La Asociación Marroquí-España acusa a Mateos de “generar discriminación, rechazo y odio” a los inmigrantes
Desde la Asociación Marroquí-España condenan las declaraciones de la delegada del Gobierno en Ceuta, Salvadora Mateos, pidiendo que no se de comida a los migrantes en la calle
La Asociación Marroquí-España para la integración de inmigrantes, ha condenado este jueves a través de sus redes sociales las últimas declaraciones de la delegada del Gobierno en Ceuta, Salvadora Mateos, en las que instaba a no dar alimentos a los inmigrantes que se encuentran pidiendo en las calles de Ceuta.
Exactamente, Mateos instaba a dejar de dar comida y declaraba: “doy las gracias a todos, pero quiero hacerles ver que sus acciones provocan que estos jóvenes permanezcan en las puertas de los supermercados, restaurantes, etc., buscando ayuda”.
Para esta asociación, con sede en Málaga y que trabaja desde 2003 por la inclusión de las personas migrantes, no se puede “más que condenar” las declaraciones de Mateos, realizadas a través de un medio local, porque “el problema no son las personas migrantes en la puerta del supermercado. El problema es por qué están ahí, y por qué las políticas aplicadas y los discursos racistas acaban generando un impacto en la sociedad, causando rechazo hacia colectivos en situación de vulnerabilidad”.
Demandan que las autoridades apliquen el “máximo sentido de responsabilidad”, algo que apuntan que Mateos no hace al “pedir a la población que no entregue comida a las puertas de supermercados menores y jóvenes porque resultan molestos o incomoda verles en esta situación” y aseguran que esto “es perder de vista la verdadera problemática”.
La Asociación Marroquí-España destaca que “el verdadero problema es que haya personas viviendo en situación de calle y que, hasta el momento, no se hayan puesto en marcha mecanismos para dar una acogida digna y respetuosa. Hablamos de menores, jóvenes y adultos”. Por eso recuerdan que, en cualquier caso, la condición de menor prevalece en todo sentido a la condición de extranjero, a pesar de que sean continuamente señalados por haber migrado.
“El problema es que estamos asistiendo a un incremento de los ataques racistas y xenófobos y esta clase de discursos generan discriminación, rechazo, inseguridad y odio. Deshumanizan y dan lugar a violencia en múltiples formas, siendo las más graves los asesinatos racistas”, sentencian desde la asociación.