24 ceutíes cumplen condena en cárceles extranjeras por delitos de tráfico de drogas

SOCIEDAD

La Fundación +34, que presta asistencia a los reclusos y a sus familiares en todo el mundo, asegura que 15 de los presos están en Marruecos, 8 en Reino Unido y 1 en Rusia

2931_carcel-1
2931_carcel-1

Imagine por un momento que un ser querido comete un delito en un país a miles de kilómetros de su casa y es encarcelado en una prisión totalmente diferente a las de España. Una cárcel donde no habla el idioma, los derechos de los presos no se respetan y las condiciones son infrahumanas: falta de higiene y de agua potable, hacinamiento en las celdas y escasez de comida. Imagine también que su familiar o amigo se encuentra en un país donde pueden llegar a condenarlo a cadena perpetua o en el peor de los casos, a pena de muerte.

En Ceuta existen 24 familias a las que no les hace falta imaginación para saber lo que es vivir esta situación en primera persona con un ser querido. Y es que en estos momentos hay una veintena de ceutíes presos por delitos de tráfico de drogas alrededor del mundo. En concreto, quince en cárceles marroquíes de Tánger y Tetuán, ocho en el Reino Unido y uno en Rusia. De todos ellos, solo dos son mujeres y se encuentran en Marruecos. Estos presos, en la mayoría de las ocasiones necesitan ayuda debido a las pésimas condiciones en las que se encuentran en las cárceles de fuera de España. Precisamente con el objetivo de asesorarles y mejorar su calidad de vida, nace la Fundación +34, cuyo nombre se debe a la primera llamada telefónica a la que toda persona tiene derecho cuando es privada de su libertad, y que comienza con el prefijo +34 cuando se realiza a España.

8034_carcel-2
8034_carcel-2

Dicha fundación se encarga de prestar apoyo a los presos que se encuentran en cárceles con condiciones no homologables a las de nuestro país. “En España se garantiza el espacio personal, la higiene y la alimentación, se les da la oportunidad de estudiar y se respeta el tiempo de espacio muerto”, explica el director de la fundación, Javier Casado. Para asegurarles una buena calidad de vida durante el tiempo de condena a los presos españoles, +34 dedica su actividad a prestarles toda la asistencia básica, analizando el sistema jurídico, enviándoles productos básicos y visitándolos.

De hecho, Casado comenta que en dos semanas acudirá a ver a los presos ceutíes de las cárceles de Tánger y Tetuán. En este sentido, señala que en las prisiones de Marruecos, donde se encuentran quince ceutíes, el principal problema es el “hacinamiento”. “En una celda pensada para ocho personas puede haber dieciséis al mismo tiempo”, comenta. Evidentemente, dice, esto provoca “malas condiciones y escasez de comida, ya que el presupuesto es el mismo, haya más o menos presos”. Sin embargo, el responsable de +34 aclara que los consulados de Marruecos “hacen buena labor porque siempre ha habido españoles allí, no los dejan tirados y están pendientes de ellos”.

Por otra parte, Casado explica que en Reino Unido, donde hay ocho presos de Ceuta cumpliendo condena, las condiciones de las cárceles también distan mucho de las españolas, pues “están privatizadas y las empresas buscan rentabilidad”. A ello se suma otro problema: “la barrera idiomática”. El idioma también es un hándicap en Rusia, donde sus ciudadanos solo hablan el la lengua propia del país. Este obstáculo lo está viviendo el único preso ceutí que se encuentra en Rusia. Además, según Casado, la prisión en la que está es “un antiguo campo de concentración reconvertido” y con unas “condiciones climatológicas adversas porque hace mucho frío y no está acondicionada”. El director de +34 también indica que la situación “de él es difícil debido a la guerra”.

Asimismo, comenta que la “condena por tráfico de drogas en Rusia es de siete años y él ha cumplido alrededor de dos”. En este sentido, resalta que allí "no existe protocolo de traslado y la Policía no puede ir a Rusia porque está prohibido entrar como consecuencia de la guerra contra Ucrania" aunque él cometió el delito antes del conflicto bélico.

Debido a todas estas circunstancias desfavorables que viven los presos españoles fuera del extranjero, la finalidad de la Fundación +34 “es traerles de vuelta para que terminen de cumplir su condena en España, sobre todo por la familia”, comenta. Por ello, otra de las finalidades de la fundación es prestar todo el apoyo posible a los seres queridos. “Para la familia hay una doble condena porque no saben en qué situación están, ni cómo ayudarles”, cuenta Casado.

2931_carcel-1
2931_carcel-1

Eso sí, cabe resaltar que aunque la fundación presta siempre asistencia a los familiares, a los presos los ayuda siempre y cuando “no hayan cometido delitos sexuales, de sangre o terrorismo porque entendemos que el que consume drogas lo hace voluntariamente, pero al que matan no quiere que lo asesinen”. Así, por ejemplo en el caso del presunto asesino Daniel Sancho, que acabó con la vida de un hombre en Tailandia y se encuentra encarcelado en ese país, solo “apoyamos a los familiares porque son víctimas y muchas veces sufren más que el propio interno”.

De este modo, desde +34 explican a los seres queridos cómo pueden ir a verles, el tiempo de condena o el código penal del país. Casado señala que así “les quitamos interrogantes y dudas porque tienden a magnificar lo que les está pasando en la cárcel, ya que están incomunicados”.

No obstante, el responsable asegura que en muchos casos no es conveniente “visitar a los presos en el extranjero porque el resto puede entender que la familia tiene dinero y los pueden extorsionar, por lo que es mejor que nadie sepa nada de ellos”.

Reinserción

Tras cumplir la condena, la Fundación +34 continúa prestando asistencia a los presos, ya que después de años fuera de la sociedad pueden sentirse ajenos a ella. Por ello, los trabajadores de la fundación analizan con detalle los proyectos y ayudas que les pueden ofrecer desde el Gobierno y les explican los trámites burocráticos de las instituciones para regularizar su documentación personal, o incluso para cómo hacer algo tan sencillo como pasar una visita médica.

Orígenes de la Fundación +34

Los orígenes de la Fundación +34 se remontan a 2014 en la ciudad de Valladolid. Tras dos años luchando por un amigo encarcelado en el extranjero, el grupo descubrió que la soledad y las dificultades tanto sociales como burocráticas, no eran solo una realidad, sino un hecho.

De este modo, el equipo decidió que debía compartir todo cuanto habían aprendido para ayudar a miles de familias en su misma situación. Pensaron así que estas podrían servirse de sus conocimientos para

no desesperar, conocer mejor cómo afrontar las barreras con las que iban a encontrarse y hacer más llevadero un camino que de por sí resulta muy difícil para los presos y para los seres queridos.

También te puede interesar

Lo último

stats