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EFEMÉRIDES PAR LA HISTORIA
Lunes, 28 de marzo de 2016

Fernando el Católico, el quinto centenario de su muerte

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Madrigalejo es una pequeña localidad de apenas 2.000 habitantes , situada al SE de Cáceres, en la comarca de las Vegas Altas del Guadiana que geográficamente pertenece a la provincia de Badajoz , y sin embargo no muy lejos de la ciudad de Trujillo y a 97 kms de la capital cacereña.

 

Madrigalejo reclama también un lugar en la historia, al ser el sitio donde murió un ilustre huésped, aunque lo hiciera muy a su pesar, cual es el caso de Fernando el Católico, del que este año y en concreto el 23 de Enero, se ha cumplido el quinto centenario de su fallecimiento.

 

Fernando II de Aragón y V de Castilla, conocido también como Fernando el Católico, fue el primer monarca que usó el título de Rey de España y el primero que firmó “ Yo el Rey”.

 

Nació en un palacio, en Sos (provincia de Zaragoza) y fue a morir en una rústica y humilde casa de la citada localidad cacereña, sin dinero suficiente para pagar siquiera el entierro. Y eso que Fernando el Católico era ampliamente conocido en Europa al morir, y en sus últimos años tuvo conciencia del papel fundamental que le había tocado desempeñar en los negocios del mundo. “A las cosas que los malos dicen al emperador (Maximiliano I) contra mí – escribe en enero de 1514 en carta a su embajador Pedro de Quintana en la corte austríaca, ante las preguntas del emperador – una sola cosa habéis de responder: que hace más de setecientos años que nunca la corona de España estuvo tan acrecentada ni tan grande como ahora, así en poniente como en levante, y todo después de Dios por mi obra trabajo”.

 

Ciertamente, la figura histórica fernandina, rey de Aragón, Castilla y las Dos Sicilias, marca una serie de acontecimientos decisivos, como la unión de los reinos peninsulares, la guerra de Granada, la expulsión de los judíos, el descubrimiento del Nuevo Mundo y la conquista de Nápoles. Se trata de un momento definitorio de la Historia de España que señalaría el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, y tuvo en el monarca aragonés a su principal protagonista. Con razón pudo decir Felipe II : “A éste lo debemos todo”.

 

Una pregunta que muchos historiadores se han hecho siempre es si Fernando fue realmente un buen católico, o simplemente consideraba la religión como un instrumento de su política. La respuesta es claramente afirmativa en el primer sentido y se manifiesta a través de diferentes claves:

 

La primera es política. El rey no se contentó con ser católico en lo personal ya que fue también y sobre todo, Rey Católico. Toda su acción de gobierno acertada o equivocada, llevó esa impronta, que refrendó la iglesia al declararle monarca “Católico” por antonomasia.

 

El Papa Inocencio VIII fue el primero en dar el título de “Reyes Católicos” a Isabel y Fernando tras la toma de Granada, como parece testimoniar la inscripción en su tumba del Vaticano, donde quedaron inscritas en mármol las palabras:”Regi Hispaniarum Catholici Nomine Imposito”.

 

En 1494, Alejandro VI, el sucesor de Inocencio VIII, expidió la Bula “Inter caétera” que cita a los Reyes de Aragón y Castilla en los siguientes términos:

 

“Alejandro obispo, y siervo de los siervos de Dios. Al queridísimo hijo en Cristo Fernando y a la queridísima hija en Cristo Isabel, ilustres reyes de Castilla, León, Aragón y Granada, salud y bendición apostólica.

 

El título fue reconocido nuevamente por Alejandro VI en diciembre de 1496 en Bula en la que se fundamenta la concesión del nombramiento de “Católicos” por varios motivos, entre ellos: la reconquista de Granada, la expulsión de los judíos que no aceptasen el bautismo y el esfuerzo por evangelizar a los indígenas de las nuevas tierras descubiertas.

 

Al morir Isabel en 1504 – “ su muerte es para mí el mayor trabajo que en esta vida me podría venir”- , Fernando, tenía 53 años; y aunque él mismo calificó a su difunta esposa como la mejor y más excelente mujer que nunca tuvo, decidió contraer nuevas nupcias impulsado tal vez, por su delicada situación, con una hija demente, Juana, y un yerno, Felipe el Hermoso, ingrato.

 

El fraile Bernardo Juan de Enguera, inquisidor apostólico de Cataluña y los embajadores Juan de Silva y Tomás Malferit, negociaron el enlace por poderes de Fernando el Católico y Germana de Foix, sobrina del rey de Francia Luis XII, el 25 de Agosto de 1505.

 

El matrimonio tuvo lugar el 18 de Marzo de 1506 en la villa palentina de Dueñas. La novia era, según testimonio de Fray Prudencio de Sandoval, “poco agraciada, alta, corpulenta y algo coja”, y gran amiga de holgarse en banquetes y fiestas”.

 

Fruto de este matrimonio desigual- Germana de Foix tenía apenas 18 años y Fernando le triplicaba la edad- nacería en 1509 un varón , Juan de Aragón, que sobrevivió unas horas. A pesar de este contratiempo el matrimonio persiguió hasta el final el anhelado heredero que hubiera permitido la transmisión hereditaria en detrimento de Juana La Loca, pero el monarca enfermó en mayo de 1513 en Medina del Campo y ya no volvió a recuperarse. Padecía de hidropesía, probablemente también estaba aquejado de nefritis irritativa, provocado todo ello, al parecer, por el reiterado uso de pócimas erotizantes. El cuadro clínico se agravó con una insuficiencia cardíaca y una hemorragia cerebral.

 

Fernando el Católico se vio obligado a hacer un alto en Madrigalejo en su ruta desde Plasencia a Guadalupe donde se disponía a asistir al capítulo de las Órdenes de Calatrava y Alcántara que iba a tener lugar en el Monasterio. Se hospedó en la Casa de Santa María regentada por frailes guadalupenses. El rey entró en trance agónico en el frío atardecer del 22 de Enero de 1516 y murió en las primeras horas de la madrugada siguiente. Su fiel Galíndez de Carvajal, quien además de testigo del acontecimiento era miembro del Consejo Real, describió sucintamente el momento:” En la medianoche, entre una y dos, entrante el miércoles que contaban 23 días de Enero de 1516, cuando pasó de esta presente vida. Nuestro Señor le quiera perdonar, que buen rey fue. Falleció en hábito de Santo Domingo”.

 

Así lo cuenta también Pedro Mártir de Anglería en carta a su primo el obispo de Tuy, el mismo día del deceso.

 

“Allí quedó muerto, en una casita desguarnecida e idencorosa. Mira lo poco que se puede confiar en los aplausos de la Fortuna y con los favores seculares”.

 

Fue pues en Madrigalejo, donde Fernando el Católico redactó su último testamento que unificaba los dos reinos en los que estaba dividida España, dejando todas sus posesiones a su hija Juana, y en el puesto que ella debía asumir, el gobierno y las regencias de los reinos de Castilla y Aragón, a su nieto Carlos, el futuro Carlos I. También dispuso los bienes que dejó a sus sirvientes y a su esposa. Y como última voluntad expresó su deseo de ser enterrado en la Catedral de Granada junto a la reina Isabel.

 

Germana de Foix se casó dos veces más e incluso con 29 años tuvo relaciones con el monarca Carlos I . Fruto de estas relaciones de Carlos con su abuelastra, según el historiador Manuel Fernández Álvarez, nació una hija, Isabel, que nunca sería reconocida oficialmente por el joven rey de España.

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