Comandante General: «En Ceuta, más allá de una simbiosis de lo civil y lo militar, se produce una fusión»
DEFENSA
El nuevo Comandante General de Ceuta, Marcos Llago Navarro, describe y analiza para EL PUEBLO sus cien primeros días en el cargo de la ciudad autónoma donde no ha sido su primer cargo de mando
Pregunta.- No es su primer cargo de mando en Ceuta ¿Cómo describiría usted su experiencia previa en la ciudad?
Respuesta.- Mi experiencia previa podría resumirla en una frase: me dejó huella. Durante los años de formación en las academias militares a mediados de los ochenta, mis compañeros ceutíes, un grupo numeroso de incondicionales caballas, despertaron en mí la curiosidad por conocer las bondades y los atractivos de Ceuta. Entre ellos, el hoy Coronel Vargas-Machuca, una de esas grandes amistades forjada en la juventud y afianzada con el tiempo, y que en esos años académicos era el más apasionado, el más persuasivo de los caballas, me decía: tu tierra valenciana es muy bonita pero Ceuta… ¡Tienes que venir a conocerla, Marcos, te encantará!
Sin embargo, por diferentes circunstancias, no pude venir a visitarla hasta entrado el siglo XXI, que lo hice en un par de ocasiones con motivo de las tomas de mando en el Acuartelamiento González-Tablas, de los Coroneles Acevedo Espejo y, unos años más tarde, Vega Murcia -hoy nuestro Superintendente de la Policía Local-. Visitas que me permitieron conocer y, como me habían adelantado, quedar encantado de la ciudad y sus acuartelamientos.
Finalmente, sería en septiembre de 2014, en mi ascenso a Coronel y a tenor de mi designación como Jefe del Tercio Duque de Alba, cuando iba a disponer de la oportunidad de conocer con más profundidad la ciudad y sus gentes. Destino de especial responsabilidad que había solicitado voluntariamente y que considero una de las decisiones más acertadas que he tomado. Tras los dos años y tres meses en los que permanecí al frente del Segundo Tercio de la Legión de esta maravillosa ciudad, en los que pude disfrutar intensamente de su vida militar y social, el Tercio y Ceuta quedaron grabados en mí para siempre.
P.- ¿Y cómo ha sido su reencuentro con la ciudad, en unas semanas cargadas de actos y visitas?
R.- Mi reencuentro -si podemos definir así al regreso a un lugar del que sólo te has alejado físicamente - ha sido un motivo de inmensa alegría y satisfacción. Volver a un lugar al que siento como mi casa, que tienes presente, que no abandonas, que forma una parte importante de tu trayectoria vital y militar y en el que has sido feliz -en contra de algunos tópicos que nos invitan a no volver donde lo has sido-, me hace sentirme también un privilegiado, un afortunado.
El servicio a España en Ceuta, el ritmo militar de su guarnición, es exigente, pero la vida en la ciudad te permite también disfrutar de ella y de tener tiempo para todo. Y en este sentido, respirar de nuevo los vientos de levante y poniente, deleitarse con sus paisajes y vistas, convivir con sus vecinos disfrutando de los viejos amigos con los que compartimos momentos inolvidables… y, en definitiva, reencontrarnos con todo aquello que nos cautivó, ha sido muy reconfortante.
«Un grupo numeroso de incondicionales caballas, despertaron en mí la curiosidad por conocer las bondades y los atractivos de Ceuta»
P.- ¿Ha podido conocer la realidad de las distintas unidades de la ciudad?
R.- Sí, claro. Por mi destino anterior en el Tercio, tenía cierto conocimiento de la realidad de nuestras unidades. No obstante, la visión que pudiera tener sobre ellas, no es tan completa como la que debo tener como Comandante General. Por eso, para formarme una primera impresión las he “visitado por primera vez”. Primera Visita que encierra ciertas formalidades y en la que los Jefes de cada una de las unidades me han expuesto sus valoraciones sobre la situación en la que se encuentran, sus preocupaciones y sus inquietudes
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El conocimiento de nuestras unidades es siempre perfectible. Y, a partir de estas visitas iniciales, tenemos que mantener el contacto diario con ellas en sus actividades rutinarias y “sobre el terreno”; y hacerlo a través de un contacto directo y personal con cuantoscomponentes de ellas podamos. Desde esa aproximación, estaremos en disposición de solucionar problemas, de aportar nuestro grano de arena para conseguir el mejor funcionamiento de nuestras unidades y de la Comandancia en su conjunto.
P.- ¿Qué supone como reto personal asumir la Comandancia General de Ceuta?
R.- Si me hubieran dado a elegir con mi ascenso a General de División, qué mando prefería, o enunciada la pregunta de otra manera, dónde pensaba que mejor podía servir a España en las filas de nuestro Ejército, habría afirmado sin dudarlo que el Mando de la Comandancia General de Ceuta.
En mi trayectoria militar -y personal también- he tratado de hacer camino. Un camino vital y militar compartido con mis compañeros de viaje. Un camino que mientras lo andaba siempre era consciente de que su última meta no estaba en el ámbito de mis decisiones.
Y por ello, estar al frente de una guarnición tan relevante en la organización militar de España, y cargada de tanto protagonismo en su historia, constituye para mí un reto enorme. Una gran responsabilidad que me permite sentir haber alcanzado un hito culminante y trascendente en mi trayectoria profesional, supone asumir un gran compromiso ante todos, y me colma de satisfacción y agradecimiento.
P.- ¿Cuáles son sus impresiones sobre Ceuta y sus habitantes?
R.- Mis impresiones sobre Ceuta y sus habitantes están presididas por mi cariño hacia ellos y mi identificación con ellos. Ceuta y sus habitantes, como reza nuestro himno, me transmiten la impresión de haber arribado a una “ciudad acogedora a todos los que llegamos a sus playas”; formar parte de una vecindad ejemplar en la convivencia de sus gentes, “madre de todos”; llevar a cabo mis importantes actividades en una sociedad plenamente identificada con su Ejército y su misión; permanecer en una ciudad profundamente orgullosa de su identidad ceutí como “un eco fuerte” de su identidad española; contribuir a la seguridad en una “avanzada en el estrecho”, ejemplo de las bondades que representan nuestras sociedades democráticas; y, definitivamente, servir en un “puente al África tendido” de los valores que conforman las maneras de entender y vivir la vida, y que históricamente constituyen la hispanidad.
«Si me hubieran dado a elegir, habría afirmado sin dudarlo que el Mando de la Comandancia General de Ceuta»
P.- ¿Cómo definiría la relación de la ciudadanía ceutí con el ámbito militar?
R.- Ejemplar. Excelente. Indisoluble. Podríamos definirla con cualquiera de esos términos, pero realmente considero que esa relación no existe porque en Ceuta, más allá de una simbiosis de lo civil y lo militar, se produce una fusión. Mi percepción es que en Ceuta el ámbito militar es consustancial a la ciudadanía ceutí; que los ámbitos civil y militar se funden en uno solo; que los ciudadanos de uniforme militar y su familia son inseparables de aquéllos que no llevan el uniforme militar y constituyen el resto de la familia ceutí; y que, en consecuencia, no cabe hablar de relación sino más bien de identificación entre la sociedad ceutí y su ejército.
P.- ¿Qué haría que usted calificara su gestión como Comandante General de Ceuta como exitosa?
R.- No defraudar a quienes han depositado la confianza en mí. No defraudar a mis subordinados, compañeros y superiores. Que se me considerara como un digno sucesor de los que me han precedido. Que fuera capaz de transmitir todo lo que me han enseñado esos magníficos soldados que son los Legionarios. Y que consiguiera o al menos intentara entregarles sin escatimar esfuerzos lo que Dios me ha concedido y todos ellos me han regalado a lo largo de mi trayectoria vital y militar.
P.- ¿Cuáles cree que son los retos más importantes a los que se enfrenta como Comandante General de Ceuta?
« Estaremos a disposición de solucionar problemas, de aportar nuestro grano de arena»
R.- Son lógicamente retos relacionados con mis responsabilidades sobre la operatividad de la Comandancia, las relaciones con las Autoridades y otras Instituciones, y la integración con el resto de la sociedad ceutí. Podríamos enunciarlos como: mantener y aumentar en la medida de lo posible los niveles alcanzados en la operatividad de las unidades y de la propia Comandancia en su conjunto, de tal modo que estén preparadas y disponibles para cumplir sus misiones eficazmente. Concepto de operatividad que incluye también en nuestro caso la mejora de la calidad de las instalaciones y de vida en nuestros Acuartelamientos. Buscar un permanente y estrecho contacto con las autoridades civiles y con las FCSE para estar en disposición de, en su caso, apoyarles o reforzarles, teniendo previsto adaptar nuestras capacidades para el cumplimiento de las misiones que se nos ordenen ejecutar en su beneficio y en el del bienestar de los ceutíes.
Impulsar la permanente integración e identificación de la Comandancia, de los componentes de la guarnición y sus familias, con el resto de la sociedad ceutí, con sus instituciones y sus ciudadanos.