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EL PUEBLO
Miércoles, 13 de septiembre de 2017

Piden cinco años de cárcel para un argelino por atracar a punta de navaja a una cajera de Carrefour

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El individuo expuso argumentos “absurdos”, según la Fiscalía, para tratar de negar su culpabilidad, como conjuras a través de Facebook.

Un joven argelino que se encontraba acogido en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta se enfrenta a una petición del Ministerio Fiscal de cinco años de cárcel por un robo con violencia e intimidación con arma blanca a una mujer, cajera de Carrefour. La defensa pide la libre absolución. Los hechos han sido juzgados y quedaron vistos para sentencia este miércoles en el Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta en la sala del edificio Ceuta Center.

 

El delito se cometió el pasado día 8 de abril, cuando la víctima, una mujer que había entrado a trabajar cuatro días antes como cajera de Carrefour, cumplía su jornada laboral. Había entrado a las ocho de la mañana y salió pasadas las cuatro de la tarde.

 

Fue andando hasta su domicilio. Se encontraba sola a una hora en la que hay poca gente en la calle. Advirtió que un hombre y dos menores de edad se fijaban en ella y la cercaban. El hombre le puso un objeto punzante, una navaja, en el costado izquierdo. “Me pinchaba”, dijo la víctima, que quiso declarar protegida por una mampara para no ver al presunto autor de los hechos.

 

“Me decía más, más, más. Yo le había dado mi móvil y solo tenía encima una tarjeta de crédito y una chuletica” para recordar las directrices de su nuevo trabajo. Lo único que llevaba encima era un anillo de plata de la Virgen de la Cabeza, que entregó a sus asaltantes, pero que tiraron al suelo, con desprecio. Una vez que empezaron a salir vecinos de un bloque de viviendas cercano, los tres delincuentes huyeron. Ella estaba muy nerviosa y además, teniendo en cuenta que es diabética, sufrió lo indecible hasta recibir auxilio. “Fui llorando por la calle, con un susto tremendo. Tenía muy mal cuerpo”, dijo en la sede judicial.

 

Pero el cerco a su asaltante se había estrechado hasta dar con él, supuestamente. En primer lugar, lo había reconocido fotográficamente en la Jefatura Superior de Policía de Ceuta. Pero es que después lo reconoció “cien por cien” en una rueda de reconocimiento que tuvo lugar en el Juzgado de Instrucción que se había hecho en principio cargo del caso, en las dependencias judiciales de la calle Serrano Orive.

 

Las explicaciones en su defensa que ofreció el acusado, que estuvo en todo momento esposado y escoltado por agentes de la Policía Nacional, eran “absurdas”, según explicó en sus conclusiones la fiscal encargada de la acusación.

 

El acusado dijo que habitualmente se mueve solo por el CETI y también por una zona de acampada junto a la Hípica y también en las cercanías de un depósito de agua que existe en la zona.

 

“Estoy amenazado de muerte”, explicó para justificar sus movimientos habituales. Señaló que desde que llegó a Ceuta solo conoce esos lugares, la Delegación del Gobierno y cajeros automáticos. Según explicó, su ocupación es la de hacer de receptor de transferencias de dinero para darlas a sus propietarios mediante una comisión.

 

Dijo además que pagó 500 euros a una “mafia” para que le introdujeran en Ceuta, que todavía les debe 300 y que le habrían facilitado un pasaporte falsificado, que aún debería pagar. Todo ello para justificar que estaba amenazada su vida.

 

Expresó que nunca va armado, que no tiene navaja alguna y que la víctima le había reconocido como consecuencia de presiones de los “mafiosos” a través de Facebook, una especie de conjura para perjudicarle y hacer que pagara. En todo caso, juró que nunca había robado “a una chica” en su vida.

 

En las conclusiones finales, el Ministerio Fiscal puso de relieve que existen “pruebas suficientes” para una sentencia condenatoria. Teniendo en cuenta que el acusado solo se limitó a negar los hechos, “dando absurdas explicaciones, tratando de relacionar a la víctima con una supuesta mafia”. La persona perjudicada, en sus declaraciones en Comisaría, en el Juzgado de Instrucción y además en el plenario de este miércoles, “cumple todos los requisitos” en su declaración.

 

“No es una denuncia falsa. Hay reconocimientos fotográficos y en rueda de reconocimiento. La identificación que hizo es cien por cien segura”, explicó la fiscal. “Le puso la navaja en el costado”, de manera que la Fiscalía entiende que había un móvil, el del robo, y una situación concurrente de dolo, “un robo con violencia e intimidación que provocó gran temor en la víctima”. Calificó los hechos de “gravedad”.

 

Por su parte, la defensa pidió la libre absolución de su representado, entendiendo que la víctima se había manifestado “alterada, nerviosa” y que se encontraba en estado de “confusión”. El abogado defensor dijo que su patrocinado se encontraba en el CETI en el momento en el que ocurrieron los hechos y que no es el autor del robo. Dijo también que el argelino “manifiesta miedo, se siente amenazado por otros compatriotas” e invocó el principo de “in dubio pro reo”, esto es, que cuando hay una duda razonable, debe primar la presunción de inocencia. En el último turno de palabra, el acusado juró que no había robado “a la chica”.

 

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