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RAÚL LASA
Domingo, 16 de septiembre de 2018
SANIDAD

«Hasta que no deje de haber personas esperando órganos, necesitamos toda la colaboración posible»

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Centeno habla de la importancia de ceder órganos para dar “vida a otras personas” y nos habla de la última intervención realizada en Ceuta y que tuvo lugar el pasado 28 de agosto en el Hospital Universitario

El pasado 28 de agosto tuvo lugar primera donación multiorgánica en el Hospital Universitario de Ceuta en más de dos años. Con el gesto de amor de la familia de un hombre de 67 años de edad que donó todos sus órganos tras una muerte encefálica, especialistas del Hospital Universitario de Ceuta y del Equipo Extractor de Órganos del Hospital Reina Sofía de Córdoba llevaron a cabo esta difícil operación.

 


Y al mando de este importante operativo estuvo María Luisa Centeno, Jefa de la Sección  del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Cruz Roja de Ceuta desde 1997 a 2004 y desde entonces hasta la actualidad adjunto del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Ceuta.

 


Asimismo, Centeno cuenta con una amplia trayectoria profesional y ha ejercido como Médico Interno Residente de Medicina Intensiva en el Hospital Universitario San Cecilio (Granada); adjunto del Servicio de Medicina Intensiva en el Complejo Hospitalario Virgen de las Nieves (Granada) y adjunto del Servicio de Medicina Intensiva en el Hospital Rafael Méndez de Lorca (Murcia).

 

Pregunta.- ¿Cómo fueron los detalles de esta última intervención?

 


Respuesta.- Me gustaría destacar que no se retrajo piel del paciente. Lo que se donó fueron riñones, huesos y córnea y también reseñar que yo llevo dos años y medio de coordinadora y ha sido la primera donación bajo mi cargo en el Hospital pero ha habido otras donaciones en este mismo Hospital y en la Ciudad, lo que pasa es que se hicieron hace años.

 


P.- ¿Cómo ha vivido estos años como coordinadora?

 


R.- Como coordinadora llevo ejerciendo esta función y obteniendo muy buenos resultados por ejemplo en la donación de médula, en la que llevamos varias campañas y vamos captando donantes a un ritmo muy bueno, creciendo de un año para otro. En la de órganos es cierto que se tiene que presentar el enfermo oportuno y que tenga las características adecuadas para ser donante. Y por supuesto, la familia generosa que nos digan que sí. En el tiempo en el que he ejercido de coordinadora hubo tres mantenimientos de donantes, con una negativa a la donación y otros dos en los que se inició el mantenimiento pero se tuvieron que trasladar al Hospital Puertas del Mar y acabaron siendo donantes allí.

 


P.- ¿Y qué supuso para usted culminar este proceso?

 


R.- Lo más llamativo y espectacular es cuando se consigue culminar todo el proceso y se obtienen los órganos. Para mí, llegar al final de este proceso era la primera vez y fue todo muy intenso, con mucho trabajo y muy emocionante. Normalmente hay un coordinador de Enfermería y otro médico y yo llevé a cabo todas las funciones.

 


P.- ¿Qué protocolo se sigue en una donación de este tipo?

 


R.- En pacientes vivos, de vivo a vivo solo podemos hablar de porciones de hígado y un riñón y es un protocolo que se suele hacer entre seres queridos. No es muy urgente y se van preparando a las dos personas para llevar a cabo esta donación. En el caso del donante cadáver, la selección del paciente depende de varios factores, sobre todo de la patología que tenga y relativamente de la edad. Bien es verdad, que por encima de los 55 ó 60 años empezamos a perder órganos como puede ser el pulmón y el corazón, en este caso de un paciente hipertenso y fumador. Y en función de una patología u otra valoramos la viabilidad de esos órganos.

 


P.- ¿Qué detalles son importantes para llevar a cabo la donación?

 


R.- Sobre todo, es preferible excluir aquellas enfermedades que pudieran ser transmitidas al receptor, tales como enfermedades infecciosas, cualquier enfermedad que pudiera tener el enfermo, no se puede implantar porque el paciente que recibe, por mucha compatibilidad que busquemos siempre hay una disparidad. Los receptores siempre van a tener siempre un tratamiento inmuno-supresor. Está mucho más expuesto a las infecciones.

 


P.- ¿Cómo se eligen y se descartan los pacientes?

 


R.- Las analíticas y la química tienen que ser las que nos hagan descartar infecciones. Se descartan los pacientes con infecciones y también los que tengan algún proceso neoplásico, porque eso se transmitiría al receptor. Como han disminuido drásticamente en los últimos años los accidentes de tráfico y la mortalidad de gente joven, hemos tenido que incrementar, para no quedarnos sin donantes, la donación de pacientes de más edad que antes no se consideraban. Pero se tiene en cuenta las circunstancias del donante, de la calidad de los órganos y del receptor. La inclusión en la donación depende de enfermedades que no sean transmisibles, y una relativa influencia de la edad: a más joven, mejor. Un riñón de una persona de 60 años no se va a poner a un niño de 15. Pero sí que ha dado opciones a gente que por mayor antes no se operaba y estos riñones van a gente similar por tamaño y peso y en edad, porque la vida que le quedaba a esos riñones la puede desarrollar la persona que los recibe. Hay protocolos pero no son aplicables a todos, hay que adoptarlos a cada paciente y cada paciente es diferente.

 


P.- ¿Es Ceuta generosa en cuanto a donaciones de órganos?

 


R.- Si me ciño al resultado de la estadística, de cuatro entrevistas que he hecho, solo una familia me ha dicho que sí. Pero es una muestra muy pequeña para que sea representativa. Lo mismo que, por ejemplo, en las campañas que llevamos a cabo de donación de médula, la aceptación es magnífica, la gente responde de maravilla. En conjunto, la respuesta es muy positiva. Si la analizamos por detalles, es complejo. No tenemos una muestra muy representativa para sacar una conclusión.

 


P.- ¿Tiene alguna influencia la religión que profesen los donantes o sus creencias para atreverse a dar el paso?

 


R.- Sí que depende, aunque es un tema muy delicado. La organización nacional de trasplantes tiene hasta libros escritos sobre ese tema. Como real, no existe ninguna norma en contra de la donación en ninguna religión: ni hebrea, ni musulmana, ni cristiana, ni hindú. Muchas veces, en personas de todas las religiones he encontrado reticencias porque la religión puede confundir. Se puede confundir el mundo espiritual con el mundo real. Hay algunas religiones que son más intransigentes, sin identificar ninguna. Y luego, hay hoy en España hay población de todas las religiones. Incluso los Testigos de Jehová, que se puede pensar que son reticentes, están a favor de la donación de órganos sí y solo sí no hay transfusión de sangre.

 


P.- ¿Qué órganos son los más requeridos?

 


R.- Los órganos más requeridos son los más escasos porque siempre hay más lista de espera y la gente se muere esperando. Como hay muy pocos fallecidos jóvenes, y porque se nos permite sacar órganos en gente más mayor, los riñones y los hígados son los que más número se ponen. Por suerte, hay pocos corazones pero no se necesitan tantos. Los enfermos renales son los más numerosos en las listas de espera pero también son los órganos que con más frecuencia se puede disponer en la donación.

 


P.- ¿Cómo está España en este sentido?

 


R.- España es el país del mundo donde más fácilmente una persona puede ser trasplantado. También es cierto que hasta que no deje de existir gente que en las listas de espera se muera esperando, no podemos parar ni descansar. Necesitamos de toda la colaboración. Parece muy espectacular un trasplante de corazón, pero imagínate una persona que en un accidente de tráfico se ha quedado coja y con un fragmento de hueso donado va a poder caminar.

 


P.- ¿Se puede tener buena calidad de vida tras un trasplante?

 


R.- En muchos casos sí. En el que más se nota es en el trasplante renal. Es más frecuente que haya riñones disponibles y es el primer trasplante de órgano sólido que se lleva haciendo desde hace mucho tiempo y el rendimiento es buenísimo. El riñón dura muchos años, el paciente hace una vida totalmente normal y es el que menos limitaciones tiene. Se le integra a la sociedad como una persona curada.

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 19 de septiembre de 2018 a las 10:30
Pilar
Me llama la atención que los Testigos de Jehová admitan trasplantes de órganos y no de sangre.
¿Es que los órganos donados, corazón, riñón, hígado, etc.... no llevan nada de sangre?

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