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Abdelmalik Mohamed
Lunes, 24 de septiembre de 2018
opinion / Abdelmalik Mohamed

El Valls de Rivera

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El político francés, denostado y humillado en su país, busca en España la oportunidad que no le dieron en Francia. Su humillante derrota en las urnas se acrecentó con su súplica a Macron para que le incluyera en su gabinete, a lo que se negó el actual presidente de Francia. Se ganó imagen de duro con los inmigrantes y refugiados, olvidando su propia historia.

 

Ahora, los que dicen simbolizar la regeneracion democrática, los que dicen ser los salvadores de España, le besan los pies para que se presente bajo sus siglas, teniendo así oportunidad para sentirse importante y hacerse rogar por quien no deja de manifestar que él y su partido son el futuro de este país.

 

Que España es menos que Francia lo certifican  políticos como Rivera, que hacen ídolos aquí a quienes son simples saldos en Francia. Resulta patético oir al líder de Cs asegurando que Valls acabará enfilando la alcaldia de Barcelona con sus siglas, cuando ya hay signos que le desdicen. Rivera, arrodillado a los pies de Valls, hace flaco favor a España, pues daña su autoestima.

 

Son estos políticos de nuevo cuño los que olvidan que la política también tiene un contenido de dignidad nacional, sobre todo ellos, que hacen de la bandera su buque insignia. Valls se muestra pletórico y ya ha dado muestras de su quiebro socialista, pero sin desvelar la identidad de la opción con la que pretende conquistar Barcelona.

 

Una candidatura, la de Valls, que busca unir al bloque constitucionalista bajo unas nuevas siglas, tendrá como primera víctima al partido de Rivera, de ahí que se haya lanzado a  suplicar al político francés que se sume a su proyecto, a fin de evitar la estampida en favor de la nueva opción politica encabezada por Valls.

 

A Rivera le salió el tiro por la culata. Aquello que presentó como fichaje estrella se retorció y optó por caminos diferentes, alejados del extremismo que simboliza Cs. Valls no es tonto, sobre todo después del varapalo recibido frente a Macron, de ahi que haya decidido poner tierra de por medio, asi alejándose de esa derecha cutre que representa Rivera.

 

La pena no es Rivera y su postración ante quien no merece, si no la imagen de pobres de estampa y espíritu que transmite y que subyace en la acción del líder de Cs, pues si España lidera el ranking en el mundo con más políticos en prisión, ahora se pone a la cabeza en falta de digninidad y autoestima, y la culpa no es si no de ese político que intenta convencernos de que él es paradigma de evolución y progreso, cuando no es si no simple verguenza para todo país que se precie como tal.

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