2017

¿Que está pasando en mi casa?

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En Primer lugar, quiero hacer constar mis creencias. Soy cristiano y católico. Creo que existe un Dios sobre nosotros. Y creo que es necesario creer en algo superior, porque gracias a ello y a esa vida que nos transciende, nos permite concebir valores humanos hacia los demás y hacia nosotros mismos. De aquí mi respeto a toda creencia en algo más que la simple existencia física. 


Sin embargo, con asombro, estupor y cierto malestar escéptico, he leído en la prensa tanto local, como nacional un hecho sorprendente. La comunidad hindú de nuestra casa, celebran la festividad de  Ganesh. Una deidad hindú que veneran y celebran todos los años y a cuya fiesta invitan siempre a todos los ceutíes. Muchos conocemos su historia, tal como nos la han contado de como Ganesha se  convirtió en Dios con cabeza de elefante. Al parecer Parvati, símbolo de la energía festiva, se ensucio en una celebración a Shiva. Y dado que la suciedad simboliza la ignorancia y Shiva simboliza la suprema inocencia, la paz y el conocimiento, quito la suciedad de su cuerpo y creo con ella a un muchacho al que después de diversos malentendidos se le instauro una cabeza de elefante.  La cabeza de elefante representan las principales cualidades de su especie como lo son la sabiduría, la fortaleza y el conocimiento. Cualidades que cuando se rinde culto a esa divinidad se transmiten a nosotros.


Pues todo esto, es lo que nuestros amigos y conciudadanos ceutíes hindúes, han querido regalarnos a todos los demás. Sabiduría, fortaleza y conocimiento. Y en un alarde de respeto, humildad y solidaridad procuran desde hace varios años ofrecernos a todos los demás ceutíes. De esta forma, este año del 2017 lo han vuelto hacer, con una ceremonia entrañable de cariño e integridad con su ciudad. Y así se acercaron a la iglesia donde se guarda la patrona de la ciudad Nuestra Señora de África para demostrarle su afecto y cariño. Hasta aquí, todo entrañable y digno de agradecimiento. Ya que con estos hechos nos demuestran el arraigo y cariño que tienen a su ciudad y a sus ciudadanos. 


Sin embargo, un blog de infovaticana.com (escribo textualmente lo leído en dicha noticia) en el que entre líneas bajo el título de “El Totum revolutum de la Iglesia de Ceuta” se califica el hecho como una mezcla religiosa, como penosa, sacrílega y desmadre (en cierto aspecto comentario despreciativo a más de 800 millones de personas que siguen su festividad con respeto). Creo que pocas veces se puede interpretar un hecho de esta índole de manera tan equivocada y casi…casi…mediocre. Ya que solo conduce a la descalificación y al desencuentro entre los que convivimos todos los días sin problema, al menos hasta ahora.


Se observa con este tipo de artículos e interpretaciones tan subjetivas, que aún no hemos superado épocas antiguas donde las religiones eran belicistas y se consideraba necesaria la confrontación absoluta entre creencias diversas. Y he recordado con tristeza los versos de Antonio Machado, cuando decía…”Ayer soñé que veía/a Dios y que Dios hablaba/ y soñé que Dios me oía…/ Después soñé que soñaba”. Seguro que ese misacanto de los que tanto hablaba Góngora en su “Ultimo auto de fe en Sevilla”, siguen pululando entre nosotros y no leyó el verso completo…”soñé que soñaba”, quedándose en que solo Dios hablaba con él. También recordé lo que leí que decía Erasmo de Rotterdam, cuando no quería venir a visitar España, ya que no entendía como podían convivir cristianos, judíos y musulmanes en la misma ciudad. Y también recordé el abrazo fraternal del Papa Juan Pablo II abrazando fraternalmente al Dalai Lama y a todos los representantes de las múltiples religiones que tenemos en el mundo. Y nunca considere que eso pudiera ser un anatema contra mi creencia religiosa.


Por ello todo esto, perdónenme…creo que es un producto del fanatismo que no nos lleva a ninguna parte salvo a la confrontación estéril entre ciudadanos de diversas creencias. Porque hay una enseñanza máxima en nuestra creencia y se dijo por Jesucristo en los Diez Mandamientos” Amaras el prójimo como a ti mismo”. Y esto es lo que han demostrado nuestros ciudadanos hindúes que querían hacer con todos nosotros. 


Por ello, término el escrito… solo comentar mi malestar por los hechos que han resultado de un simple acto de respeto y animar a mis amigos y ciudadanos ceutíes que sigan con sus muestras de respeto a todos, como hasta ahora han venido haciendo. Y sobre todo….¡QUE SIGAN COMO SON!

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