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EL PUEBLO
Miércoles, 6 de diciembre de 2017

¿Tráfico de drogas o una juerga con prostitutas?

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La Fiscalía pide cinco años y tres meses de prisión a un joven con antecedentes al que le encontraron seis papelinas de cocaína en fin de año en el Poblado Marinero. La defensa pide la absolución de su patrocinado

Un joven que está acusado de tráfico de cocaína y para el que el Ministerio Fiscal pide cinco años y tres meses de prisión declaró este martes en juicio oral que la sustancia estupefaciente que le fue encontrada era simplemente para una juerga con dos prostitutas en la que iba a participar también un amigo. Su defensa pidió la libre absolución, ante la duda razonable de que fuera autoconsumo y no venta.


El caso quedó visto para sentencia en la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta, en una vista oral que se celebró durante la mañana.


En el escrito de acusación se refleja que H.A.A., nacido en 1987, ya contaba con antecedentes penales por un delito de tráfico de drogas. Concretamente la misma Sección de la Audiencia Provincial lo sentenciaba el 7 de abril de 2014 a un año y seis meses de prisión, por delito de tráfico de cocaína. Pero sobre las 5.00 horas del 1 de enero de 2015, agentes de la Policía que realizaban labores preventivas y de vigilancia en el seno del dispositivo de fin de año en el Poblado Marinero observaron cómo el acusado se bajaba de un taxi. Le solicitaron la documentación y le practicaron un cacheo preventivo. Como resultado del mismo, encontraron a H.A.A. un dispositivo contra el asma, concretamente ‘Ventolín’, dentro del cual iban ocultas seis papelinas con un total de 1,72 grmaos de cocaína, con pureza del 26,77% y un valor en el mercado de 93,96 euros, “que pensaba destinar a la donación o venta a terceras personas”. Además, portaba 1.045 euros de forma fraccionada y 100 euros más “de la actividad ilícita a la que se dedica”.


No había conformidad posible entre la defensa del acusado y la Fiscalía, de forma que se fue a juicio. H.A.A. era juzgado por un delito contra la salud pública por tráfico de sustancias que causan grave daño a la salud. Una vez más.


“Yo iba al Poblado porque había quedado con un colega. Él a su vez había contactado con dos prostitutas con las que íbamos a ir al hostal de la plaza Teniente Ruiz”, declaró a preguntas de la Fiscalía. Ni se llegó a encontrar con el “colega” ni conocía “de nada” a las chicas que ejercían la prostitución y con las que supuestamente iban a pasar una noche y prácticamente el día siguiente de juerga. “Chicas de servicio”, las definió.


¿Las papelinas de cocaína? “Eran para los cuatro, para consumirlas en el hostal”. Su amigo no compareció en el juicio para testificar. ¿La razón? “Está casado y tiene dos hijos. No quiere problemas”, explicó.


En cuanto a la cantidad de dinero que llevaba, y que la Fiscalía atribuye al tráfico de drogas al menudeo, manifestó que eran “ahorros”, de su actividad de portes, con los que dijo ganar entre 30 y 60 euros diarios. Vive con sus padres y el dinero que iba ahorrando, dijo, lo guardaba en su casa. Con los algo más de 1.000 euros iba a pagar la pensión, a las chicas –entre 200 y 250 euros, cada una- y “botellón”. Lo que hiciera falta. La droga la compró, manifestó, en la barriada Príncipe Alfonso y la pagó él. Su amigo habría quedado, según su testimonio, en pagarle posteriormente la mitad del coste de la droga, unos 180 euros. 


Subrayó que el hecho de que estuviera fraccionada en seis papelinas era porque “no habían de uno ni de dos gramos, solo de medio”. 


Es cierto que tras su detención se sometió voluntariamente a un tratamiento de deshabituación y permitió que se le hiciera un análisis de cabello –ahí se muestra si la persona ha consumido determinado tipo de droga, con una estimación media de consumo, no puntual- que determinó que había sido un consumidor moderado. 


Argumentó que llevaba la cocaína en el dispensador de Ventolín debido al frío y para que “no se humedeciera”. Lo cierto es que ese día no llovió. Tanto el ‘Ventolín’ con la droga como el dinero lo portaba en un bolso. El supuesto encuentro con su amigo y las dos chicas que ejercen la prostitución iba a tener lugar en un pub que actualmente se encuentra cerrado, en el Poblado Marinero.


En todo caso, la Fiscalía argumenta que dadas las circunstancias concurrentes, no hay duda de que el individuo se dedicaba al tráfico de drogas, mientras que la defensa expuso que sencillamente se trataba de una fiesta en la que iban a participar cuatro personas. Defendió el abogado de la defensa que incluso si no hubiera sido así, estaba la cantidad hallada plenamente dentro del autoconsumo, con una cantidad no penada legalmente. En todo caso, el Ministerio Fiscal indicó que la cantidad de dinero que portaba encima en el momento de su detención hubiera supuesto la venta anterior de casi 350 papelinas de cocaína. Este hecho fue rebatido por la defensa en el sentido de señalar que cómo habría podido vender tal cantidad de droga una sola persona en una noche a distintos “clientes”. 


La testificación del inspector del Cuerpo Nacional de Policía que le cacheó y de dos agentes más que actuaban en el operativo dejó clara que en ningún momento H.A.A. fue visto realizando transacción alguna de estupefaciente con otras personas. Iba solo.

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