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V. Saura
Viernes, 11 de enero de 2019
SOCIEDAD

El Cuerpo de Bomberos planta cara a la amenaza biológica y química

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Varios bomberos de Ceuta se están formando con especialistas en de la Unidad Nuclear, Radiológica y Química de Madrid para saber actuar ante emergencias de origen biológico, químico o incluso radiológico

Las amenazas biológicas, radiológicas y químicas son una realidad que convive, aunque casi de forma desapercibida, con una sociedad cada vez más globalizada, en la que no existen fronteras ni para las personas, ni para las mercancías, ni para los virus. Enfermedades como la sarna, el síndrome de Diógenes, vertederos ilegales, un escape de metano en uno de los barcos que transportan este gas, fugas de combustible en petroleros, o el tráfico ilegal de fuentes radioactivas, conllevan un riesgo de contaminación real y más posible de lo que muchos ciudadanos pueden pensar. Por ello, los bomberos de Ceuta se forman estos días para hacer frente a estas amenazas y lo hacen de la mano de dos efectivos del Cuerpo de Bomberos de Madrid especializados en este área. 


Enrique Martínez, jefe de la Unidad Nuclear, Radiológica y Química de Madrid, conoce bien cuáles son estos riesgos. En una ciudad como Ceuta, el hecho fronterizo, tener al otro lado del Tarajal enfermedades ya erradicadas en España, actividades ilegales como el desguace de vehículos, o ser una de las gasolineras más importantes del Mediterráneo hacen que el riesgo exista y, aunque no en mayor medida de lo que está presente en otros territorios, obliga a estar preparado. 


Las amenazas, al contrario de lo que se pueda pensar, se esconden en lo cotidiano. Como ejemplo, Martínez habla de personas con síndrome de Diógenes que convierten sus viviendas en estercoleros contaminados o de vertederos ilegales. En Madrid, al año, se producen 300 intervenciones ante riesgo biológico grave por cuestiones como estas. Ceuta tampoco escapa a ellas y, nada más recibir la formación de cómo atender una amenaza biológica, efectivos del SEIS intervinieron ante la presencia de un cadáver contaminado en una vivienda. Además, este curso ha servido para que SEIS y Policía Nacional estrechen su colaboración y aúnen conocimientos ante posibles amenazas biológicas. 


La amenaza biológica, advierte Martínez, es la más fácil de propagar. Como ejemplo habla de la salmonella. No es hasta que un médico detecta varios casos de infección cuando se da la alarma y entonces se busca el foco. Por tanto, hasta que se localiza, pasa un tiempo en el que el virus se ha propagado sin control. 


Riesgo químico
En Ceuta, aunque no hay industria, también existe el riesgo de una contaminación química y sobre ello también se ha formado a los miembros del SEIS. “Ceuta es una gran gasolinera del Mediterráneo, por consiguiente hay una cantidad de combustible que supone”, recuerda Martínez para incidir en riesgos como los que supone un barco metanero, instalaciones de nitrogeno o incluso el oxígeno que se almacena en los hospitales. 


Para saber cómo enfrentarse a un gas o un agente químico, los efectivos del SEIS han trabajado directamente con maquetas hechas por Martínez de tal forma que han comprobado los riesgos y cómo actuar en barcos metaneros, o ante camiones cisterna con fugas, por ejemplo. Sin embargo, tras la teoría, la realidad es que los bomberos de Ceuta carecen de material para enfrentarse con todas las garantías a un incidente con agentes químicos. Por ello, el propio Martínez ha elaborado una lista de material que deben poseer y adquirir para enfrentar esas emergencias, que confía que pronto pueda estar disponible porque, de lo contrario, advierte que la formación no habrá servido de nada. “El esfuerzo económico para hacer estos cursos, de nada vale si los bomberos no continúan con material y entreno”, asegura. 


En cuanto a la amenaza radiológica, recuerda Martínez cómo la sociedad no puede prescindir de un mundo radiológico que permite, entre otras cuestiones, realizar tratamientos contra el cáncer. Por ello, en este caso, lo más básico es enseñar a los bomberos a autoprotegerse para que, a su vez, puedan ayudar a los ciudadanos. Ante la falta de medios, Martínez tiene claro que la prioridad es que los efectivos del SEIS sepan la información básica para trasladarla al Consejo de Seguridad Nuclear y que desde Madrid sepan orientarles. 


Sobre si existe una amenaza real en Ceuta en alguno de estos ámbitos -radiológico, biológico o químico (RBQ)-, Martínez parece tenerlo claro: sí, pero al igual que en otras muchas ciudades. “Convivimos con los riesgos RBQ o no avanzamos, es el precio de la civilización actual”, sentencia. Como ejemplo, este especialista señala cómo hace cinco años, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), tenía destinados a la búsqueda de fuentes huérfanas radiactivas por el mundo a ocho personas, mientras hoy en día tiene a ochenta. “Ceuta es un punto caliente, como paso fronterizo, y como consecuencia el riesgo está ahí”, explica para incidir ene que es el “precio de nuestra civilización”. Ante eso, los bomberos se mentalizan para intervenir y, los de Ceuta, se han formado para hacerlo con garantías de éxito. Por eso, hoy la ciudad está más preparada que hace unos meses para hacer frente, no sólo a emergencias cotidianas, si no también a las biológicas, químicas y radiológicas. 

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