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Ignacio Azcoitia Gómez
Miércoles, 19 de septiembre de 2018
OPINION / Ignacio Azcoitia Gómez

Ignacio Azcoitia Gómez: "Todo vale, ¿o no?"

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La polémica; suscitada ante el deseo de la Comunidad Hindú de Ceuta de que la imagen del Dios Ganesh entrase en la Iglesia de Nuestra Señora de África para, junto con los miembros de la Comunidad Hindú de Ceuta, ofrecer un ramo de flores a la imagen de la Patrona de Ceuta, la Virgen de África; no es nueva. Ya el pasado año hubo un importante revuelo, avivado en general, por las opiniones contradictorias, a favor y en contra, de dicha visita. Aunque creo que en los medios de comunicación han sido mayoría los partidarios de que nada malo había en esa visita y era, por tanto, un gesto de convivencia y multiculturalidad.

 

Desconozco las normas de la Iglesia Católica, que seguramente estarán recogidas en el Derecho Canónico, respecto a la posibilidad de que dioses paganos, para nosotros los católicos, entren en los templos católicos, aunque sea por una motivación de convivencia e interculturalidad. En principio para las tres religiones monoteístas, Cristianismo, Islamismo y Judaísmo, es un principio básico la afirmación de la existencia de un solo y único Dios y la negación de la existencia de las diferentes deidades de otras religiones politeístas a las que denominamos comúnmente paganas. Sin embargo parece que algunos católicos han decidido que es un detalle banal sin importancia, y que por tanto no tiene ninguna transcendencia, que deidades respetables para sus fieles y también para los que no lo son, entren en templos católicos, discutiendo la propia decisión del Obispado de Cádiz, básicamente porque TODO VALE.

 

Este año, durante las primeras comuniones celebradas a lo largo del mes de mayo, he asistido a varias. Y reconozco que hacía al menos cuatro o cinco años que no iba a ninguna, básicamente porque estoy en esa etapa de la vida en que tanto tus hijos como los hijos de tus amigos se han hecho mayores, y solo esperas la siguiente generación de los nietos para acudir a las primeras comuniones de éllos. Y en las tres comuniones a las que he acudido, dos en Ceuta y una en Málaga, se ha repetido por el Sacerdote oficiante un mensaje a modo de ruego. A la hora de dar la Comunión a los familiares y amigos de los niños, el Sacerdote informaba a los presentes del valor del Sacramento de la Comunión y de la necesidad de acudir a recibir la Comunión con la preparación necesaria para ello, es decir habiendo confesado y preparado para ese momento.

 

El hecho de que este mismo mensaje se diera en tres Iglesias en dos ciudades distintas no puede ser una casualidad, sino más bien parece un recordatorio, que de manera oficial se da a los cristianos asistentes, entendiendo que muchos de ellos han perdido el sentido de la

norma Eclesiástica y simplemente van a comulgar porque forma parte del rito religioso sin pararse a pensar lo importante de ese Acto y la necesidad y obligación religiosa de ir bien preparado. Parecería que algunos católicos han decidido que no es importante la necesaria preparación para recibir la Comunión y por tanto deciden ir a Comulgar sin cumplir con la norma religiosa, básicamente porque TODO VALE.

 

En estos últimos días, se ha conocido la noticia de que un actor nacional, ante una denuncia por un posible delito de injurias a los sentimientos religiosos de los católicos, se ha negado a presentarse ante el juez, que le citaba para tomarle declaración. Ante esta negativa, ha tenido que ser detenido y llevado ante la autoridad judicial, de manera forzosa, y una vez que le han tomado declaración, en relación con los hechos que se le imputan, ha sido puesto en libertad, sin medidas cautelares, por el propio juez actuante.

 

La razón aducida por el actor, es que el consideraba que en las declaraciones que había hecho en su día, y que habían promovido la interposición de la demanda, no había delito alguno y por tanto no veía necesario acudir a ninguna citación judicial. Parece que quien decide si existe o no existe delito, ya no es el juez, formado, preparado y designado para impartir justicia, sino que es la propia decisión del investigado la que definitivamente lo decide, porque básicamente TODO VALE.

 

Y como último ejemplo, Cataluña y buena parte de los catalanes. Los ciudadanos catalanes que se sienten independentistas, están reclamando su derecho a decidir a través de un Referéndum en el que se preguntaría a los catalanes su opinión sobre si quieren la independencia de Cataluña del resto de España. Como ya sabemos no está recogido en la Constitución Española esa posibilidad, y por tanto solo se pueden celebrar Referendums de carácter nacional y preguntando a todos los españoles.

 

Sin embargo, una parte importante de los catalanes sigue reclamando su derecho a decidir, básicamente porque ellos quieren; en contra de las previsiones legales y para mayor disparate, cuando esas leyes provienen de un estado democrático, que tiene perfectamente establecido los canales a través de los que se promueven y deciden los cambios legislativos. Parece que decidir no cumplir las leyes ya no es un delito con tal de que ese incumplimiento sea propiciado por un número suficiente de ciudadanos, en este caso de ciudadanos catalanes, que así lo deciden, porque básicamente TODO VALE.

 

España y los españoles siempre hemos sido criticados por nuestro exceso de individualismo y nuestra dificultad para trabajar en equipo. Por otro lado en los países occidentales de nuestro entorno, todos ellos con una amplia y larga trayectoria democrática se han priorizado los derechos de los individuos en particular, sin valorar sus obligaciones y la necesidad de defender también al Estado y a las organizaciones que legalmente constituidas articulan el desarrollo de un país. Por último, el relativismo imperante en nuestra sociedad alienta este tipo de comportamientos ya que nadie sabe muy bien cuáles son los valores que una sociedad debe defender y transmitir a sus ciudadanos, mucho más cuando esos valores están a menudo politizados en función de la Ideología Política.

 

Imaginemos un partido de fútbol y que durante el desarrollo del partido, uno de los equipos decidiera que ellos pueden tocar la pelota con las manos, porque le gusta más esa norma, creen que así el partido es más vistoso y les resulta más fácil ganar el partido. Seguramente el partido sería suspendido inmediatamente y se abriría expediente sancionador al equipo que ha cometido esa irregularidad, pero en definitiva es lo que ocurre en los cuatro ejemplos que he relatado. Un individuo o un grupo de individuos, no aceptan la norma establecida y deciden otra norma que se adapta a sus propios interesas con la única justificación de pensar que TODO VALE.

 

Habrá que reflexionar en el futuro.

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 28 de septiembre de 2018 a las 12:35
JOSE MANUEL
Enhorabuena por su opinión, tienen muy buenos adjetivos su lectura, pero me quedo con darle la enhorabuena. Saludos

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