Rebajas, tiendas cerradas o el centro “fantasma”

La patronal y los sindicatos vienen mostrando su preocupación ante el aplazamiento sine die de la apertura de la aduana comercial y la constatación de que la caída del turismo de compras procedente de Marruecos no parece ser algo coyuntural. Ambos factores han generado en el comercio de la ciudad un descenso de ventas y pérdidas de trabajadores afiliados “de entre el 12% y el 20%” y “la consecuente reducción de empresas minoristas del 7,6%”, según la CECE.

Ayer era el primer domingo de rebajas, las de enero, y no había ambiente de ello.

Muchas de las tiendas estaban cerradas, algunas porque en domingo no abren, otras no se habían enterado que el 7 de enero comenzaba la campaña. En redes, todo el mundo opina. Desde que el centro es “fantasma” hasta que pedir online, justificando lo anterior, es “imposible”.

Aunque todos los comerciantes coinciden en que las personas procedentes de Marruecos suponían un alto porcentaje de su clientela real y potencial. Aunque no existen cifras rigurosas, hay estimaciones que dicen que el volumen que generaba Marruecos en el sector comercial ceutí era de en torno al 30%, afirmaba a este medio hace ya unos meses Juan Manuel Parrado.

El Gobierno de la Ciudad viene apoyando a las empresas del sector y ha rebajado recientemente un 50% el impuesto indirecto que grava los productos que más compraban los turistas marroquíes, como son ropa, calzado, joyería y teléfonos móviles…

Sin embargo, el pasado 15 de diciembre, el BOE publicaba la prórroga de las restricciones en las fronteras de Ceuta y Melilla. La frontera del Tarajal continúa siendo un paso de especial e irregular tránsito, impropio de dos países que se supone matienen buena relación en el que uno es parte absoluto de Europa y el otro es un socio preferente de la UE.

Más de un año ha transcurrido desde que la Aduana Comercial iba a comenzar a funcionar. En estos meses tan solo han cruzado dos furgonetas. Y no hay anuncios de nuevos movimientos. Las “ensoñaciones”, como han calificado algunos empresarios ceutíes, de la anunciada aduana comercial se dan de bruces con la realidad del día a día.

Pero además, lo más grave es que Marruecos no permite el paso del llamado Régimen de Viajeros, esto es, pequeñas compras para uso particular y consumo propio adquiridas en Ceuta. “No dejan pasar ni una botella de leche”. Sólo agua y si la botella está previamente abierta, confirman fuentes cercanas a la Confederación de Empresarios de Ceuta.

Este domingo, uno de los pocos comercios locales que abrió este domingo replicaba que “la gente se ve obligada a ponerse los calcetines o la chaqueta que acaban de comprar para pasar a Marruecos. Unos pasan y otros no. Hay un funcionamiento cuanto menos irregular”.

En cambio el “régimen de viajeros” sí se cumple a la inversa, desde Marruecos hacia las dos ciudades españolas desde que reabrió la frontera en mayo de 2022.

Desde Delegación se esfuerzan en pedir paciencia mientras la economía local se ahoga, cuando lo que debería exigir el Gobierno de España a Marruecos es que cumpla inmediatamente con el “régimen de viajeros” desde la zona española al reino alauí.

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