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Javier Ángel Diez Nieto
Domingo, 25 de noviembre de 2018
OPINION / Javier Ángel Diez Nieto

¡HABIA UNA VEZ…UN CIRCO!

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¡Facha, golpista, fascista, deleznable, institutriz, palmera, pirata, corrupto, filibustero, mezcla de serrín y estiércol, blanqueador, traidor, mentiroso, impresentable…rufián…! Son entre otras muchas lindas palabras las que transcienden todos los días desde el llamado Congreso español, más parecido al patio sevillano de Monipondio cuando llegaron Rinconete y Cortadillo que a otra cosa. Esto es así y lo que se dice en el run…run de la calle es que hasta los dos leones de bronce de la entrada (que por cierto y según escuche un día…se forjaron con los cañones de Tánger),  discuten entre ellos sobre si lo que escuchan es que están pasando lista o simplemente que están escupiéndose su bronca. ¡En fin…ustedes decidirán…! ¿Lista o insultos lo que se oye? 

 

Así están las cosas! Pero siguiendo las novelas ejemplares de Cervantes, lo que no cabe duda, allí donde debe ser el sagrado templo de la palabra, parece que algunos consideran, que aunque es el de la palabra nadie les ha dicho si estas debían ser las educadas o las malsonantes. Y como en ellas no se decía que allí debía ser todo con amor, como lo es el himeneo, que empieza por Hi…y termina con el meneo, pues no lo entienden. Por eso…¡Vaya usted a saber cómo lo entendera la dignidad personal de nuestros diputados!. Más es de esta manera que no de otra como nuestros padres de la patria entienden que debe ser su relación de dialogo en el buen gobierno de todos. Menos mal que son solo interinos y que con un poco de suerte muchos estarán despedidos en las próximas elecciones.

 

Mientras tanto la casa nacional sin barrer y nosotros dentro procurando no pisar el manchado suelo. Y de esta manera escribimos nuestra historia: tenemos a los nacionalistas catalanes imponiendo su idea de democracia exclusiva sobre todos los demás, a la justicia española en un descredito cada vez mayor, las fuerzas y Cuerpos de Seguridad cuestionadas, la economía ralentizando su crecimiento, los presupuestos rechazados tanto en Europa como dentro, la deuda aumentando exponencialmente, las pensiones futuras en grave riesgo de tan siquiera subsistir, el régimen laboral cada vez más preocupante, la fiscalidad buscando simplemente un fin recaudatorio sin las prestaciones necesarias, las ayudas sociales cada día en aumento por un crecimiento extraordinario de la pobreza crítica, sueldos miserables, el fraccionamiento de la convivencia cada vez mayor…etcétera…etcétera… Y aquí en el suelo patrio solo están contentos los medios de comunicación que siempre tienen fantásticos titulares sensacionalistas con todo ello.

 

Por otra parte, tenemos un grave problema con la inmigración en masa que está rompiéndola cohesión del llamado mundo occidental y que por cierto algún ideólogo socialista ha suavizado cambiando la expresión de “efecto llamada” por el de “efecto huida”, ¡Vamos…que no es lo mismo…! que con esta palabra el problema se lo pasamos a los países de donde se marchan (que se joroben ellos), no de los países a donde llegan!...Bueno…esto debe ser un efecto colateral de lo que ahora llamamos Postverdad, que ya no es la verdad sino lo que cada uno interesadamente entiende por verdad. Y sino…pregunten a la ingente cantidad de buenitas que nos crecen como champiñones desde dentro, anunciándonos el reino de la arcadia feliz donde todos seremos felices y comeremos perdices. Por cierto…perdices que no se podrán matar para alimentarnos ya que los animalistas nos lo prohibirán por asesinos de la naturaleza, así que solo quedara el pan y el agua como único alimento en el que todos estaremos de acuerdo. Para que luego digan que eso que se decía que en la cárcel solo se comía pan y agua era un castigo, de eso nada veréis como en el futuro está claro comeremos: “ajo…y agua…todos”. ¡Y eso sí que es un castigo!

 

Y luego…con todo esto…nos sorprendemos que cada vez surjan más con fuerza las voces discordantes… ¡Anda ya y que (…)! Y aquí lo dejo…de lo que pasa en nuestra casa, Ceuta, hablaremos otro día, solo decir que estamos en ello.

 

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