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El Pueblo
Viernes, 9 de marzo de 2018

Extremar las denuncias no mejora las cosas

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El magistrado Antonio José Pastor ha acordado el sobreseimiento provisional y archivo de la causa iniciada por CCOO y UGT contra el presidente de la Ciudad, Juan Vivas y el consejero del Gobierno, Emilio Carreira, por presuntos delitos de malversación y prevaricación por la encomienda de gestión que el verano pasado la Ciudad hizo a Tragsa para ejecutar trabajos de limpieza. Pero mas allá de la decisión adoptada por el Juzgado de Instrucción, importante en sí misma, es necesario resaltar la referencia que realiza el juez Pastor en el auto sobre “una judicialización de la política innecesaria e inútil”, un hecho sobre el que el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Lorenzo del Río y los magistrados ceutíes mostraron recientemente su preocupación e inquietud. Es cierto que el fenómeno descrito, en realidad, ocurre en todas las democracias. Que un actor político pueda ser llevado ante un tribunal es, precisamente, parte esencial de la idea de separación de poderes y del Estado de derecho. Pero eso no legitima las estrategias y comportamientos que, siguiendo ciertos cálculos electorales, adoptan los partidos y sus miembros para integrar sus estrategias políticas en los tribunales, eligiendo de forma estratégica, por ejemplo, cuándo judicializa un asunto. No sería la primera vez que los partidos recurren a la judicialización para convertir en actualidad un tema sobre el que les interesa generar debate.

 

La justicia tiene su lugar y su papel, claro. Pero no debe sustituir a la política. Vale que los tribunales investiguen para depurar responsabilidades, si las hubiere. Pero extremar las denuncias y las acusaciones, como parecen haberse acostumbrado algunos partidos de la opocición y algunos sindicatos, no contribuye a mejorar las cosas. En este sentido, el auto dictado por el juez Pastor supone un varapalo para ellos, que han visto como, una vez tras otra, sus denuncias penales han sido tumbadas en los juzgados. Y es que, paradojas de la vida, la única denuncia que ha hecho temblar los cimientos del Gobierno de la Ciudad (caso Emvicesa), fue presentada por el propio Gobierno 

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