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J.M. Rincón
Martes, 13 de febrero de 2018

La Asociación Medioambiental denuncia el abandono de los Fuertes

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El presidente de la asociación, Francisco García Segado, recuerda que se trata de un valioso patrimonio histórico que podría servir como reclamo turístico

El presidente de la Asociación Medioambiental de Ceuta, Francisco García Segado, denunciaba el estado de abandono y deterioro de los fuertes neomedievales que fueron construidos en el siglo XIX, entre 1860 y 1884, para defender la frontera fijada en 1860 entre España y Marruecos por el Tratado de Wad Ras, firmado en Tetuán el 26 de abril de 1860, con el que se puso fin a la Guerra de África. 


García Segado reconocía desconocer si estos fuertes depende de Patrimonio o de Cultura, pero si advertía que las autoridades competentes “deberían velar por todo esto, ya que es lamentable ver que están totalmente abandonados y que se han convertido en vertederos”.


El presidente de la Asociación Medioambiental ponía de manifiesto que el único de los siete fuertes que quedan en pie que presenta un estado medio en condiciones es el que se erige en Aranguren, mientras que el resto “están que dan pena, y es lamentable que no miremos por nuestra historia y nos de todo igual”, asegura García Segado, quien resaltaba que con un buen mantenimiento, una puesta en valor de estos fuertes, podrían incluso convertirse en un buen reclamo turístico, indicando que “no es solamente vender el escaparate del centro ni de la Gran Vía, existen otras zonas, como estos fuertes, que también forman parte importante de la historia de Ceuta y que deberían ser recuperados”.


De los nueve fuertes que se construyeron sólo quedan siete, unidos por un sendero peatonal que recorre los puntos más altos de Sierra Bullones, en la línea fronteriza con Marruecos.


La experiencia de la Guerra de África de 1859-60, puso de manifiesto la necesidad de disponer de unas fortificaciones estables de pequeño o mediano tamaño, capaces de aguantar los ataques de tropas irregulares, muy numerosas, bien dotadas de armas ligeras, pero carentes de artillería y ajenas a las tácticas de guerra europeas.


Se eligió la fórmula medieval de torres circulares o poligonales de reducidas dimensiones y altos muros con troneras, rodeadas por profundos fosos, salvados por puentes levadizos y dotadas de aljibes para el almacenamiento del agua de lluvia, y por su estilo neomedieval constituyen una joya de nuestro patrimonio histórico.


Estas torres y fortines, destinados a la vigilancia y defensa de la ciudad, se disponían a lo largo de Sierra Bullones, de Norte a Sur, siendo estos el Fortín de Benzú, el Fortín de Aranguren, el Fortín del Renegado, el Fortín de Anyer, el Fortín de Isabel II, el Fortín de Francisco de Asís, el Alcázar del Serrallo, el Fortín de Piniés, el Fortín de Mendizabal, y el Fuerte del Príncipe Alfonso.

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