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El PUEBLO
Domingo, 20 de marzo de 2016

Cada vez es mayor el número de jóvenes que beben

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Cada vez es mayor el número de jóvenes que beben, se inician a edades más tempranas, y lo hacen con el fin primordial de emborracharse. Muy pocos de los que se inician abandonan este mal hábito.

El alcohol es sin ningún género de dudas la droga más consumida por nuestros jóvenes, seguido a bastante distancia por el consumo de tabaco y de cannabis. Así se desprende de los datos obtenidos por el Estudio ABYLA en adolescentes de 13 a 19 años. Además en el consumo de alcohol se presenta una situación que dificulta mucho los trabajos para prevenir y para disminuir su consumo. Dicha dificultad añadida no es otra que el elevado porcentaje de adolescentes que consideran que el alcohol no es una droga (36% de los consumidores). Y como bien dice el rico refranero español “para poder ayudar y curar a un enfermo lo primero que se necesita es que el enfermo asuma que está enfermo”.

 

Aun con el riesgo de ser reiterativos, vamos a iniciar este artículo recordando cuáles son los efectos del alcohol sobre el cuerpo de los adolescentes. El alcohol es una droga con efectos depresores de la función del cerebro, y origen frecuente de la violencia contra las mujeres en el ámbito del hogar, así como de un elevado porcentaje de accidentes de tráfico y de muchos casos de absentismo y siniestralidad laboral. En síntesis, el alcohol interfiere en el funcionamiento del sistema nervioso modificando nuestro comportamiento y grado de consciencia. La persona se desinhibe, se encuentra más eufórico, más relajado, aumenta la sociabilidad, pero con grandes dificultades para asociar ideas, para hablar y para andar. Podemos afirmar que una persona que bebe alcohol sin moderación pierde capacidades para afrontar la realidad y se hace menos protagonista de su propia vida. Si la ingesta de alcohol es muy grande el joven puede llegar a un coma etílico, e incluso la muerte por bloqueo de los centros que regulan la respiración. La dependencia física y psíquica que provoca el consumo de alcohol es innegable. Sin embargo muchas veces no se insiste lo suficiente en los efectos tan perjudiciales que provoca el consumo de alcohol a medio y a largo plazo. Todos pensamos en la importancia rectora del cerebro, pero con frecuencia no insistimos lo bastante para poner en valor el papel clave del hígado como centro receptor de todas las sustancias digeridas que comemos, y cómo centro de transformación y de distribución y limpieza de los nutrientes y los productos del metabolismo celular. El hígado, que es un órgano capital para la vida, se ve lesionado gravemente por el alcohol, afectando a la calidad de vida presente y futura del adolescente. El tubo digestivo, páncreas y corazón no se ven libres de la intoxicación por alcohol.

 

Cuando tomamos un alimento proporcionamos a nuestras células las piezas que necesitan para construir su propio cuerpo, que en suma es el nuestro, y para liberar la energía que nos permite llevar a cabo todas nuestras actividades. Si lo que tomamos es alcohol solamente nos va a proporcionar energía (de difícil acumulación en forma de ATP) y ningún nutriente. Es lo que llamamos calorías vacías. El individuo pierde apetito, come poco, y la alimentación se vuelve incompleta e insuficiente. La persona adolescente pierde atractivo físico e interés por su proyecto de vida y su papel en la familia. Y un aspecto también a tener presente cuando uno se introduce en el mundo del alcohol es la sexualidad. Si sabemos que una gran parte de la respuesta sexual se genera en el cerebro, y el cerebro se ve afectado por el alcohol, las órdenes nerviosas del cerebro para provocar el incremento del nivel de hormona masculina (testosterona) y la afluencia de sangre al pene para provocar su erección, serán menos efectivas, generando impotencia e insatisfacción sexual.
 

 

¿Cuál es la situación del consumo de alcohol en Ceuta?
La situación concreta sobre el consumo de alcohol en los adolescentes de Ceuta de entre 13 y 19 años ha sido analizada recientemente gracias al trabajo de investigación sobre hábitos determinantes de salud en 507 individuos. Sus principales datos y conclusiones son las que se exponen en este artículo como manera de concienciar a los jóvenes, a sus familias, y en general a toda la ciudadanía. Casi la mitad de nuestros jóvenes comprendidos en las edades estudiadas han probado, aunque sólo haya sido en alguna ocasión, bebidas alcohólicas. De este elevado porcentaje que se inician son pocos los que abandonan el contacto abusivo con el alcohol. Aproximadamente un 15% de los que probaron la experiencia del alcohol no encuentran en ello placer, ni otra satisfacción para continuar bebiendo.

 

Estos porcentajes debemos analizarlos sin perder de vista la variable cultural de pertenencia de nuestros adolescentes, ya que en el caso que estamos tratando del consumo de alcohol las especificidades son muy relevantes. Así, los jóvenes consumidores de bebidas con alcohol (litrona, cubatas, chupitos, cerveza y vino) son en un 86,2% de cultura cristiana y el 13,8% de cultura musulmana. Si en lugar de hablar exclusivamente de aquellos adolescentes que consumen alcohol lo hacemos del conjunto de toda la población de adolescentes , según cultura, la proporción de jóvenes cristianos que toman bebidas alcohólicas alcanza un 62% de ellos, y los bebedores de cultura musulmana serían el 8,5%, principalmente a partir de los 15 años.

 

Un conocimiento muy relevante es saber a qué edad se inician los adolescentes 3lescentes ceutíes en el consumo de bebidas alcohólicas. A los 14 años el porcentaje de jóvenes que ya han consumido alcohol es del 42´9%, y a los 16 años ya lo habrían probado el 94,7% de los bebedores de alcohol, apareciendo casos de iniciación a los 10 y a los 11 años.

 

Si preguntamos ¿Qué edad tenías cuando te emborrachaste la primera vez? Podemos apreciar que encontramos casos con doce años, y a los 17 años ya se habrían emborrachado alguna vez el 100% de los bebedores.

 

Las razones por las que nuestros jóvenes dicen consumir alcohol son principalmente por diversión, siguen el “porque quiero” y el “por ser más sociable”.
 

 

¿Cómo ha evolucionado el consumo de alcohol en la última década?
El Estudio HBSC, en el año 2006 para chicos y chicas de 11 a 17 años, nos aporta datos para toda España, y también para el conjunto de Ceuta más Melilla. Declaran no beber el 75,5% de los adolescentes de ambas ciudades, mientras que la media nacional estaba en una tasa de no bebedores del 48,1%. En consecuencia Ceuta y Melilla ocupaban en el 2006 el último lugar en el listado nacional de bebedores de alcohol. ¿Cuál ha sido la evolución del consumo de alcohol en los adolescentes desde el año 2006 hasta el 2014, es decir en los últimos ocho años? Con la precaución de saber que la franja de edades de ambos estudios no son exactamente las mismas, apreciamos un incremento importante en el porcentaje de adolescentes que beben alcohol, pasando de un 24,5% en 2006 a un 35,8% en 2014 (el diferencial, si ajustamos las edades, sería de un 10% de incremento).

 

Los sujetos que sirven de ejemplo para beber alcohol siguen siendo el mejor amigo del adolescente y su propio padre. Nos interesa saber el grado de vinculación que tiene el consumo de alcohol con otras variables sobre la salud.

 

Así, apreciamos una relación alta con una mayor frecuencia de sentirse cansados; con la menor frecuencia con la que desarrollan actividades deportivas; con el mayor consumo de tabaco; con un mayor sentimiento de soledad; con una peor autopercepción del estado de salud; con un mayor sedentarismo y consumo de horas en videoconsolas y televisión; con un peor sentimiento de felicidad, y con un menor interés por ir a estudiar al instituto.

 

Si bien es cierto que no hay una elevada concienciación sobre la consideración del consumo de alcohol como droga, también lo es el convencimiento expresado de que el consumo de bebidas alcohólicas produce daños importantes en el cuerpo, principalmente en cerebro, hígado, riñones y sistema cardiovascular. Es posiblemente este convencimiento de los problemas de salud y del deterioro de la imagen corporal del joven, que acarrean el consumo de alcohol, la mejor y más eficaz línea de sustentación para las actuaciones en el ámbito de la Promoción y Educación para la Salud en los centros educativos. Con el claro objetivo de prevenir y disminuir la prevalencia del alcoholismo a favor de una juventud más sana, llena de vitalidad, de alegría y de proyectos de futuro, en esta etapa de la adolescencia que es clave para el crecimiento y la maduración personal.

 

* Doctor especialista en Alimentación, Nutrición y Educación para la Salud. Máster en Sexualidad Humana y en Bioética. Catedrático de Biología y Geología del IES “ABYLA” de Ceuta. Componente del grupo de investigación sobre adolescentes HUM 840 de la Universidad de Granada.

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 7 de septiembre de 2016 a las 07:52
Richard Olives Peña
Excelente sitio con un gran contenido de autoayuda y orientación en este tema de las adicciones. Felicitaciones a sus creadores.

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