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J.M. Rincón
Sábado, 13 de octubre de 2018
SYMPOSIUM

Sánchez Montoya lleva la historia masónica de Ceuta hasta Lisboa

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El miembro del Instituto de Estudios Ceutíes, además de exponer la historia masónica de Ceuta se centró en el Templo Masónico existente en la calle Teniente Pacheco entre 1933 y 1939

El miembro del Instituto de Estudios Ceutíes, Francisco Sánchez Montoya, ofrecía en la tarde de ayer viernes, en el XV Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española, con motivo del III Centenario de la Fundación de la masonería moderna, organizado por el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española en Lisboa, una ponencia sobre el templo masónico existente en Ceuta entre los años 1933-1939, ubicado en la calle Teniente Pacheco.


Durante su ponencia, el miembro del IEC se centro en dicho templo masónico, donde trabajaron las logias Hércules e Hijos de Hércules del Gran Oriente Español, y Constancia de la Gran Logia Española.


Montoya explicó a los presentes cómo desde que la logia Hércules vio la luz en 1930, uno de sus proyectos más importantes era encontrar un buen local para utilizarlo como lugar de reunión en el que desarrollar sus actividades. Este asunto fue uno de los problemas más serios a los que la masonería ceutí tuvo que enfrentarse. En sus primeros meses se instaló en unas habitaciones situadas en el sótano del hotel Gironés con la intención de permanecer allí solo unos meses, pero ese tiempo se dilató, hasta ubicarse finalmente en la conocida calle Teniente Pacheco.


Antes de centrarse en este templo masónico, Sánchez Montoya realizó una breve introducción sobre la historia de la masonería en la ciudad de Ceuta, indicando que la misma comienza en 1821 y llega a su trá­gico fin con la sublevación militar de julio de 1936. 


El integrante del Instituto de Estudios Ceutíes expuso a los presentes como la consiguiente re­presión tuvo como resultado 268 víctimas ceutíes, masones 27 de ellas, además de los numerosos encarcelados y exiliados, dando a conocer que entre uno y otro mo­mento, existieron ocho talleres masónicos en la ciudad: Antorcha de Is­mael, Africana, Hijos de la Africana, África, Hércules, Constancia, Hi­jos de Hércules y Themis. 


Sobre el templo masónico de Ceuta, indicó que el mismo se comenzó a construir a comienzos de 1933, destacando que las tres logias existentes en la ciudad, en esos momentos, Hércules, Hijos de Hércules y Constancia, se reunieron para estudiar la posibilidad de tener un templo común, ya que los locales de las dos últimas estaban en muy mal estado, designándose a un representante de cada taller para comenzar las negociaciones; por Hércules, Ángel Ochoa, por Hijos de Hércules Bartolomé Alcántara, y por Constancia el tipógrafo de la imprenta Alcalá, y dirigente socialista Juan Herrera.


Como expuso en su ponencia, Montoya resaltó que a partir de 1930, con la caída de la dictadura, dio inicio un nuevo período de euforia masónica, pudiéndose así hablarse de una «Edad de Oro» de la masonería en Ceuta tanto por el número de logias existente Hércules n.º 446 (55) (1930-1936), Hijos de Hércules n.º 66 (1933-1936), del GOE, y otras dos de la GLE, Constancia n.º 89 (1932-1935) y Themis n.º 107 (1934-1935) y también por el número de masones afiliados a ellas; sin duda, una etapa en que la masonería floreció de nuevo tras el largo paréntesis de finales del siglo XIX.


Con respecto al Templo de la Calle Teniente Pacheco, Sánchez Montoya expuso que pudo haber sido uno de los mejores de la masonería en España, no en vano recogió las palabras del que fuera maestro de la logia, Florencio Álvarez, quien en un testimonio expuso:  “vuestros esfuerzos se han traducido en que dispongáis de un templo que pueda considerarse como de los mejores (por no decir el mejor) con que cuenta la masonería española. Nada de esto me extraña, pues conozco bien y estoy convencido de lo que sois capaces en pro de nuestros ideales, felicitaros efusivamente por vuestra obra”.


Tras el recorrido realizado por la vida que tuvo este Templo Masónico en la ciudad, Sánchez fue finalizando su ponencia indicando que toda la historia de la masonería en Ceuta, se vio sepultada por la brutal represión que se desencadenó tras el golpe militar del 17 de julio de 1936. Que tuvo como resultado 268 víctimas, masones 27 de ellas, además de los numerosos encarcelados y exiliados. Cuando el 24 de julio de 1936 el Venerable maestro de la logia Hércules, Aonso Estivil, clausuraba las puertas del templo ceutí, en la calle teniente Pacheco, camino del exilio, se abatieron las columnas de toda una tradición masónica en la ciudad, con más de un siglo de historia, poniendo de manifiesto que “si escasos son los libros que traten la guerra civil en Ceuta, podemos aseverar que centrado en la masonería local, no existe ninguno”.

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