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EL PUEBLO
Domingo, 11 de febrero de 2018

“En los institutos se está viviendo una violencia continua y soterrada”

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Tras la última agresión, el presidente de la Junta de Personal Docente, Francisco Lobato, ofrece sus impresiones en torno a las circunstancias en las que trabajan los profesores ceutíes

El presidente de la Junta de Personal Docente, Francisco Lobato, se ha pronunciado en torno a la agresión a una profesora del Instituto Abyla por parte de un alumno de segundo curso de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO). El estudiante arrojó durante una clase un objeto metálico a su profesora, que permanece de baja médica tras recibir cuatro puntos de sutura en la cabeza.


En primer lugar se refirió a la solicitud realizada el pasado viernes por la Federación de Enseñanza de CCOO, que ha pedido al director provincial del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD) en la ciudad autónoma una reunión “con carácter urgente” para “tratar la conflictividad en las aulas que afecta negativamente a los miembros de la comunidad educativa de los centros”.


En este sentido, Francisco Lobato señala que “evidentemente, la solicitud de esa reunión ha de ser de la Junta de Personal. No tiene sentido que vaya un solo sindicato, tenemos que ir todos juntos. Desde la Junta de Personal me pondré en contacto con los demás compañeros y pediremos una reunión con el director provincial, porque es un tema que nos preocupa a todos. Representamos al profesorado y lógicamente estamos hay preocupación”. 


Francisco Lobato asegura que “es un tema que se está enmascarando, pero que ya lleva tiempo aflorando. Lo que pasa es que es una violencia soterrada. Que no sale a la luz pública. Parece que en muchas ocasiones hay un interés en que esto no salga”. 


Sin embargo advierte que “los profesores están muy preocupados, sobre todo en Secundaria, en los institutos, porque ya no se trata de una agresión física, que es un hecho lamentable, pero puntual. Lo que ocurre es que la violencia es continua”.


El presidente de la Junta de Personal Docente subraya que “nosotros vamos por los claustros y es un sentir del profesorado. No se encuentran a gusto impartiendo la docencia. Es verdad que no es todo el alumnado. Pero sí hay una parte importante del alumnado que se dedica solo y exclusivamente a impedir que las clases se den con normalidad”, señala. 


Y muchas veces estas situaciones “no se están manifestando. La cifras se podrían estimar y ser contundentes. No suele haber una violencia física, pero a veces al profesorado le supone un esfuerzo poder dar las clases. Hay una agresión verbal que se da en muchísimos casos”, apunta Francisco Lobato.


En todo caso, advierte que “hay una situación en la que el profesorado tiene que estar batallando contra un grupo de alumnos y no centrándose en lo que tiene que hacer, que es desarrollar la clase e impartir la docencia”. 


Desde su punto de vista, “esto es algo que en los institutos se está produciendo y la administración tiene que poner pies en pared.  Lógicamente tendremos que tener la reunión con la Administración, con la Dirección Provincial, y a la Inspección, de alguna manera, hacerle ver que una de sus funciones es participar en esto”. 


“La Inspección está últimamente sometiendo al profesorado a una vigilancia que, es verdad, forma parte de sus competencias. Pero a lo mejor tendría que velar más porque la Educación se desarolle con normalidad y ver qué medidas se ponen en práctica para que esto no siga ocurriendo, ya que esta no es forma de impartir la docencia”, subraya.


Desde su óptica, hay “una intención de que esto no salga a la opinión pública porque parece que es un demérito. Y no es un demérito porque es una consecuencia de muchas de las situaciones que se dan en la sociedad en la que vivimos. Vamos por la calle y vemos situaciones complicadas en las que vemos que a veces incluso tienen que intervenir las fuerzas de orden público”.


Así, añade que “en la sociedad en que vivimos existe algunas veces la sensación de impunidad sobre todo en chavales jóvenes. Realizan una serie de actuaciones y ven que después no tienen consecuencias. Y eso, de alguna manera sí tiene que salir a la luz pública”, afirma. 


“La sensación que hay en los institutos es de estar viviendo con temor. Hay muchos compañeros que nos dicen: es que yo, cuando llega el lunes, me cuesta trabajo incorporarme al centro. Porque es que sé que me voy a encontrar con un problema en la clase. A lo que yo voy es a dar clase, no a tener que estar sufriendo que me insulten o que haya un grupo de alumnos que estén constantemente interrumpiendo. Eso no tienen por qué estar soportándolo, indica Francisco Lobato, que añade que “esto hay veces que no se quiere que aflore y se conozca. Por parte del instituto o de la Administración ponen pegas para que esto no salga a la luz. Esto tiene que salir. La sociedad tiene que saber en la situación en la que nos encontramos”, expresa.


“Y evidentemente ponerle medidas correctoras. Afortunadamente, no estamos en una realidad de agresiones físicas todos los días. Es un caso que se da puntualmente. Pero lo que sí es verdad es que los institutos se vive una situación incómoda. Una situación en la que no se pueden impartir las clases con normalidad”, manifiesta.  El profesorado, en general, “tiene que estar constantemente poniendo partes que muchas veces no llegan al destino que tienen que llegar. De alguna manera se está procurando que no salga a la luz pública esta situación. Y ese no es el camino. El camino es ponerlo en evidencia, buscar las soluciones y aplicarlas”, expone. 


Derechos y obligaciones


“Tiene que haber un equilibrio. Todos los ciudadanos, todos los alumnos tiene que tener sus derechos. Vivimos en una sociedad democrática. Tenemos que tener nuestros derechos, pero también tenemos que ser conscientes de nuestras obligaciones. Quizá muchas veces lo que estamos propiciando es que los alumnos no sean conscientes de sus obligaciones y sus responsabilidades, ya que los actos que hacen después no tienen consecuencias. En eso muchas veces es donde está el origen del problema”.

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3 Comentarios
Fecha: Domingo, 11 de febrero de 2018 a las 13:59
Profesor
El curso pasado ya hubo otra agresión a otro profesor en la salida del instituto. Además de la ansiedad que entra, tuve que estar peleando con el médico del CESMA y la administración para el reconocimiento del accidente in itinere. Aún así me quitaron el sueldo de los 10 días de bajas cuando era la víctima. Además, si le ocurre a cualquier ciudadano de la calle o a otro compañero no pasa nada pues si no cumple los 14 años el fiscal de manores hace el paripé y listo.
Así está la sociedad de vendida sin una ley del menor
Fecha: Domingo, 11 de febrero de 2018 a las 11:45
Wen
La agresión física se da puntualmente? Puntualmente cada año. Un año es un puñetazo, otro una grapadora que vuela... Después esta la tipologia de institutos que se baten el cobre para que las agresiones no salgan a la luz para que no afecte a su imagen y mantener un perfil de alumnado supuestamente menos disruptivo. Pero nos engañamos porque la violencia ya está en todos lados, mirar para otro lado es una gran iresponsabilidad, grandisima.
Fecha: Domingo, 11 de febrero de 2018 a las 11:09
jm
YA SABEMOS QUIEN TRAE TODA ESTA VIOLENCIA ,PUES LOS MOROS NO HAY OTROS

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