«Tocar en Ceuta es tocar en casa, mucha responsabilidad y siempre es muy agradecido»

CULTURA

Álvaro Mur tuvo un amor a primera vista con el piano, comenzó su formación elemental en Ceuta y desde el primer día que acarició las teclas del instrumento, sabía que quería dedicarse a ello. Pero el amor también se trabaja, y el ceutí se ha educado en el universo de las partituras, para llegar a lo que seguirá siendo, en continuo aprendizaje.

Álvaro Mur./FOTO CEDIDA
Álvaro Mur./FOTO CEDIDA

Álvaro Mur (1993) es una de las jóvenes promesas del pianismo español con numerosos premios que avalan su trayectoria nacional e internacional. Caballa, profesional y generoso, porque Álvaro comparte con nosotros su música, partituras que descompone como si fuera un mueble de Ikea. Valentía es otra de los adjetivos que definen a Álvaro, porque aunque Mozart le parecía complicado, hoy pisa el Teatro Auditorio del Revellín tocando sus composiciones. Trabajo, eficacia y mucha salud mental, porque los pianistas, músicos y toda la sociedad, debe trabajar en ello, Álvaro ha reconocido que “la mente tiene que estar muy sana para que todo funcione”. Piano, música y muchas ganas de que los ceutíes disfruten de la música tanto como él.

• Pregunta.- ¿Cómo y cuándo comenzó su amor por el piano?

Respuesta.- Llevo tocando desde que tengo memoria, mi primer contacto con el piano fue a los siete años y no fue nada especial, cantaba mucho en casa, típico niño con inquietudes musicales, y mis padres me inscribieron en el Conservatorio Profesional de Ceuta. Lo que sí tuve fue un amor a primera vista, desde la primera clase sentí lo que era el piano, y en cuanto salí le dije a mis padres que quería dedicarme a eso –sin saber de qué iba realmente- de ahí ya fui descubriendo todo el camino que realmente he hecho, que me ha enganchado mucho más.

P.- Los maestros en esta carrera son muy importantes, ¿cuál es su recorrido musical y profesional?

R.- Los profesores lo son todo, en esta profesión se dice mucho que es talento innato, yo creo que sí hay una parte de talento, pero sobre todo son las personas que te encuentras en el camino. El Conservatorio fue mi primera educación básica, pero no tuve un maestro formal hasta los diecisiete años, fui un poco autodidacta. A los 17 di con mi primer maestro, Alfonso Calderón, y empecé a trabajar con él casi como si estuviese adoptado, como un hijo. Era una relación muy íntima, de trabajo muy duro y de descubrir cómo funciona realmente la técnica, la música y enfocarme en sus principios musicales e incluso éticos.

Estudié una temporada con Lilya Zilberstein, en la Accademia Musicale Chigiana de Siena y en Viena (Universität für Musik und darstellende Kunst Wien), después pasé a estudiar con el maestro Josep. M. Colom. en Barcelona, es un gran maestro e historia del piano español. Además, en el camino he hecho masterclass, he estado con maestros de orquestas que me han enseñado y de los que sigo aprendiendo, porque esta carrera es aprendizaje y absorber como una esponja.

«Me tomo la partitura como si fuera un mapa o como si cogiera el plano de un mueble de Ikea»

P.- ¿Barcelona por formación o por ser una ciudad que le gustaba?

R.- Es casualidad, nunca tuve una ciudad sueño, primero buscaba a la persona y luego preguntaba dónde estaba, si hubiese estado en Papúa Nueva Guinea, allí estaría. Después, por supuesto, Barcelona es una ciudad con mucha calidad artística y comunicación y eso cultiva, porque no solo es música, tengo que absorber otras artes.

P.- ¿Qué personalidad musical cree que le influyó más en su carrera?

R.- Muchos, tengo admiración por artistas del siglo pasado, sí que recuerdo que hasta que no comencé a ir a conciertos en directo cuando viajaba, escuchaba grabaciones de Sviatoslav Richter, de la antigua Unión Soviética. También he escuchado muchas grabaciones de Arkadi Volodos o Alfred Brendel, estos eran algunos de los que me influenciaron en esta etapa de descubrimiento.

P.- ¿En qué repertorio se siente más cómodo?

R.- Es una pregunta difícil porque lo mismo digo una cosa y no cumplo expectativas, te cuento lo que estoy tocando más ahora, eso sí, intento tocar siempre lo que me apetece. Creo que uno puede aportar más cuando está a gusto con el repertorio y lo disfruta. Yo ahora toco mucho la música del Romanticismo tardío y principio del Siglo XX, he tocado mucho de Liszt, he tocado mucha música española también, Manuel de Falla está siempre muy presente en el repertorio. Pero a la vez me sale tocar Mozart o Beethoven y me siento a gusto también en casos concretos, con obras concretas.

«Mozart es como andar sobre un suelo de cristal, un paso en falso hace que el suelo se rompa»

P.- He visto en uno de sus post de Instagram (@alvaromurpiano) que Mozart le parecía difícil y se presenta en Ceuta con el mismo, ¿por qué?

R.- Es muy difícil, es una relación de amor odio, porque Mozart, aparentemente, puede parecer un compositor sencillo, tiene cosas casi inocentes aunque hay mucho drama en su música. La textura y la música parece muy simple y sencilla, pero tocar Mozart es como andar sobre un suelo de cristal, tienes que andarte con cuidado porque un paso en falso hace que el suelo se rompa. Me encanta su música y entonces no puedo dejar de tocarla.

P.- Ha pisado muchos escenarios y países, ¿hay alguna ciudad o país que sea un sueño por su calidad artística o sus músicos?

R.- No le hago ascos a ningún teatro, de hecho me gustan los teatros pequeños porque se crea un ambiente íntimo. Sí te puedo decir que quiero empezar a tocar más en Estados Unidos, me encantaría. También me haría ilusión conocer todos los teatros europeos, pero no tengo una predilección por decir me muero ir a equis sitio, si es un pueblo perdido pues también.

P.- La última vez que nos visitó fue de la mano de Susana Gómez, ¿es diferente tocar solo a cuando hace colaboraciones?

R.- Es muy diferente, es otra actitud. Para empezar, el trabajo, tocas con otros músicos o con una orquesta, tienes una parte solista e individual, pero tienes que comunicarte con los demás músicos, intercambiar los mensajes, hay que estar muy atento el uno del otro y hay un factor de reacción, ver en sí lo que ocurre y reaccionar. Cuando tocas solo también afrontas el repertorio de otra manera, es un poco más íntimo, buscas otras cosas. ¿Cuál es más difícil?, no sabría decirte, lo que puedo decirte es que lo que más me gusta es tocar con otras personas. Me parece que se crea mucha satisfacción cuando miras a tu compañero y dices “okey, lo hemos clavado, ha habido un momento”.

«Esta carrera es un continuo aprendizaje y absorber como una esponja»

P.- ¿Qué tal fue la experiencia en el Festival George Enescu?

R.- Es uno de los grandes concursos que se hacen en todo el mundo y creo que fue justo después del confinamiento grande que tuvimos, que empezaron a abrir las cosas y eché un poco como a ver qué pasa si solicito el concurso. La sorpresa fue cuando me respondieron “mira has entrado”. Menuda responsabilidad, fue un sabor agridulce la sensación, porque a un mes de la prueba, que tenía que ir allí a Rumanía, la cosa se puso fea y tuvieron que hacer el concurso online. No pude ir, tuve que mandar una grabación y se quedó en una situación virtual, no más. Fue una pena porque quería ir allí a tocar.

P.- ¿Cree que es útil conocer recursos sobre improvisación?

R.- Sí, este es un tema muy interesante porque lo que es la segunda mitad del Siglo XX hasta ahora, aunque ahora está empezando a haber un punto de inflexión, el músico clásico se ha alejado completamente de la improvisación, ya ni siquiera se enseña en los conservatorios por una serie de factores, pero es muy importante porque saber improvisar te da seguridad, soltura ante cualquier adversidad que pueda surgir en el escenario. Además, puedes añadir elementos a las obras o entre las obras en el concierto. Yo siempre digo que hay que recordar que Mozart, Beethoven y Liszt improvisaban, además que llegaban al concierto con la partitura a medio terminar, no les daba tiempo y decían bueno pues ya lo hago ahí. Yo, por ejemplo, no lo he hecho todavía en concierto, alguna cosita he improvisado pero sí que he tomado algunas clases y recursos que ayudan sin duda.

«Diría que lo más importante que tiene que cuidar un músico es la mente»

P.- ¿Cuál es su género favorito para estar en casa?

R.- Llámame obsesivo pero no salgo del repertorio. Lo que hago es cambiar de instrumento, en vez de escuchar música para piano, pues escucho música para otro instrumento. Escucho orquesta, ahora estoy escuchando más ópera, pero no, no salgo de aquí.

P.- Para los cantantes es muy importante cuidar la voz, ¿hay algún truco para el cuidado de las manos de un pianista?

R.- Yo personalmente no me cuido mucho las manos, por supuesto se evita coger peso, hacer esfuerzos que te puedan hacer daño. No se me ocurriría ir a un gimnasio y coger pesas porque puede ser una lesión grave. Diría que lo más importante que tiene que cuidar un músico es la mente. Ya sea a través del deporte, desconectando o leyendo, es una profesión de muchas horas, de estar mucho encerrado ensayando y esto cala, hay que sacrificarse de alguna manera. Pero como en cualquier otra profesión, un deportista de élite también, tiene que tener bien la mente para funcionar en un trabajo de alto rendimiento. Es esencial, en cualquier profesión de alto rendimiento la mente tiene que estar muy sana para que todo funcione.

Álvaro Mur./FOTO CEDIDA
Álvaro Mur./FOTO CEDIDA

P.- ¿Cómo es el proceso creativo para Álvaro?

R.- Cuando cojo una partitura hago el proceso de descomponer, me tomo la partitura como si fuera un mapa o como si cogiera el plano de un mueble de Ikea y tengo que ir desde el armario, hasta el tornillo, con la partitura, desmontando, ver estas partes, estas estructuras, dónde está la nota esencial, donde está el tornillo tal, aprender cómo encaja y ahí volver a construir. Aprender primero a deconstruir para volver a componer.

P.- ¿Cambia la sensación de subirse al escenario cuando ha pisado tantos?, ¿comodidad o nerviosismo como la primera vez?

R.- Un poco de los dos, tengo esa cosa de que te sientes como que estás en una zona de confort, porque es donde me siento más a gusto, pero siempre hay una cuestión de incomodidad, de que no se sabe qué va a pasar. Por muy controlado que esté, por mucho que hayas rodado repertorio o tengas experiencia, nunca se sabe qué va a pasar ese día ni qué reacción va a haber, siempre está esa cuestión de a ver qué pasa.

«Absorber mucho de los demás es súper importante, y a veces se olvida»

P.- ¿Qué recomendaciones tiene para alguien que quiera comenzar en la música?

R.- Que disfrute, que le eche horas (porque hay que echarle muchas horas), pero que sea un trabajo dulce, que esté disfrutando de todo. Me he encontrado con alumnos que me preguntan consejos porque acaban de empezar: es que me frustro porque no me salen las cosas, etc. Yo el consejo que doy es que mimen el trabajo, que tocar el instrumento no sea como ir a picar a una mina. Que crees con mimo cada pasaje, cada proceso, y después, empaparse de mucha música, ir a muchos conciertos, absorber mucho de los demás, es súper importante y a veces se olvida.

P.- ¿Qué le diría a los ceutíes que van a ir al Teatro Auditorio del Revellín?

R.- Solo puedo decirles que estoy deseando verlos, que disfruten de la música tanto como yo, que disfruten también de los compositores. Tengo muchas ganas de compartir con ellos este repertorio. Tocar en Ceuta es tocar en casa, siempre es muy agradecido, y mucha responsabilidad.

También te puede interesar

Lo último

stats