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EL PUEBLO
Jueves, 12 de julio de 2018

Juan Vivas: “La espina clavada del terrorismo todavía sangra”

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Nuevas Generaciones del PP celebró un acto en la plaza de la Constitución en homenaje a Miguel Ángel Blanco, en el aniversario de su asesinato por ETA

“Nunca la sociedad española dejará de recordar a las víctimas. La espina clavada del terrorismo todavía sangra. No hay que confundir a las víctimas con los verdudos”. Así se expresaba el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Vivas, en el acto de homenaje a Miguel Ángel Blanco, el joven concejal de Ermua que tal día como ayer era arrodillado por sus verdugos y recibía un tiro en la cabeza, hace 21 años.


Todo el mundo recuerda qué estaba haciendo ese día. El presidente de la Ciudad es uno más y se le veía ayer por la noche, en el acto que tuvo lugar en torno a las 20.00 horas en la plaza de la Constitución, sinceramente conmovido. Junto a él estaban distintas personalidades, como el ex delegado del Goierno Nicolás Fernández Cucurull; la jefa del Gabinete de Presencia, Caroina Pérez; consejeros como Mabel Deu, Rocío Salcero y Fernando Ramos. Tampoco quiso faltar a la cita el senador Guillermo Martínez.


Todos ellos quisieron dejar claveles blancos en el monumento que se encuentra en el lugar de la cita.


Juan Vivas quiso dejar claro el “recuerdo a una víctima de esa crueldad irracional y sin sentido”. Destacó que fue el momento en el que se produjo un movimiento ciudadano sin precedentes, el ‘Basta ya’. con el que se ponía de relieve que había que acabar con la “lacra”.


Se leyó ayer un manifiesto, cargado de emoción y seguido por muchas personas en la plaza de la Constitución, muchos de los que ese día deambulaban por calles de toda España en silencio, con el corazón encogido, esperando un desenlace que, finalmente, fue fatal.


“Miguel Ángel -se leyó- era una persona tan rigurosa con la puntualidad que sus compañeros de la asesoría donde trabajaba se preocuparon por él al comprobar que se había retrasado media hora en una cita que tenía con un cliente a las tres y media de la tarde del 10 de julio de 1997, nueve días después de la liberación de José Antonio Ortega Lara por la Guardia Civil, tras permanecer 532 días secuestrado por ETA”.


“La izquierda abertzale había anunciado que el precio por esta heróica actuación de la Guardia Civil iba a ser alto: lo dijo por boca del portavoz de la Mesa Nacional, Floren Aoiz, que dijo en una rueda de prensa que, después de la borrachera policial, llegaría la resaca. Tal afirmación, que constituía una amenaza en toda regla, se materializaó en el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco”.


“Todos recordamos con detalle esas 48 horas de aquellos días de julio. Recordamos qué hacíamos o dónde estábamos cuando ETA secuestró y asesinó a Miguel Ángel Blanco. Sentimos el clamor ciudadano de denuncia por el secuestro y asesinato de un inocente”, indicaron desde NNGG.


“Todavía hoy no s emocionamos al ver las imágenes de lo ocurrido, y esta es la mejor materialización de la trascendencia de su asesinato. Para muchos, nada volvió a ser igual después de aquellos días de julio. Por eso aquellos días inolvidables son parte de nuestra memoria colectiva como país”.


Allí nació, como se recordó en el emotivo acto celebrado ayer en la plaza de la Constitución “el Espíritu de Ermua”, la conciencia ciudadana contra el terrorismo.

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