El grupo de mujeres que ayuda a los desempleados de Ceuta
El Centro Polifuncional del Príncipe lleva casi 20 años sacando adelante a gente vulnerable con un alto porcentaje de éxito
Es una mañana aparentemente tranquila en la calle principal del Príncipe. Algunas ancianas aprovechan para comprar pan o pasar por la farmacia mientras varios chiquillos corretean sin un recorrido claro. Un hombre deambula, otro fuma un cigarro sentado y otro ve la vida pasar parado en una esquina. No están solo en la región con más desempleo de Europa, según el Comité Europeo de las Regiones (CdR) o en la segunda ciudad de España con más paro, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Dentro de esa burbuja además están en el barrio con más gente sin trabajo de toda Ceuta. Hace casi 20 años que siete mujeres afrontan el reto de formar, sobre todo, psicológicamente y en competencias personales a personas sin empleo, vulnerables,en riesgo de exclusión. Las preparan durante un proceso largo. Lo hacen desde el Centro Polifuncional de este barrio conflictivo ceutí que pronto cumplirá dos décadas. La tasa de éxito supera el 70%, aunque Toñi Escobar, la coordinadora socioeducativa, matiza el porcentaje. “¿Qué quiere decir éxito?”
Ya sobre las 11 se aprecia movimiento en el patio del Polifuncional, centro que recibe fondos europeos y a cargo directamente por la Sociedad de Desarrollo de Ceuta, Procesa, que gestiona programas e iniciativas comunitarias. Allí espera Escobar para desgranar el trabajo de sus compañeras y ella al frente de lo que ha sido un “salvavidas” para miles de ceutíes con el paso de los años. Hasta el próximo mes de marzo no volverán los talleres y clases que siempre tienen estipulados, por lo que este día el grupo de mujeres, además de la figura “imprescindible” de Enrique López, coordinador económico y financiero, tienen una tranquilidad poco habitual en comparación con el ritmo frenético al que están acostumbradas.
El grupo está unido. Es activo y proyecta una familiaridad imprescindible para una persona que llegue desubicada o en una situación complicada. Así lo transmiten. Además de Escobar hay dos psicólogas, Vanesa Socías y Dulce Espinosa, una trabajadora social, Ana Belén Pérez, la maestra, Alejandra Belmonte, una auxiliar administrativa, Fatima Amed y una administrativa y “enlace” con la barriada, Habiba Makhboon. Escobar y Socías son las primeras en dar su perspectiva acerca del trabajo que vienen realizando con el paso de los años.
“Antes había un perfil más claro. Más evidente, pero hace un tiempo que se ha abierto mucho más el abanico. El covid y, como consecuencia, el cierre de empresas ha complicado la vida a muchas más personas. La situación que vemos ahora no se puede comparar con la de hace cinco años”, cuenta Escobar mientras hace un recorrido por las instalaciones. El procedimiento de las trabajadoras es siempre el mismo cuando una persona llega al Polifuncional en busca de ayuda. Lo primero es realizar una serie de entrevistas y cuestionarios para ver qué perfil tiene y qué es lo que realmente necesita.
“Si necesita, por ejemplo, mejorar su español, entonces tiene que ir a una formación que se llama alfabetización, en la que hay dos niveles. El tema está cuando lo que necesita esa persona es mejorar a nivel personal. Entonces sí se quedaría en este Polifuncional. Entonces empezaríamos a potenciar un cambio actitudinal”, especifica Escobar. “Nosotros lo que hacemos es intervenir”, aclara. En caso de que el usuario esté ya formado y preparado en las dos fases anteriores, estaría listo para comenzar en la escuela de la construcción para, entre varios, pulir algún oficio con vistas de encontrar y, sobre todo, mantener un empleo. En medio de la conversación aparece Dulce con un recibimiento cálido entre las presentes.
Centro único en la ciudad
Dulce gesticula, mira a los ojos, mantiene la distancia, sonríe, escucha. Le gusta su trabajo, así lo transmite desde un inicio. Forma parte del módulo de habilidades sociales. “El efecto pigmalión”, pronuncia, antes de desgranar una de las claves, según cuentan, que da lugar a que el proceso de seis meses de formación en este centro sea fructífero en un alto porcentaje. Da igual el contexto o el perfil. “Para mí una de las claves está en hacerle creer a las personas que vienen que tienen un gran potencial y que pueden sacarle un gran rendimiento a sus habilidades”, explica. Escobar añade, con tono respetuoso. “Creo que somos el único centro que hace realmente un trabajo integral y así de específico en Ceuta”.
Poco a poco va llegando más gente del equipo a los pasillos del centro. Una de ellas es la auxiliar administrativo, Fatima Amed, que incluso en su día libre se pasa por las instalaciones. “Este lugar es muy importante. Yo vivo por esta zona y el trabajo que se hace desde aquí es imprescindible”, apostilla. Lo que transmiten los nueve integrantes de este equipo es claro: quien termina el itinerario que ellos preparan ya adquiere unas habilidades que, como mínimo, va a hacer que mejore su vida personal, familiar y su entorno. Ese es el éxito al que se refería al principio Escobar y por el que asintieron los presentes.
“Imagina esas personas que no han tenido hábitos saludables o sociales durante años. Ya solo estar aquí les obliga a levantarse temprano, a convivir, a adaptarse a un grupo y a las monitoras…Eso ya es muy importante”, sostiene Dulce.
Uno más en el barrio
Son ya más de dos décadas ayudando a personas a salir del bucle del desempleo y la precariedad. Este grupo de mujeres, junto a López, ha dejado atrás cientos de historias de personas que llegaban perdidas a las instalaciones del Polifuncional del Príncipe. Fueran del barrio o no. La vitalidad que desprende este grupo joven sigue intacta año tras año, según exponen y según se aprecia al conversar con cada uno. Entre unos y otros recuerdan la cantidad de gente que ha vuelto, ya con su vida resuelta, a las instalaciones para saber de ellas, para preguntar dudas, para no perder el contacto. Exalumnos agradecidos, cuentan. “Es conexión, respeto, escuchar. Los grandes coordinadores que tenemos. Que respetamos siempre las opiniones. Hay una confianza y un apoyo incondicional entre nosotras”, puntualiza Dulce.
Ceuta podrá ser la ciudad con mayor tasa de desempleo de Europa o la segunda con más paro de España, después de La Línea de la Concepción. El Príncipe puede ser considerado uno de los peores barrios de España y en los que más gente parada hay. Todavía con eso el Centro Polifuncional sigue firme, en pie y ‘con buena salud’ desde hace casi 20 años. Ayudando a gente desesperada. Todo, en parte, por un grupo de mujeres que un día comenzó a trabajar a destajo entre las paredes de un establecimiento único en Ceuta.