Policía Nacional y la Guardia Civil muestran a los alumnos del IES Abyla que el acceso a las fuerzas de seguridad es posible para todos
IGUALDAD
Agentes de ambos cuerpos ofrecieron sendas charlas a los grupos de 4º de la ESO y 1º de Bachiller dentro de las actividades que el centro ha programado en la semana de la mujer
Esta mañana los alumnos de cuarto de la ESO y primero de Bachiller del IES Abyla han podido comprobar de primera mano que “el acceso a las fuerzas de seguridad es igualitario y que al contrario de lo que se suele pensar en un principio, hay opciones profesionales sin segregación de ningún tipo”. Lo han hecho de la mano de las agentes Alicia Contreras y Ana Rosa García que han hablado al grupo de unos cien alumnos sobre la incorporación de la mujer a la Guardia Civil, cómo ha ido evolucionando la mujer dentro del cuerpo y de sus experiencias personales para animar tanto a chicas como a chicos a presentarse.
La actividad forma parte del Plan de Igualdad que, atendiendo a propuestas de la comunidad educativa, y de agentes sociales externos bajo el lema ‘Trabajamos todos los días la igualdad, el respeto y la convivencia, visibilizamos hoy’, ha puesta en marcha dentro de la Semana de la mujer que han celebrado en el centro. Los alumnos también recibieron la visita ayer de la Policía Nacional, en concreto de dos agentes de Seguridad Ciudadana, que también mostraron la posibilidad de un camino laboral disponible para hombres y mujeres.
En el caso de tanto de Alicia, como Ana, las dos cuentan con algún familiar entre las filas de la Guardia Civil, pero la elección de su profesional fue vocacional para las dos. En la charla, ambas contaron al atento público formado por unos cien alumnos y sus profesores que no tuvieron problema en seguir su vocación por ser mujer. Al revés, que ser minoría les daba más fuerza. “Si ellos pueden, ¿por qué no yo?”, se preguntaba Ana Rosa García para demostrarse que si ella quería también podía.
“Yo creo que era mi destino. Empecé jovencita, tampoco sabía lo que era la Guardia Civil, fue como un flash. Dije ‘Mama, quiero ser Guardia Civil’”, y Alicia lo consiguió. Y eso fue lo que trató de transmitir en la charla de ayer, que si se quiere se puede. “En ese momento”, recuerda, “no pensé en nada, ni cuántas mujeres había ni nada… Yo quería ser Guardia Civil”. A su madre le costó un poco al principio, pero su ingreso en el cuerpo fue recibido con alegría y emoción por las dos. Los comienzos fueron difíciles, pero no se arrepiente de ser una de las 24 mujeres que hay en la Comandancia de Ceuta.
A Ana Rosa también le llamaba mucho la atención todo lo que incluía a las Fuerzas Armadas y nada le hecho para atrás. Aprovechó que se bajó el mínimo de altura para entrar en la Guardia Civil y optó a las oposiciones. De nuevo, nadie apostó por ella, pero eso no le importó: “Me preparé y entré”.
Las dos no dudan en defender que, aunque nadie crea en ti, puedes hacerlo. “Que crean siempre en sí mismas, esto está para todos. El tren pasa todos, con constancia se consigue”, aconsejan y añaden que desde la Guardia Civil “están esperando a muchas mujeres con los brazos abiertos porque todavía tenemos que llegar a la igualdad”. De hecho, según manifiesta la propia Benemérita, son el cuerpo de las Fuerzas de Seguridad con menos mujeres entre sus filas. Y las dos son un buen ejemplo de que si se quiere se puede.
Y gracias a estas charlas, las nuevas generaciones al menos tienen acceso a una información que ellas no tuvieron en su momento y que les abre un mundo de posibilidades disponible para todo el mundo, tanto hombres, como para mujeres. “Creo que tenemos que informar a la sociedad de que esto es accesible, la gente lo ve como algo muy lejano, y no es imposible. Requiere dedicación, pero no es inaccesible”, termina Ana Rosa.