La inquilina la echó de su propia casa, no le paga y ahora será embargada por el banco

Saida Brahim lleva ocho meses sin cobrar el alquiler de su piso ocupado, ahora se ha quedado sin trabajo y el banco le amenaza con embargarle la propiedad

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El problema de la ocupación de viviendas está cada vez más presente en el debate público de nuestro país, ya sea de forma ilegal con los casos de los conocidos como ‘okupas’ o cuando algunos se aprovechan de los procedimientos legales para vivir durante un tiempo en una propiedad ajena sin pagar el alquiler. Este último es el caso que le ha tocado sufrir a la ceutí Saida Brahim, que fue echada de su propia casa por la inquilina, que sacó todas sus pertenencias y se negó a abandonar la vivienda a pesar de habérselo comunicado con dos meses de antelación de la finalización del contrato de alquiler, cambiando la cerradura. Ahora, con la crisis del coronavirus, Saida se ha quedado sin trabajo, sin los cobros de alquiler, y el banco le ha comunicado que, si no paga la hipoteca, la casa será embargada.

Saida Brahim alquiló su casa en enero de 2019 y en noviembre de ese año comunicó a su inquilina que tenía que abandonar el domicilio porque lo necesitaba para uso propio. La inquilina aceptó pero cuando llegó el momento de irse le pidió más tiempo para que pudiera buscar una alternativa donde vivir. “Acepté darle un tiempo para encontrar algo y poder salir de la casa, pero como yo necesitaba vivir allí estuvimos conviviendo durante dos semanas. Mi sorpresa fue cuando un viernes, tras salir a hacer unas gestiones, llegué y vi todas mis cosas en la calle y la cerradura cambiada”, relata Saida, a la que echaron así de su propia casa.

Los hechos fueron denunciados a la Policía y al poco tiempo se celebró un juicio rápido, cuya sentencia fue desfavorable a la propietaria ya que las conversaciones por WhatsApp, donde se comunicaba a la inquilina que tenía que abandonar la casa, no fueron aceptadas como una forma de comunicación oficial, por lo que “tenía derecho” a cambiar la cerradura si quería y echar a la propietaria de la casa. Desde este conflicto, en enero de 2020, la inquilina continúa en la casa sin pagar el alquiler.

Este caso fue llevado por Mohamed Ali como abogado de oficio, que explica que Saida denunció en su momento denunció a la persona que estaba de inquilina en su casa, que tenía contrato, por coacciones. Una denuncia que fue llevada por los Juzgados de lo Penal y sobre la que actualmente se está tramitando el recurso de apelación en la Audiencia. Ahora, tiene que denunciar por lo civil para solicitar el desahucio por impago, “y mientras tanto sigue esta persona en la casa, que no le está pagando el alquiler, está fuera de contrato y está ahí, como se suele decir coloquialmente, por la cara”, relata Ali.

Para Saida este hecho ha supuesto un grave problema económico y emocional, mostrándose nerviosa y desesperada en busca de ayuda. Cuenta que su casa ya la pagó en su momento y le costó mucho esfuerzo, pero que después la puso como aval para un familiar, por lo que es esto lo que tiene que pagar a la entidad bancaria. Actualmente tiene que vivir fuera de Ceuta porque no tenía donde residir mientras que en la península ha podido ser acogida por unos amigos. “Voy a perder mi casa, que me costó años conseguirla”, relata Saida, que tiene la propiedad desde hace 16 años y decidió alquilarla cuando se vio con dificultades económicas para poder pagarla. Ahora, se pregunta cómo es posible que su inquilina le confirmara que se iba a ir al año que cumplía el contrato y después la tratara “como una perra echándome a la calle. Si no quiere salir por lo menos que me pague el alquiler”, apunta, selalando a las deficiencias de la justicia: “No lo veo justo, es mi propiedad y la estoy pagando todos los meses”. La ceutí confisa que “emocionalmente está siendo muy difícil, ponte en mi lugar”.

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